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27 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Hasta luego Winston

Por esas cosas del destino, tuve el privilegio de conocer al Dr. Winston Churchill Robles Chiari hace exactamente 22 años. Corría el año...

Por esas cosas del destino, tuve el privilegio de conocer al Dr. Winston Churchill Robles Chiari hace exactamente 22 años. Corría el año 1990 y nos tocó emprender una tarea ardua y dura. Reabrir el diario La Prensa en la nueva etapa post dictadura que recién comenzaba. En conjunto con un equipo humano de gente luchadora y verdaderamente excepcional pusimos todo nuestro empeño para lograrlo. Y fue así como llegué a conocer a quien considero una de la mentes más privilegiadas de nuestro país.

Churchill, como cariñosamente le decían, fue un hombre excepcional. Abogado y profesor de derecho por decisión, fue un gran periodista por convicción. La pluma de Winston, expresada a través del Hoy por Hoy, se constituyó en un importante pilar en defensa de la democracia, la justicia y la libertad. A lo largo de los tantos años que le dedicó al oficio, su pluma señaló con vigor, los errores cometidos por todos aquellos que en el ejercicio del poder, pretendían utilizarlo para el beneficio propio en detrimento de los ciudadanos, a los que el siempre señaló, como los verdaderos dueños del poder.

En sus letras marcó siempre un rumbo alterno, un camino a seguir y una constante invitación a la reflexión. Hombre sencillo, solitario, humanista a carta cabal, filosofo, inteligente, creativo, apasionado, jamás se distanció de sus principios. Fue vertical en todo lo que hizo. Era de esos pocos que tuvieron el coraje de arriesgar su seguridad por defender la libertad a cualquier costo. Y siempre lo hizo con integridad. Como lo hacen los grandes. Como los héroes valientes y combativos que dejan huellas sin importar las consecuencias.

De las muchas cualidades humanas de Winston, siempre me impresionó esa forma tan indiferente que manifestó, frente a lo material. Y así lo demostró en cada una de sus actuaciones. Su vida más bien se nutría de las cosas sencillas, casi banales, del poder ayudar a los más débiles, del intercambio de ideas, de la buena plática, pero sobre todo, por su profundo respeto a los demás. Fue un gran maestro y enseñó con el ejemplo. Detrás de ese hombre hecho a punta de esfuerzo, con una aureola de hierro que muchos percibían, se escondía la fragilidad de su corazón. Y allí siempre radicó la fuerza de su nobleza.

Hasta luego Winston, te vamos a extrañar. Puedes tener la seguridad de que vivirás para siempre en nuestros corazones. Tu mesa, en la mejor esquina del Le Bistrot siempre estará reservada para ti. Y todos los que todavía podemos disfrutarla, brindaremos por siempre en tu honor. Nos dejas gratos recuerdos, muchas enseñanzas, increíbles anécdotas y la riqueza de tu inmensa sabiduría. Sabemos que viviste la vida como te dio la gana y la disfrutaste a cabalidad. Fuiste un hombre libre de verdad. De esos pocos que ya no quedan. Jamás conociste el miedo y sin duda alguna, tu pluma será siempre recordada por todos tus admiradores y por esos enemigos de la libertad, que en todo momento enfrentaste con coraje y determinación. Descansa en paz. No hay muchos que podrán sentir ni decir lo mismo

VICEPRESIDENTE EJECUTIVO Y GERENTE GENERAL GRUPO EDITORIAL NUEVO SIGLO