Temas Especiales

16 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Democracia vacía

H ay quienes eternamente calificarán la politiquería como política, la democracia imperfecta-mediatizada y excluyente como democracia; o...

H ay quienes eternamente calificarán la politiquería como política, la democracia imperfecta-mediatizada y excluyente como democracia; obviamente en función de que tanto la politiquería como la falta de democracia responden a sus intereses personales.

Con extrema ligereza suele otorgársele al sistema político imperante en el país la calificación de democrático. Cabe preguntarse: ¿Es suficiente que existan partidos políticos y celebrar elecciones periódicamente para que exista democracia? La realidad panameña demuestra que NO.

¿Qué hay de democrático en lo partidocracia? Partidos políticos que se sientan sobre la base del financiamiento que les otorga el Tribunal Electoral, y que sufragamos los ciudadanos a través de los impuestos que pagamos, y que se rehúsan a que este tema sea regulado en las reformas electorales, pese a que los últimos torneos electorales han estado cargados de denuncias de dineros de dudosa procedencia que financian candidaturas a todos los niveles.

Los llamados partidos políticos en Panamá se han constituido en una ‘democracia’ llena de formas, pero no de fondo; es decir, en una ‘democracia vacía’. Imponen una dinámica donde no hay debate, donde se manipula la verdad y donde las elecciones se convierten en esa especie de marketing publicitario, carentes de propuestas reales a los grandes problemas nacionales.

¿Qué dice la partidocracia sobre la realidad económica y social que vive la mayoría de los panameños? Una democracia vacía que rehúsa hablar de las inequidades sociales. No puede haber democracia en un país donde más del 60% de la población vive en pobreza, donde niños mueren de hambre o por falta de medicamentos básicos en nuestros hospitales, donde el 50% de los jóvenes se retira del proceso educativo al nivel medio; donde más del 36% de la población que recibe salario no logra cubrir el costo de la canasta de necesidades materiales de vida, donde la población que acude a las instalaciones de salud muere envenenada o por bacterias nosocomiales. Todo ello frente al silencio de gobierno y partidos políticos.

¿Cómo puede haber democracia donde se insiste en un estilo de crecimiento económico excluyente, que margina a los pueblos indígenas (95 de cada 100 son pobres), a los cuales se les impone proyectos depredadores del ambiente para favorecer los intereses particulares de corporaciones transnacionales y empresarios locales entretejidos entre gobierno y ‘oposición’, tal como ha quedado demostrado con las concesiones mineras e hidroeléctricas?

Es decir, la llamada etapa democrática para el conjunto de los ciudadanos solo ha significado una repetición interminable de desencantos, injusticias y atropellos por parte del mismo grupo de familias y personas que, desde distintos partidos y gobierno, se han enriquecido pasando por encima de los más importantes derechos del pueblo: a la vida, al trabajo, a la salud, a la educación, al ambiente sano y al respeto a la cultura.

Toda la partidocracia ha hecho lo mismo una vez llegados al poder: apropiarse de las riquezas nacionales y favorecer a sus propias empresas o de sus socios extranjeros.

Hoy el pueblo tiene más conciencia de esta nefasta realidad, por tanto es más difícil engañarlo. Por eso hemos visto cómo la partidocracia ha ido limitando la participación de los ciudadanos en la vida política y electoral.

Tenemos que poder construir una sociedad de paz, justicia e igualdad en el respeto a los derechos humanos de todos. Para nosotros la verdadera democracia, por la cual iniciamos nuestra lucha en el terreno político, a través del Frente Amplio por la Democracia (FAD), es ante todo un ejercicio Ético del Poder.

Desde el uno de marzo, en un espacio de solo cuatro días a la semana por cuatro meses se permite la inscripción del FAD en libros estacionarios, todo un proceso que la partidocracia no vivió, pues ellos tuvo libros móviles, pero desafiaremos con nuestro trabajo a quienes con todos sus recursos millonarios y engaños no pueden enfrentarnos en lo que ahora importa: Honradez y Verdad.

El FAD convoca a todo el pueblo a construir una verdadera democracia, que haga posible Una Patria para Todos.

SECRETARIO GENERAL DE CONUSI-FRENADESO.