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25 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

En defensa de mi libro: ‘Panamá... 20 años después’

H e leído las expresiones en un debate en Facebook del Sr. Xavier Ucar, a quien no conozco, que gentilmente una sobrina me hizo llegar. ...

H e leído las expresiones en un debate en Facebook del Sr. Xavier Ucar, a quien no conozco, que gentilmente una sobrina me hizo llegar. En el mismo, hace referencia de mi libro, por expresión de otros, como una ‘novela’, tal como se refiriera un policía atormentado que anda por ahí tratando de amedrentar gente, como si aún estuviera en los años de la dictadura, y el cual no ha vuelto a alzar su vanidad de Napoleón frustrado, después que le quité la careta de falsear a la verdad de su participación en la destitución de su primo el 16 de diciembre de 1969. A la fecha no ha negado ni afirmado lo dicho por mí.

Ante todo, debo corregir que todo militar educado, aun cuando no sea un escritor, es por formación un historiador, porque la historia es el estudio de las causas que conducen a cambios o conflictos, sobre todo de tipo armado, y Panamá es precisamente un caso en el cual una potencia extranjera empleó sus Fuerza Armada para invadir a Panamá y capturar a Noriega, quien era precisamente la continuación del período dictatorial.

Y para esto debemos enfatizar, que Noriega fue una hechura de Torrijos, lo recomendó en la Guardia Nacional, se lo llevó a trabajar con él en Colón, posterior a Chiriquí y finalmente a jefe del nefasto G-2, por encima de su pariente cercano. ¿Por qué no nombró al Enano de Circo como G2, ya que este tenía esas aspiraciones y por qué no explica las razones que dio a participar en la destitución de su ‘primo adorado’?

Debo enfatizar también que el desmoronamiento de la Guardia Nacional en 1968, se debió a la entronización política dentro de la institución, que se dividió en dos bandos: uno a favor del candidato opositor y el otro a favor del candidato oficial. Unido a esto, las acciones de ciertos oficiales que se dieron a la tarea de perseguir, quedando los que queríamos a una Guardia Nacional libre de ‘politiquerías’, atrapados en este vaivén de inestabilidad.

Sin embargo, cuando se dio la acción de derrocamiento del presidente Arias, los únicos en plantarse fueron Bolívar Rodríguez y Abraham Crócamo, con este último, me encontré posteriormente en Houston, dispuesto a jugarse la vida, contrario a varios que hablan y cuya profesión fue la de indisponer a otros detrás de las puertas de la Comandancia...

Tengo mi conciencia tranquila y reto a los que me desmienten a escribir su versión. Recomiendo al Sr. Ucar que investigue de dónde salió la lista del movimiento masivo de personal que fue publicada en los diarios de Panamá el 10 de octubre de 1968 y que fue causa de gran consternación dentro de las filas de la Guardia Nacional. No culpo al Dr. Arias de ser el autor, sino a los que dentro de la institución instigaron esos cambios y con ello se pusieron una soga al cuello.

En mi poder reposa una copia de la declaración de Jorge ‘Rudy’ Vallarino, que confirma mi reunión con el ministro de Gobierno, Norberto Zurita, el día 9 de octubre de 1968. El día 10 de octubre fui reemplazado de mi cargo en Panamá Viejo y el 11 de octubre por la mañana entregué el cuartel a mi reemplazo, mayor Carlos Martínez, y me retiré a mi casa, luego de pedir permiso para presentarme a tomar posesión de mi nuevo cargo, como jefe de la Zona Atlántica en Colón el próximo lunes, ya que ese día, 11 de octubre, era viernes y me permitiría pasar un fin de semana con mi familia.

Las acciones de derrocamiento me tomaron por sorpresa, cuando recibí la llamada de Torrijos a mi casa urgiéndome a reunirme con él en casa de Efraín Angueira en la Zona del Canal. Y esto Sr. Ucar no es novela, como han querido hacerle ver los responsables directos de estos acontecimientos y cuyas desgracias hemos tenido que vivir los que no tuvimos que ver directamente en los orígenes de estos hechos y que aún seguimos viviendo y poder transitar por las calles de Panamá sin que se me haga ningún señalamiento ni duda de mi persona.

Le ruego seguir investigando, pero investigando de verdad, no se detenga solamente a escuchar a los responsables directos de estos hechos ni a los que se han beneficiado, tanto civiles como militares, que continuaron en la institución para la continuidad en el ‘proceso’, quienes lo van a conducir a una imagen torcida de los verdaderos acontecimientos.

Anímelos a que escriban, que si tienen que decir algo o ripostar contra mi libro, que se manifiesten, que los escritos pueden rebatirse y aclararse, pero los bochinches lo pueden llevar a hacer juicios equivocados.

CORONEL RETIRADO DE LA GUARDIA NACIONAL.