Temas Especiales

29 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Despedida a Raúl Leis

Por allí anda tu aliento desalentado, porque la muerte te llegó temprano. Revivo con tu recuerdo de vida fructífera, útil e inmensurable...

Por allí anda tu aliento desalentado, porque la muerte te llegó temprano. Revivo con tu recuerdo de vida fructífera, útil e inmensurable, el dolor del bardo Miguel Hernández, ante la muerte del hermano—amigo Ramón Sijé: ‘Temprano levantó la muerte el vuelo’/. Pero para ti, no ha llegado la muerte que es el sino de sombras del olvido. Dejaste tu huella infinita y la muerte a ti, no te ha derribado. Por eso se apacigua el dolor, en el corazón de los que sentimos tu partida. No hay lugar al desaliento sino que hay que dedicarle a tu memoria, el tiempo para imitar tu ejemplo.

Nada fue casual en tu vida como sociólogo, poeta, ensayista, dramaturgo, editor, educador, promotor cultural y tantos otros quehaceres, en los que se ocupaba y se te agigantaba el tiempo. Marcaste caminos con el majestuoso paso de los titanes de la historia, con la sensible terquedad de los que sienten en su propia piel, la necesidad del pobre, en los patios donde ‘el sol es aristocrático’, en las chozas donde duerme el hambre y acompaña la ignorancia el día, en los hemiciclos del saber, de las luchas como activista de la justicia y la democracia, donde siempre intentaste desnudar la mediocridad, la corrupción, la intolerancia, el oportunismo servil, la politiquería procaz y barata que a dentellada feroz nos destruye en nuestra escancia de país.

Tu protesta por una Panamá mejor, por una sociedad en equidad, llegó a los más altos y lejanos senderos y te ganó merecidos reconocimientos. Tu pluma fue un astillero lucido, brillante, de donde surgieron los múltiples manifiestos por un justicia social para los sin voz, que se calcinan en el volcán de las promesas incumplidas de los gobernantes —periodo tras periodo— que los someten a revivir esperanzas de un mejor destino que no llega nunca, ante lo cual tú legaste tus gestas reivindicativas siempre.

Que no ande tu aliento desalentado, porque a ti no te llegó la muerte, tu materia humana se transformó en el suministro vivaz de los inmortales, ya para siempre en nuestra historia. Hasta luego amigo.

*ABOGADA.