25 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Para mentir y comer pescado...

D ice el dicho que ‘para mentir y comer pescado, hay que tener cuidado’. Nada más cierto, aquellos que han hecho de la mentira una práct...

D ice el dicho que ‘para mentir y comer pescado, hay que tener cuidado’. Nada más cierto, aquellos que han hecho de la mentira una práctica aprenden que tarde que temprano la verdad los alcanza. Algunas veces ellos mismos se enredan en sus mentiras, otras simplemente alguien que posee la verdad la aclara. El hombre, para bien o para mal, da credibilidad muchas veces a un tema por diversas razones: quién lo dice, por qué le conviene creerlo, por qué se lo repiten varias fuentes. Un rumor, por ejemplo, dicho por un candidato del PRD en campaña electoral, no era creíble. El mismo rumor, ahora dicho por un cable salido de la embajada norteamericana, es infalible.

Los hoy famosos ‘Wikileaks’ de Assange le han dado credibilidad a una cantidad enorme de antes rumores que popularon el mundo político panameño. El tema ahora es discernir qué realmente es cierto y qué es simplemente un rumor dicho a funcionarios de la embajada y retransmitidos por ellos a sus superiores. En algunos casos, el problema ha sido la pobre defensa que han hecho los involucrados. Tomemos el caso del director de Turismo. Por algún motivo, en la campaña electoral, quizás para afectar a los allegados del entonces candidato Martinelli, se iniciaron rumores contra Salo Shamah. En forma casi críptica, se hablaba de supuestos casos en Colombia, unos decían que era el padre de Salo, otros identificaban al hermano que era piloto de Murcia Guzmán, otros directamente hablaban de Salo. Esos rumores, en los que nadie aportaba prueba alguna, por supuesto le llegaron a la embajada norteamericana. Lo malo, ahora, es que puestos en un cable de la embajada, empiezan a parecer verdad para algunos.

Las campañas políticas en Panamá están siempre llenas de rumores. La gran mayoría surge de las propias campañas adversas. Algunos llegan a comprobarse, pero la mayoría caen en ese vacío improbable del quizás. En la última campaña, Murcia Guzmán generó una gran cantidad de rumores, desde los 6 millones de dólares que supuestamente entregó en un hotel a las campañas de Velásquez y Herrera, hasta el supuesto cheque de 850,000 de la campaña de Martinelli que desapareció del expediente. Desde los que ‘no lo conocieron’, ‘nunca lo vi’, hasta los ‘conocí a Murcia como empresario serio y no sabía que era...’. Pero ahora, aparecen copia de cheques, y al decir ‘lo recibimos, pero se los devolvimos luego’ ya habrá quienes creen y quienes no.

En cualquiera otra época los problemas que se originaban de esta forma se resolvían rápido con destituciones. Sin embargo, ya anteriormente cuando el cheque dudoso de la campaña de Pérez Balladares, el presidente enfrentó el caso y no afectó su relación con el vicepresidente Virzi, pero no así con su embajador en Costa Rica. Y los que trajeron al holandés Peck cayeron en desgracia inmediatamente con el presidente. El cambio de actitud lo vimos con la administración Moscoso, cuando la presidenta mantuvo su lealtad y compromiso con allegados que sufrieron ataques de denuncias y rumores, pero la presidenta les confió hasta el final de su mandato.

Martinelli parece seguir más el libro de Moscoso que el de Pérez Balladares. No parece querer prescindir de los servicios de su directora de Migración ni tampoco de su director de Turismo, ni del propio Ho, aun cuando los tres pasan por duras pruebas de credibilidad con la opinión pública. Lo malo de esta política es que el pueblo, acostumbrado a analizar y con más cultura política y malicia que antes, interpreta erróneamente la actitud presidencial y asume que quizás el presidente no los saca de su equipo por razones más allá de la lealtad, quizás por complicidad o bien por debilidad. Lamentablemente los ‘wikileaks’ seguirán saliendo, las promesas de campaña han quedado relegadas en interés a un segundo plano de los votantes, ahora más interesados en saber las ‘supuestas’ verdades de todo lo ocurrido desde el ángulo de la embajada norteamericana.

Hoy faltan por entender si realmente la embajada no aceptaba a Pérez en la Policía y el porqué, falta saber su opinión frente a la doble nacionalidad del alcalde, y realmente su opinión sobre todos aquellos ‘limpios’ que salieron millonarios. No es que sea verdad lo que dicen, pero para muchos, reafirmarán lo que de hecho ya creen. Mientras tanto, muchos seguirán mintiendo o aclarando a su manera sus mentiras anteriores.

*INGENIERO Y ANALISTA POLÍTICO.