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19 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Oposición dividida, derrota a la medida

Si la oposición política en nuestro país no se pone de acuerdo para ir en las próximas elecciones en una alianza estratégica con miras ...

Si la oposición política en nuestro país no se pone de acuerdo para ir en las próximas elecciones en una alianza estratégica con miras a alcanzar el poder en mayo de 2014, las opciones de triunfo serán remotas.

En las circunstancias actuales, ni el PRD, ni el Panameñismo cuentan con intención de voto para vencer al oficialismo en una contienda. Hay decepción, desilusión y frustración en el electorado ante dos partidos que han tenido reiteradas oportunidades de ganar credibilidad desde el poder, pero los desaciertos han rebasado a los aciertos y la factura del electorado está en manos.

La mejor prueba del escepticismo colectivo es la ascendencia de los que no asumen partido en las encuestas, quienes no encuentran opción, porque tampoco cuentan con un liderazgo definido. El único aspirante, hasta ahora, por esa vía es el comentarista de televisión, don Juan Carlos Tapia, un ciudadano con sobradas virtudes para ocupar el solio presidencial, pero que no ha logrado captar la simpatía de los independientes. Creemos que no lo ha favorecido el anuncio de quienes pudieran ser sus asesores en caso de ganar la Presidencia.

Panamá debiera contar con aspirantes independientes de la talla de don Roberto Eisenmann o de la Dra. Rosa María Britton, por ejemplo, en cuyo caso cabría la posibilidad de que ese inmenso caudal electoral independiente pudiera determinar quién sería el ganador de las elecciones venideras. Mucha gente de partido se inclinaría por uno de ellos y, sin duda alguna, uno de éstos sería el ganador de las elecciones presidenciales.

La otra opción para los partidos con desgaste natural, sería postular un candidato que no haya estado inmerso en la política tradicional, y que represente garantía de honestidad, probidad, equilibrio y tolerancia, para que la población pueda confiar en un aspirante con esas cualidades y elegir, por vía partidaria, al próximo mandatario.

Claro que esto pudiera parecer una utopía, si analizamos la capacidad de ‘desprendimiento’ de quienes encabezan encuestas en la oposición y que se creen los presidenciables insustituibles, pero la razón y el amor por el Panamá de todos pudiera alcanzar mayor fuerza que los intereses particulares o de grupo.

El ala oficial no cuenta con la voluntad electoral como para repetir en el gobierno en unas elecciones claras, límpidas y cristalinas, pero no sabemos si así lo serán. Las obras que está realizando la actual administración son importantes y parte de su deber como administradores de la cosa pública, pero las ‘metidas de pata’ han sido la más elocuente demostración de poco compromiso con la institucionalidad, la democracia y las garantías individuales y sociales en nuestro país.

El último patinazo lo escenificó el exdirector de la Policía Nacional y las autoridades civiles no han estado a la altura de la triste y degradante realidad.

Así no se construye una nación, se requiere algo más que el amiguismo, el oportunismo y la impunidad.

*DOCENTE Y EXLEGISLADOR DE LA REPÚBLICA.