Temas Especiales

03 de Dec de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Lo real y positivo del Canal

Es preciso dejar bien clara la historia. La dictadura militar fue impuesta por EE.UU. para que le aprobaran sus tratados entreguistas c...

Es preciso dejar bien clara la historia. La dictadura militar fue impuesta por EE.UU. para que le aprobaran sus tratados entreguistas con derecho a las intervenciones militares. Lo del escalafón de la policía y los intereses particulares de los oficiales fue solo una escenografía. Que en la dictadura existió abuso de poder, autoritarismo, asesinatos, exilios, etc..., es conocido. Es probable que en esa vorágine algunos militares tuvieron que adoptar una coartada nacionalista, imitando las estrategias panameñistas que ya existían, para usurpar algún prestigio e intentando jugar a la figura de la soberanía, que ellos nunca antes propusieron, ni participaron, es más persiguieron y detuvieron a los héroes del 9 de enero de 1964.

Los malos militares, al carecer de un equipo de gobierno preparado y un programa, se robaron los programas panameñistas y ofrecieron cargos a todos los oportunista arribistas que se ofrecieron.. Es más, luego de asesinar, apresar y exiliar a los comunistas, por insólita desviación ideológica de ellos, para que Cuba aceptara los tratados, regresaron a los exiliados comunistas que se entregaron a la dictadura, con la intención de mejorar su imagen popular. Es muy posible que Torrijos acariciara la idea de poder superar a los gringos, pero él sabía que era espía de ellos desde hacia años y los conocía bien. Intentó y concretó algunas posturas sociales que le produjeron dividendos de aceptación popular y con ello fundó su partido PRD, brazo político de los cuarteles para preparar su futura hegemonía en el poder. Evidente que logró su objetivo cuando aún existe ese partido y cuenta con una gran membresía. Y es más, hay que reconocerle sus buenas intenciones pero no su resultado final, cuando aceptó el tratado de neutralidad y tuvo la honestidad de expresar que era lo que él podía lograr. Su error fue pretender con una dictadura, sin libertades y sin apoyo popular nacionalista, negociar un tratado favorable a Panamá. Dijo que quedábamos bajo el paraguas del pentágono, dejando para generaciones posteriores el perfeccionamiento de esos documentos. Son hechos conocidos las prácticas de coimas, toda clase de abusos, enriquecimientos ilícitos y corrupciones de los militares de ayer.

Junto al apoyo monetario y diplomático de E.UU., la banca apoyó la dictadura con grandes beneficios para ese sector. El tráfico de armas y drogas que ya los manejaban desde ante del golpe, y que fueron tolerados inclusive por EE.UU., para continuar el negociado de los tratados, culminaron en graves problemas monetarios que afectaron a los sectores económicos, que antes fueron sus cómplices. Con conflictos y sobrestimación de su poder, declarando la guerra a EE.UU.. Los mismos del frente empresarial del PRD con gran influencia en el senado del norte, gestionaron la intervención militar de EE.UU.

La despilfarradora metodología del endeudamiento público, la explotó la dictadura militar como el chantaje de EE.UU. para que le aprobaran los tratados.

Sin embargo, sí logro algunos avances que han permitido progresos materiales reconocidos hoy. La lucha por la soberanía viene desde los mismos inicios del Canal. Desde el principio existieron pronunciamientos para el reclamo de la soberanía. En 1936, Acción Comunal (panameñismo) eliminó las cláusulas de intervención militar de EE.UU. Torrijos la autorizó en 1976. Por 1950 se reactivaron los grupos nacionalistas, colocando bandera en la ex zona del Canal y en 1964 el pueblo realizó su magna jornada para exigir un nuevo tratado sin intervención militar de EE.UU.. En esa ocasión, Torrijos persiguió y apresó a los héroes que actuaron en esa fecha.

La figura de Torrijos ha sido muy cuestionada, al dárseles homenajes cuando si bien firmó los tratados. Esa lucha ha sido generacional y su dictadura fue igual a la de tantos otros dictadores de la región. Sus bustos repartidos en varios lugares, aún se investiga si fueron fundidos con el bronce robado a las estatuas de los juegos infantiles originalmente en el Atlapa.

Luego de la entrega del canal ha habido toda una odisea de los ejecutivos panameños para mantener y manejar eficazmente el Canal. Los ingresos han aumentado, pero una serie de condicionantes del tratado que se mantienen, no permiten unilateralmente a nuestras autoridades tomar las decisiones sin previas consultas, incluso a nuestros clientes en relación a peajes y tarifas.

Presiones internacionales que se siguen dando en el mundo para el control de las producciones de riquezas como las energías, los minerales y los canales los tenemos aquí hoy. La expoliadora ley minera y el tratado del Canal que permite la intervención militar de EE.UU. son evidentes ejemplos. Esos instrumentos pretenden dar una imagen de garantía a los inversionistas de seguridad jurídica. Pero en el mundo globalizado de las guerras, ya EE.UU. no está libre de ataques. Y no puede ser garante de la paz, todo lo contrario es un factor de riesgo. Para seguridad de la paz en todas las naciones, son precisos instrumentos diplomáticos de NEUTRALIDAD ampliamente concertados y avalados por el Consejo de Seguridad de la ONU y en América Latina por un Consejo de Seguridad específico para el Canal de Panamá, integrado por países cercanos y otros de Sudamérica.

La neutralidad del país significa llevar excelentes relaciones con todas las naciones sin excepción, incluyendo los países enemigos de EE.UU., y eso no se puede concretar dejando la defensa de Panamá en manos del ejército con más enemigos en el planeta y que inclusive nos ha invadido.

Es preciso para la seguridad jurídica, militar y bancaria de los inversionistas, y el transporte marítimo mundial una auténtica, total y garantizada neutralidad de Panamá y nuestro Canal, más aún cuando próximamente tendremos un nuevo canal construido y financiado por Panamá.

MÉDICO Y EX MINISTRO DE ESTADO