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27 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

¿Fraude en 2014?

A propósito de una discusión sobre corrupción en una empresa del Estado, hace cinco años les hice la siguiente pregunta a unos 30 alumno...

A propósito de una discusión sobre corrupción en una empresa del Estado, hace cinco años les hice la siguiente pregunta a unos 30 alumnos graduandos de la Universidad: ‘¿Cuántos de ustedes robarán cuando ocupen cargos importantes?’. Veintitrés (el 77%) levantaron la mano. ‘¿Cuántos no robarán?’. Cinco esta vez. ‘Y los que no han respondido (eran dos), ¿qué dicen?’. Su respuesta fue: ‘Lo estamos pensando, profesor’. ‘Nuestra educación ha fracasado —me dije— y nuestra sociedad también’. Este año hice las mismas preguntas a un grupo similar, y las respuestas fueron idénticas.

Hace poco leí que una psicóloga afirmaba que tres cuartas partes de la gente era corrupta. Decía que, si encerraban a una cantidad de personas en un salón lleno de dinero, el 80% se llevaría lo que pudiera, hubiese o no cámaras de vigilancia, en tanto que el 20% lo rechazó.

Pues bien, en México se han hecho acusaciones serias de que se cometió un gran fraude en las recientes elecciones. Tanto el Partido de Acción Nacional como la alianza que presidió Andrés Manuel López Obrador han acusado al gobierno y a los medios de hacer trampas. Del diario La Jornada, del pasado 10 de julio, ‘Elecciones 2012 -El fraude electoral en favor del PRI: un monstruo de dinero con mil cabezas’, extractamos las siguientes líneas.

‘En los meses y semanas previos al 2 de julio, vimos gastos multimillonarios por fuera de la ley electoral, rebasando los topes de campaña y con dinero de procedencia ilícita, en la compra de tiempo en televisión... y de encuestas hechas como propaganda (incluso diarias) y difundidas por televisión, radio y periódicos de todo el país, influyendo ilegalmente en la percepción de los ciudadanos e induciendo sin pudor el voto a favor de Enrique Peña Nieto y rematando con ilegales promocionales de televisión en el canal 5 de Televisa, sin firma, en contra de Andrés Manuel López Obrador y sin olvidar el despliegue multimillonario de espectaculares al arranque de las campañas...

Antes y durante la jornada electoral también vimos la compra masiva de votos con dinero en efectivo, vales de gasolina, despensas, materiales de construcción, electrodomésticos, tarjetas telefónicas prepagadas y para las tiendas... (con miles de millones de pesos de procedencia ilícita); regresaron las conocidas e ilegales prácticas de la operación tamal (desayunos para acarrear y asegurar votantes); todos votan (casillas donde votó 100 por ciento —o más—, hasta los que no estaban en el lugar o que ya habían muerto); tacos de votos (introducción de varios votos por un mismo votante) realizado con boletas impresas en los Talleres... de la Nación (2.5 millones) después de que se había terminado oficialmente la impresión y con boletas impresas en Texas (otros 3 millones); decenas de miles de ciudadanos en tránsito que no pudieron votar...; carruseles (gente que vota varias veces en diferentes casillas); casillas zapato (con la modalidad de que se pusieron unos cuantos votos a otros candidatos para que no se identifiquen); acarreo de votantes; coacción de votantes afuera de las casillas; robo de urnas, quema de boletas electorales o tiradas a la basura; amedrentamiento y violencia contra funcionarios y representantes de casillas, incluyendo secuestros y hasta asesinatos, así como agresiones físicas contra observadores electorales ciudadanos. Todo ello ante la pasividad cómplice y generalizada de policías y autoridades electorales’.

Un fraude semejante no es posible sino en el seno de una sociedad corrupta. Si, conforme a lo dicho, la sociedad panameña puede encasillarse así, ¿qué poder y quiénes serían capaces de evitar el fraude en 2014 o de revertirlo una vez cumplido?

Hemos advertido que el fraude se comete antes, durante y después de la votación; que es necesario ponerle tope a las donaciones privadas (en México fijaron tope, pero no lo respetaron); que se publiquen los nombres de los donantes; que se facilite la participación de candidatos independientes y no se favorezca el monopolio de los partidos o de la partidocracia.

El señor Arzobispo, Monseñor Ulloa, ha apelado a la buena voluntad y a la conciencia de todos. Si no se hacen mínimos correctivos, los dirigentes sociales nos encontraremos en una disyuntiva: o los llevamos al matadero o los conducimos a la libertad.

DIPLOMÁTICO Y ESCRITOR.