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01 de Feb de 2023

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Pobres independientes

Desde que llegué de regreso a Panamá en 1966, he pertenecido a algún partido político, salvo los años en que el proceso revolucionario l...

Desde que llegué de regreso a Panamá en 1966, he pertenecido a algún partido político, salvo los años en que el proceso revolucionario los prohibió cancelándolos. Desde un Partido Liberal que, aunque profesaba la ideología liberal, actuaba en función del liderazgo personal que el líder que tú seguías imprimía. Así, fui Liberal Samudista, en contraposición a los Charistas, y tantos otros grupos de liberales. Los miembros del partido sabíamos que, aunque todos fuésemos liberales, el partido se fraccionaría según los liderazgos, como efectivamente vi nacer el Partido Liberal Auténtico, el Partido Liberal Nacional y mi entonces Partido Liberal. En la historia del país, hay más de 14 fraccionamientos de los liberales, todos impulsados por seguidores de algún líder liberal.

El PRD nació con un origen diferente al liberal que viene desde Colombia en la época preindependentista. El PRD nace del proceso revolucionario, con un proyecto iniciado por Torrijos y que periódicamente se iba modificando y actualizando. Un partido que regularmente tenía estudios sectoriales que presentaban planes de desarrollo en salud, vivienda, el agro, educación, etc. Los miembros del partido participábamos en cantidad de eventos, reuniones de análisis, reuniones de evaluación, grupos de estudios de sectores; en fin, la militancia compartía su experiencia y vivencias. Me parecía, en fin de cuentas, la mejor opción, siguiendo el lema de Omar de ‘ni con la izquierda ni con la derecha, con Panamá’, diseñábamos ‘nuestra propia aspirina’, a diferencia de las ideologías del PDC que venía importada y el arnulfismo, que no parecía tener mayor participación su membresía, salvo seguir al Doctor Arias.

No dudo que ‘ese’ PRD era el partido ideal para nuestro país. Y más cuando, al salir los militares al poder, tocó a los civiles democratizarlo y mantener el modelo de partido que habían diseñado ellos, pero ahora con una dirección nacida de las bases y un consenso entre los dirigentes. Pero, curiosamente, una vez los civiles democratizan al partido, se inicia la pérdida del modelo, y lentamente se da la transformación de un partido con su propia ideología y método, a un partido electorero más. Hoy, el PRD no es sombra de su pasado, de su origen. Un partido, tal cual el Liberal en que estuve en el 66, donde eres Navarrista, Balbinista, de Nito, de Mitchell o del líder que quieras seguir. Pero, sin análisis, sin proyectos, sin un documento frente a las distintas crisis del país. Todo gira alrededor de atacar a Martinelli y eres tan leal como más fuerte lo ataques, y cero proyecto país, cero documento del agro, costo de vida, salud, educación, etc. Qué tristeza da ver al partido, con un excelente edificio y tan poca actividad.

Pero si mi tristeza es grande por lo que ocurrió con el torrijismo, es más grande cuando veo las alternativas y siento que los jóvenes que empiezan su vida política, los independientes que busquen participar en partidos, no tengan una verdadera opción justa y adecuada a sus inquietudes. La realidad es que la democracia panameña lo que logró fue retrotraer los partidos a las décadas de los sesenta, no hay un partido del siglo veintiuno. Pretender llevar un independiente a la Presidencia es una locura al país. No podemos seguir pensando que se gobierna con un hombre, que si elegimos al hombre correcto el nombrará su equipo ideal. No, se requiere elegir un partido, un partido que traiga proyectos en todos los sectores resultados de los análisis y evaluaciones de los profesionales del ramo del partido. Necesitamos que el partido, lo que no puede hacer un independiente, tenga personal idóneo que haya trabajado el proyecto junto y puedan ejecutarlo con eficiencia y dedicación supervisados por el partido.

Pero si aceptamos mi teoría de que solo tendremos un buen gobierno en manos de un partido eficiente y organizado, el futuro nuestro está en peligro. Porque ninguno de los actuales partidos está funcionando así. Si sigues al PP conoces las opiniones de Milton; si sigues al panameñismo, conoces las opiniones de Varela; el CD es Martinelli y el PRD, mientras no tenga candidato, ofrece 14 opiniones distintas según el aspirante que escuches.

Yo guardo, atesoro, cantidad de documentos producidos por grupos de análisis del PRD, desde política exterior hasta el tema de la basura. Pero, lo triste es que todos, salvo una que otra excepción, son documentos de las décadas setenta y ochenta.

Pobre independiente, dentro de dos años estará viendo por quién votar y tendrá simplemente que escoger en base a la persona postulada, no al partido que representa. Porque el partido que lo respalde será únicamente una cifra del Tribunal Electoral, pero, en los cinco años desde la última elección: ¿Qué documento ha producido? ¿Qué solución ha ofertado? ¿Qué ha opinado sobre la forma de resolver las crisis que se han generado? Apoyamos a los ngäbes, pero no sugerimos nada, apoyamos a cuanto grupo haga paro, pero no ofertamos solución alguna. ¿En qué puede basar el independiente su convicción de que seremos mejores?

Hemos caído todos en los errores de los partidos del pasado, partidos que después de las elecciones cerraban sus oficinas y esperaban la próxima.

Panameñistas y PRD tienen en su historia suficientes elementos para convertirse, si hubiese interés, en partidos de verdad, que desafíen la historia, que se identifiquen por sus ponencias y la coherencia de sus miembros. Y no en partidos tan electoreros, que solo peleen internamente por la postulación y hacia fuera solo critiquen al gobierno.

INGENIERO Y ANALISTA POLÍTICO.