22 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Retorno del caudillismo

INGENIERO Y ANALISTA POLÍTICO.. J usto cuando creía yo que el caudillismo estaba por desaparecer, cuando el populismo parecía una fórmu...

INGENIERO Y ANALISTA POLÍTICO.

J usto cuando creía yo que el caudillismo estaba por desaparecer, cuando el populismo parecía una fórmula que los pueblos con más educación ahora iban a rechazar, veo con preocupación el deterioro de los partidos políticos y la desesperación de los pueblos por encontrar un nuevo líder. En nuestro país los partidos ideológicos hay que darlos por fenecidos. No podemos ni engañarnos, ni engañar a toda una población. Los dos partidos originales, conservador y liberal, ya no están. El primero cayó abatido muchas décadas atrás, el segundo su último reducto queda en el Molirena, a punto de desaparecer. Toda la filosofía liberal, la historia y aquellas páginas escritas por los miembros de ese liberalismo quedaron reducidas a nada con el tiempo. Los Carlos A. Mendoza, los Belisario Porras, los Roberto F. Chiari, los David Samudio, no significan nada para los nuevos jóvenes políticos que buscan liderar movimientos para perfeccionar nuestro desarrollo.

Partidos ideológicos como el Partido del Pueblo, el Partido Demócrata Cristiano hoy Partido Popular, no logran entusiasmar al electorado y son pequeños grupos de ideólogos reunidos en una oficina de partido, cuando podían tener las mismas tertulias en un café. Los tradicionales panameñismo y torrijismo del PRD buscaron proyectarse como partidos ideológicos, pero resultaron meros partidos liderados por dos de o más connotados caudillos del siglo pasado, Arnulfo Arias Madrid y Omar Torrijos Herrera. A diferencia de los líderes suramericanos de partidos ideológicos, que dejan en su legado escritos y discursos que recogen la historia, Arias y Torrijos no escribieron y sus discursos al final dejaron fueron máximas o titulares, pero nunca profundizaron un tema. A ambos lo podemos ver como nacionalistas y antiimperialistas, sus seguidores, más que una ideología, siguen su estilo y forma de gobernar.

Igual proyección tendrá al final el último de los partidos grandes llegado al poder, Cambio Democrático, el más evidente de los partidos sin ideología y simple seguidor de un extraordinario caudillo empresarial, pero que ha logrado en 26 meses en gobierno reclutar a diputados electos, representantes electos y alcaldes electos de los otros partidos, evidenciando la falta de ideología en todos. La mejor prueba, la fusión con Unión Patriótica lograda por el CD, donde el liberalismo, la última de las ideologías históricas vigentes, cerraba sus libros para siempre, agobiados por la nueva corriente que busca el poder por el poder mismo y no luchas con una ideología para tomarse el poder.

Ante este nuevo escenario, tenemos que empezar a pensar y actuar acorde. Esta corriente caudillista ha visto reelegir en el sur a Uribe en Colombia, a Lula en Brasil, a Chávez en Venezuela, a Correa en Ecuador, a Evo Morales en Bolivia y muy probablemente a Cristina Fernández de Kirchner en Argentina. La razón es sencilla, los partidos políticos, desgastados, no ofrecen mejor opción, los pueblos parecen caer en el viejo adagio que dice ‘mejor malo conocido que bueno por conocer’. Si a los actuales caudillos les inyectamos una sobredosis de populismo es más fácil caer en la tentación de la reelección inmediata.

El peligro de la reelección no está en la centralización del poder, está en la deficiencia de los partidos políticos y la mezquindad de la sociedad civil organizada. Los primeros no logran disfrazar su ansia de poder, su desmesurado interés en lograr el viejo ‘quítate tú para ponerme yo’, al no presentar propuestas ni proyectos de país. Los segundos entraron en una competencia con los partidos organizados, disputando espacios en debates y foros, en un protagonismo que ya el electorado sentenció. Políticos e independientes, se han creído que apareciendo en las televisoras, usando centros de llamadas y asistiendo a todo programa de comentario, proyectan una imagen superior al caudillo en el poder, que con mano abierta continua dando subsidios, 100 a los 70, Ángel Guardián, beca universal, y montando espectáculos como el Mundial de Béisbol. Lo importante es la evaluación que los partidos tienen ahora por delante. ¿Busca el electorado un partido con ideología y que el próximo gobierno responda a la propuesta de un partido? O, ¿busca el electorado a un presidente al margen del partido que lo proponga, que proyecte mejores días para todos?

Para los torrijistas el dilema es grande. La gran base del torrijismo cree en su partido, cree en la fuerza que genera el ser seguidores del modelo torrijista, pero la historia reciente ha mostrado a torrijistas eligiendo presidentes que desde el cargo gobernaron sin el modelo de Omar y con su rosca y amiguitos de siempre. El panameñismo de Mireya fue más cercano al arnulfismo, ella era la viuda del líder, pero en manos de Varela el partido se distanció del Doctor. Hoy, el PRD presenta una gama de aspirantes a la Presidencia, pero es difícil pensar que su propuesta irá de la mano del partido, cuando casi todos, sin excepción, buscan descabezar la dirección del mismo por no creer en los actuales dirigentes.

El escenario es propicio para candidaturas independientes, si surgiera una voz que aglutinara el sentimiento de cambio que el pueblo busca. Pero, a tres años de las elecciones, el futuro no está claro. Hoy por hoy, llegarán a la elección tres candidatos fuertes en función de sus partidos. El que salga del CD, el Panameñista y el PRD. Todos traerán el peso del pasado de sus partidos, incluyendo el CD, que prometió un partido distinto a los anteriores y a la fecha ya se mostró igual o peor, si consideramos que se llevó a muchos cuestionados de los otros dos.