25 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Sueño para Martinelli... pesadilla para Obama

L eí en uno de nuestros periódicos una anécdota que, a mi juicio, conlleva posibles implicaciones para los panameños residentes en el ex...

L eí en uno de nuestros periódicos una anécdota que, a mi juicio, conlleva posibles implicaciones para los panameños residentes en el exterior. Se trata de la visita de nuestro presidente a los Estados Unidos y una supuesta conversación con el mandatario norteamericano, la cual resumo y parafraseo.

Según la noticia Martinelli soñaba que ‘los panameños serían admitidos a los Estados Unidos sin tener una visa’. Obama le respondió ‘siga soñando’.

Me sonreí al leerlo. Si fuese cierto dicho intercambio, para mí sería otra indicación de que nuestros gobernantes no están anuentes de los acontecimientos políticos norteamericanos y específicamente el problema de la inmigración que allí se lidia. En la actualidad es una llaga abierta que tendrá muchas resonancias en las próximas elecciones presidenciales de aquel país. ¡Ya la es!

Casi todos los datos demográficos indican que la población hispana ha crecido astronómicamente y se vislumbra que constituirán la población mayoritaria en muchos de los estados de aquel país. Ya lo son en California y en dos estados más. Se pronostica que para el año 2050 en el estado de Nueva York también lo serán. Esta posibilidad ha creado, en el seno político de aquel estado un temor alarmante para aquellos quienes han controlado el poder político y que ahora ven la posibilidad de no poder mantener su hegemonía.

¿Qué pasaría si bajo estas condiciones, el presidente Obama hubiera dicho, ‘!Sí Ricky, tus compatriotas pueden entrar a mi casa sin visas!’? ¡Adiós a su reelección! Opino que si nuestro presidente desea, de facto —porque de jure no existe— un tratado de ‘libre migración’ entre Panamá y los Estados Unidos tendrá que sumarse a aquellos panameños quienes radican en el exterior —no solo en los Estados Unidos— y quienes por razones de sobrevivencia optaron por adquirir ciudadanía del país en el cual radican y no por haber abandonado su tierra natal; hoy están demandando dicha reforma.

En Panamá, la doble nacionalidad es inexistente. Lo de Bosco fue un arreglo político, algo que no concuerda con el dictamen de nuestra Constitución; pero, como en todo país, ‘los deseos de quienes controlan el poder político, se convierten en los deseos de su nación’. Bosco, quien obtuvo nacionalidad norteamericana, hoy es alcalde.

Si el presidente Martinelli contempla un ‘arreglo político’ debería poner sobre el tapete el tema de la doble nacionalidad/ciudadanía y sugerirle a los que él ha nombrado para reformar nuestra Constitución la importancia de dicha temática. Desde un punto de vista estrictamente estratégico, los panameños con doble nacionalidad abogarían políticamente por dicho ‘arreglo’ dentro del seno de aquel país.

Cuando el ‘voto en el exterior’ fue aprobado muchos panameños, tuvieron que jurar que no poseían otra nacionalidad, porque de haberla tenido no habrían podido votar. Ellos se dijeron: ‘¡nuevamente marginados!’. Hicieron correr la voz de lo incompleto que fue dicha reforma y que fue necesario menospreciar los buenos intentos y el trabajo excepcional de nuestro Tribunal Electoral y por ende, digo yo, la poca participación en los comicios presidenciales pasados.

¡Exhorto a nuestro mandatario a que apoye vigorosamente una reforma constitucional que legalice la doble nacionalidad y así transformaría su sueño en una realidad!

*DOCENTE UNIVERSITARIO.