19 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Los cien años de doña Juanita

N o siempre tenemos oportunidad de conocer a personas centenarias y DOÑA JUANITA ROSAS DE RODRÍGUEZ es una de ellas. Muy cercana a nuest...

N o siempre tenemos oportunidad de conocer a personas centenarias y DOÑA JUANITA ROSAS DE RODRÍGUEZ es una de ellas. Muy cercana a nuestra infancia, la conocimos junto a su esposo, Carlos Rodríguez (q.e.p.d.), cuando atendían LA CHITREANA, abarrotería localizada en el barrio de Doleguita, en la ciudad de David.

Descendiente de padres longevos, Laura murió de 85 años y Manuel de 118 y medio años, procrearon hijos productivos a la nación. ‘Fuimos once hermanos y todos educados con amor, respeto y agradecimiento a Dios’.

Se casó en 1929, tuvo dos hijas, Raquel de Ortiz y Esperanza de Sanjur, enviudó en 1955. Con voz pausada y recordando muy bien su pasado y su presente, con una lucidez, a veces, difícil de encontrar en gente más joven, nos relató sobre sus primeras experiencias. Cuando le preguntamos ¿qué significaba la Misa para ella?, nos dijo: ‘La misa tiene un valor incalculable, nos hace vivir y convivir como hermanos, unidos por la fe. Nos ayuda en el comportamiento, para vivir una vida sana viviendo en la fe’.

¿Cuándo fue por primera vez a misa? Desde pequeña, mi madre nos llevaba, a pie, todos los domingos desde Potrerillos hasta la misa de siete en Dolega, (más de 20 kilómetros).

En esos tiempos pilábamos el maíz en pilón, hacíamos agricultura de subsistencia y no había tantas facilidades como ahora. La madre y el padre jugaban un papel muy importante en el hogar, al respecto señala: ‘La mujer—madre tiene un compromiso en el hogar que debe cumplir como trabajadora, mensajera de la fe, por que sin ella no se vive’.

‘Hay que orar, la mente ociosa a veces lleva a la gente por malos caminos. Fíjate Dalita (mi diminutivo) cuando me despierto a destiempo, me siento y hago un Rosario y no me pongo a pensar en lo que no debo ni me preocupa, todo lo dejo en manos de Dios, Él me responde’.

Cuando le pregunté si era MARIANA Y CUÁL ERA EL SIGNIFICADO DE la Virgen María para ella, se le alumbró la mirada y con una fuerte voz nos respondió, ‘La virgen, es la madre que nos dejó Jesús, para que nos acompañe siempre’.

Hay fuerza en lo que dice, convicción que contagia y serenidad para decirlo.

¿Qué opina de la violencia, robos, asesinatos que someten al país? Moviendo la cabeza y cerrando los ojos acota, ‘la vagancia, la falta de fe no ayudan’.

Doña Juanita desde muy joven se consagró al Corazón de Jesús, es Cursillista desde 1975, entró al noviciado en 1957, para ser de la Orden Franciscana Seglar, además pertenece a la Renovación Carismática, por años ha formado parte del Ministerio Extraordinario de la Comunión, todos los martes en su casa, de tres a cinco de la tarde, tiene un grupo de oración. Cada domingo la vemos en la Iglesia del Corazón de Jesús con Héctor, Esperancita e Isabel en misa de nueve en la Iglesia del Corazón de Jesús, donde hoy, 27 de mayo, el padre Moisés Gaitán oficiará a las seis de la tarde una misa de Acción de Gracias por los CIEN AÑOS DE JUANITA, a quien como ella sentencia, el ‘cura que me bautizó, al decirle que me llamarían Juana, dijo que mejor Juanita, porque el otro era muy feo y desde ese día JUANITA ha sido mi NOMBRE’. Con el ANELUS, culminó una entrevista diferente.

*PERIODISTA.