16 de Ago de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Panamá en el esquema de la seguridad regional

E ntre el 22 y 23 de junio se reúnen en Guatemala los presidentes de los países parte del SICA, más los países cooperantes: EE.UU., Méxi...

E ntre el 22 y 23 de junio se reúnen en Guatemala los presidentes de los países parte del SICA, más los países cooperantes: EE.UU., México, Colombia, Canadá, Japón, la Unión Europea, para llegar a acuerdos sobre el tema de la seguridad regional. Ahí estará Panamá (hasta donde sabemos, el mismo presidente Martinelli), que ahora, con el Centro de Operación de Seguridad Regional inaugurado el 18 de abril de 2011, asume un rol de primer orden en el esquema de la lucha contra la narcoactividad operante en el istmo centroamericano.

Centroamérica transita por un periodo caótico e inseguro. Homicidios tras homicidios con un referente común: el narcotráfico, el cual se expande violentamente, mientras que las políticas para combatirlo no parecieran tener resultados exitosos.

Los programas para combatir la inseguridad están cada vez más presente en los esquemas de la planificación pública y sugiere, con urgencia, la búsqueda de opciones que definan políticas eficaces en el ámbito de la cooperación interregional. Todo esto exige el uso de recursos que afectan las finanzas, y la capacidad de inversión pública, de los Estados. Según el Banco Mundial, la Región invierte el 8% del PIB en seguridad, mientras que en educación, en términos globales, no alcanza el 5%.

Hablamos, entonces, de un enemigo poderoso y costoso que, como agravante, va en detrimento del desarrollo y de la estabilidad democrática. Cifras de la Oficina contra la Droga y el Delito de ONU, estiman que en el 2008, los ingresos por contrabando de cocaína fueron entre 80 y 100 mil millones de dólares, lo que casi representa el Producto Interno Bruto de la Región. Esto significa, en otras palabras, un mercado poderoso ubicado principalmente en EE.UU. y Canadá, países donde se da el 43% del consumo mundial. El panorama se complica al constatar que el 90% de la cocaína producida en Suramérica (2006) transita por Centroamérica y México hacia los EE.UU.

La agenda regional ha marcado luz roja con acciones concretas, aunque insuficientes. En la visita a El Salvador (marzo 2011), el presidente Barak Obama otorga 200 millones para la política de seguridad en la Región. Así mismo, en el encuentro del Ejecutivo panameño con el presidente Obama (abril de 2011), la seguridad fue aspecto central de las conversaciones. Por otra parte, el SICA, por mandato de los Ejecutivos, ha elaborado a partir de la reunión de jefes de Estado y de Gobierno en el 2007, en Guatemala, los términos de la ‘Estrategia de la Seguridad Centroamericana’. La OEA, por su parte, en Asamblea General llevada a cabo en El Salvador, del 5 al 7 de mayo de 2011, trató la ‘seguridad ciudadana’ como tema central.

Nada de lo señalado hasta aquí desconoce la necesidad de impulsar respuestas estructurales. Y es que, como atinadamente señaló el presidente Funes ante la OEA, ‘no debe olvidarse que el mapa del tráfico ilegal se sirve en gran parte del mapa de la pobreza y la desigualdad social’. De los 42 millones de habitantes, registrados en los datos de 2010, más de la mitad vive en condiciones de pobreza y un número considerable de la población joven es ‘cantera’ para las organizaciones delictivas. Según datos oficiales, el número total de integrantes de pandillas en Centroamérica rondaría los 70000. Urge, entonces, una conciencia clara de la necesidad de trabajar de manera coordinada. Si la Cumbre de Guatemala de junio de 2011, alcanza ese objetivo, entonces se dará un salto cualitativo en ese gran desafío regional.

*PRESIDENTE DEL PARLACEN.