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22 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Navarro y el reto de la unidad PRD

A irear defectos ciertos o imaginados del contendor califica casi como opción obligada entre adversarios políticos. Sin embargo, las bas...

A irear defectos ciertos o imaginados del contendor califica casi como opción obligada entre adversarios políticos. Sin embargo, las bases PRDs culpan a una publicidad negativa o sucia en Primarias de abrir heridas que causaron desunión y la terrible derrota 2009. Los indicios de que aquella división regresa, mancó el poder de desmontar simpatizantes a Navarro de la especie ‘Caballo de Troya’ que insinúa cercanía con Martinelli.

Navarro invita por medios a contrincantes al evento dominguero. En la guerra, uno desconfía. Juan Carlos entrega evidencias de que él sí apoya el proyecto unitario ante una membresía dudosa.

El PRD apenas sale de una etapa de desasosiego donde el presidente Martinelli les sonsacaba diputados, alcaldes y representantes, mientras despedía funcionarios. Su dirigencia, escindida en su propio enfrentamiento postelectoral Navarro versus Balbina, desatendió los predicamentos de una membresía perseguida.

El CEN resulta otro cuya asistencia al evento permitía apelar al rol de árbitro neutral. Ambos, este organismo y contrincantes, prefieren distancia prudencial con aquél que juzgan pro Martinelli, antes que aceptar la riesgosa invitación. Su ausentismo evita la rechifla. A cambio, permite a Navarro proponer una percepción de un partido dividido en dos grupos: el nuevo PRD aglutinado a su alrededor. Y allá, arrinconada en la esquina, aquella vieja ortodoxia impávida en el 2009 y adversarios quienes no muestran compromiso por la unidad.

La apropiación de la posición unionista emparejaría a Navarro con el sentir PRD y dificultaría otras aspiraciones.

La idea de subir a escena con la familia entera tendrá poco de original, pero, funciona. El mensaje ‘persona de familia’ blinda la imagen de un político que lidera, con una armadura cálida que neutraliza la consabida campaña negativa adversaria. Ya en Primarias PRDs 2008, Balbina entarimó a cuatro generaciones de Herrera.

A su entrada a la Arena, 10 o 15 mil, qué importa, ovacionan a Navarro como aquel veterano rock star que todavía enardece. Arranca algo frío. No demora su emoción en sumergirlo en un libreto escrito sólo para uno con capacidad de entonar cada frase según el sentido a transmitir.

No pareció orador alguno, ni siquiera a él mismo. Desquitó el dejo andrógino que traía aferrado a la garganta cual papa. Sería exagerado decir, sonó a presidente. Cierto que hiperactuó, pero, no encuentro otro tono que comunique mejor a una multitud abarrotada en la Arena.

Lo escuché resonar múltiple, nunca monótono. Aunque la difícil naturalidad sigue siendo esquiva, logró encarnar en tarima un personaje de facetas complejas. Humilde para rogar ayuda para la refundación del partido. Firme en la denuncia de la gestión Martinelli. Conciliador con el adversario. Empático con los originarios. Dolido ante los insultos. Y sobre todo, esperanzador cuando dijo ‘Nuevo Panamá’.

La demostración Navarro suma indecisos. Incluso, atrae a unos que coqueteaban con la competencia. Y, como de costumbre, el éxito en política hace rebosar arcas. La inasistencia de adversarios y la poca insistencia del convidante, erosionó la credibilidad del proyecto unitario que todos auspician. Los ausentes terminaron enconchados en la esquina contraria. La militancia sigue dudosa, la unidad PRD queda subalterna a las aspiraciones personales.

Preocupa más que la versión de democracia desplegada en la Arena siga demasiado desigual: patricios en terreno, plebeyos en gradas. Y cara. Mostrar organización, convocatoria, y sobre todo disposición a ganar, costó más de medio millón.

INVESTIGADOR DE MERCADO.