25 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Financiamiento público y democracia electoral

En el último número de la revista TAREAS —aparecida esta semana— se presenta un artículo de Mario Galindo H., conocido jurista de larga ...

En el último número de la revista TAREAS —aparecida esta semana— se presenta un artículo de Mario Galindo H., conocido jurista de larga trayectoria liberal, quien señala que la democracia panameña se encuentra en serias dificultades. Le preocupa el hecho de que ‘nuestra precaria cultura política permite vaticinar que la eliminación del financiamiento público (sólo beneficiaría a) los grupos con recursos propios en cantidad suficiente como para servirse con cuchara grande’.

Galindo apunta a una realidad cada vez más peligrosa: Los millonarios controlan los partidos políticos del país y no permiten la libre participación de los sectores sociales de las capas medias o de los trabajadores organizados. Desde que los militares dejaron el poder, como consecuencia de su derrota frente a la invasión de las fuerzas armadas de EE.UU. en 1989, los sectores empresariales más ricos se han apoderado de todas las expresiones políticas.

Según Galindo, ‘los estados democráticos pluralistas tienen que apoyarse en partidos políticos’. Es una declaración que puede abrirse a debate, pero que es generalmente aceptada. Sin embargo, Galindo dice que la competencia por el poder entre los partidos políticos sería incongruente y aun peligrosa si depende sólo del financiamiento de fondos privados ‘que para algunos, nunca llegaría y que, para otros, sobraría’.

Es necesario, alega, que el Estado proporcione a los panameños que desean organizarse políticamente, los recursos para competir en los torneos electorales. El problema de fondo con esta posición que defiende Galindo descansa en la asimetría entre los sectores que tienen recursos en Panamá (un 5% de la población) y el resto. Hace un año el Partido Alternativa Popular (PAP) intentó organizarse, pero no tuvo éxito en su esfuerzo por reunir las 60 mil firmas que exige la Ley Electoral. En 2011 el Frente Amplio por la Democracia (FAD) probará las frías aguas de la inscripción electoral.

En cambio, el Partido Cambio Democrático (CD) con una cartera rebosante —con millones de dólares— ha logrado inscribir, desde que llegó al poder (2009), a nueve diputados, varios alcaldes, numerosos representantes y cerca de cien mil adherentes nuevos. El Partido Panameñista informó mediante comunicados de prensa que su campaña de reclutamiento consistió en la distribución de bonos y bolsas de alimentos. A la cabeza del Partido Revolucionario Democrático (PRD), fundado por el general Omar Torrijos en 1978, se han colocado empresarios millonarios con aspiraciones al solio presidencial.

En el caso de las recomendaciones de Mario Galindo hay que agregarle un elemento crucial a su preocupación por el financiamiento público de los partidos políticos. El país tiene que tener una distribución más equitativa de la riqueza para que la ‘democracia pluralista’ tenga oportunidad de consolidarse. Para lograr este objetivo no es sólo necesario reformar el Código Electoral. Es necesario eliminar las leyes que sólo benefician a los más ricos. Hay que comenzar con la ley de impuestos que permite a los más ricos evadir una contribución al fisco que se calcula cercana a los 2 mil millones de dólares anuales. En cambio, los más pobres sí tienen que pagar fuertes impuestos. En el pasado y, especialmente, en el presente ven sus ingresos mermados por los impuestos al consumo (ITBMS), al transporte, a la educación y a todas sus actividades.

El número 138 de TAREAS también publica un artículo del sociólogo Luis Pulido R., quien presenta un planteamiento provocativo en torno a la ideología hegemónica en Panamá y el enfrentamiento entre las clases sociales, analizado desde la novelística de Joaquín Beleño. ‘Para la generación de Beleño, la democracia y el capitalismo estaban representados por EE.UU. El sujeto nacional en Beleño se crea con la certeza de que el proyecto neo—colonial es un proyecto que sólo favorece a una minoría, sea una clase, una raza o una nacionalidad’. Por su lado, la historiadora Patricia Pizzurno ofrece un trabajo sobre la presencia norteamericana en el Istmo. ‘Mientras en 1903 se pensaba que la presencia norteamericana y del Canal eran bendiciones que harían ricos y felices a todos los panameños, para 1953, en plena conmemoración del cincuentenario de la República, prevalecía la satanización de ambas’.

TAREAS publica, además, cuatro artículos sobre el bicentenario. Las guerras de independencia desatadas en 1810 y que culminaron en 1824 constituyen lecciones muy valiosas para definir estrategias en la actual coyuntura, igualmente turbulentas como las de aquella época. Las páginas de la revista le rinden homenaje a José Renán Esquivel, médico, de raíces campesinas, quien revolucionó la salud pública panameña. Se incluyen también las palabras del sociólogo Alfredo Figueroa, con motivo de la celebración del cincuentenario de la revista fundada por Ricaurte Soler.

*PROFESOR DE LA UP E INVESTIGADOR ASOCIADO DEL CELA.