17 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

América Latina necesita una ‘nueva ola democratizadora’

En reciente reunión del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), se llegó a la conclusión de que América Latina necesita u...

En reciente reunión del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), se llegó a la conclusión de que América Latina necesita una nueva ola democratizadora, que implique una redistribución del poder y atienda más las necesidades del ciudadano.

El subsecretario del PNUD, Heraldo Muñoz, afirma que la democracia, como proceso electoral, se ha consolidado en Latinoamérica, pero debe mejorar su calidad y enfrentar los problemas de desigualdad y la inseguridad. Recalcó que existe disparidad entre crecimiento económico y desigualdad del acceso a la riqueza y el poder. Hay a la vez una descontrolada corrupción pública y privada en el continente.

El informe termina diciendo que hay que hacer una nueva reforma tributaria para recaudar más y gastar bien. En fin, se llega a un acuerdo en que la democracia no es un hecho teórico que se termina votando, sino que se hace todos los días y se requiere para ello una ciudadanía verdaderamente democrática.

Pero cómo hablar de democracia jurídica o económica en un continente donde el 32.1% de los habitantes latinoamericanos viven en pobreza y 12.9% en la indigencia, lo que representa 180 millones de pobres, de los cuales 72 millones están en la indigencia.

En Brasil la pobreza cayó en el último año del 25.8% al 24.9%, en Paraguay del 58.2% al 56%, en República Dominicana del 44.3% al 41.1%. En Uruguay, país que lidera a los países menos pobres, disminuyó del 14% al 10.7%. En Argentina la pobreza afecta al 11.3% y en Chile, al 11,5%. Paraguay, es el país con mayor pobreza. Haití no tiene antecedentes registrados.

En Costa Rica la pobreza aumentó del 16.4% al 18.9% y en Ecuador del 31.7% al 40.2%. En México creció al 34.8% desde 2006.

En Panamá alrededor del 30% de la población vive en la pobreza; sin embargo, para el 2010 se creció en un 7%, y se vaticina un 9% para el 2011; sin embargo, se acentúa la desigualdad, la clase media tiende a desaparecer y ahora impera la economía informal que se ve masivamente en las calles y en los buses urbanos.

En el ambiente político hay un desequilibrio total, hay cambios de tolda política y las masas votaron por uno y ahora respaldan al contrario.

Nuestra idiosincrasia aun no se consolida, vivimos muchas etnias culturales que no logran integrarse, los chinos en un lado, los judíos por el otro, los hindúes y árabes a veces se integran otras veces les cuesta, en fin muchas razas y tal heterogeneidad no deja consolidar un perfil autóctono panameño. Pero ahí vamos, forjando un destino a golpes y errores.

Tal como pasa en el continente, crecemos a un ritmo acelerado, pero dichas riquezas son mal redistribuidas y se ensancha la brecha entre ricos y pobres.

Abogamos por la democracia, por una justicia prístina y por un marco total de tolerancia en el país.

La droga nos sigue metiendo en los caminos del sicariato, el secuestro y la plata fácil. Podemos llegar al nivel de México, si no paramos este maldito flagelo.

Pero seguimos luchando por un mejor porvenir, donde todos, como hermanos, construyamos un mejor futuro para nuestras próximas generaciones.

*ECONOMISTA.