05 de Oct de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

3 de Noviembre de 1903: entre próceres, conspiradores y estampillitas

S egún la ‘Falacia de la Historia Canalera’, Panamá existe porque es un invento de los Estados Unidos, a través de la conspiración de nu...

S egún la ‘Falacia de la Historia Canalera’, Panamá existe porque es un invento de los Estados Unidos, a través de la conspiración de nuestros próceres; pertenecen a esta línea las obras del sociólogo Olmedo Beluche con: ‘La verdadera historia de la Separación de 1903’ del 2003 y la obra del abogado Ovidio Díaz, titulada: ‘How Wall Street Created a Nation’ del 2001.

En ambas se plantea que Estados Unidos promovió la ‘creación de la nación panameña’; para el primero, Panamá era y es colombiana, y los próceres actuaron como intermediarios financieros entre la burguesía urbana y el capitalismo estadounidense. Para el segundo, Wall Street creó la nación panameña, so pretexto de poder cobrar intereses sobre 40 millones de dólares que costó la transacción de los bienes del Canal francés a manos estadounidenses, y para ello había que ‘inventar a Panamá’. A esta teoría de la conspiración se une la anécdota de una ‘estampillita’ con la efigie del Mont Peleé en Erupción, la cual cambió la ruta de Nicaragua, por Panamá, y al ser así nuestro país empezó a existir, gracias a la desesperación de un Bunau Varilla, agobiado por acreedores.

A esto hay que agregarle además ‘la Leyenda Negra’, la cual sustenta que Panamá es el único país del mundo que no tiene próceres, ya que son unos conspiradores agentes de Estados Unidos, extraña mezcolanza entre las ideas del ‘Arielismo’ en la cual América Latina es una civilización de espiritualidad enfrentada a la frivolidad del anglosajón, y las ideas de la izquierda.

Todas estas visiones, olvidan la realidad: Panamá está presente en la Historia Universal desde 1501, se reafirma desde 1509, 1510, y 1513 con la hazaña del descubrimiento geográfico que trasladó el conocimiento y las rutas comerciales del Mediterráneo al Atlántico y al Pacífico; prosiguió con las rutas y expediciones hacia el Perú, a partir de 1530 y 1531 y de la exportación de excedentes a Europa que ayudó a cristalizar el capitalismo mundial.

Llegamos a la Independencia en 1821, con los patriotas santeños encabezándola, en un abierto desafío de los terratenientes contra la burguesía urbana, de la cual Mariano Arosemena formaba parte y vio en el movimiento interiorano peligro. La Unión a Colombia, gestada en la confianza y admiración por el prestigio del Libertador, aunque posteriormente todo nos salió mal, desde 1826 y lo expresamos así a través del movimiento Hanseático.

A todo ello, hay que sumar el tratado de Comercio, Amistad y Navegación entre Colombia y Estados Unidos, en 1846, el Ma llarino-Bidlack, que motivó el tratado de 1850, el Clayton-Bulwer, que llevó al tratado de 1900 el Hay-Pouncefote y que a su vez terminó en la Ley Spooner en 1901.

Los intentos de Separación de 1830, 1831, 1840; nos hablan de las ansías de Libertad, cuando apenas Estados Unidos dirimía sus fronteras con el Imperio Británico y desde antes de que en la misma Colombia surgiesen los partidos Liberal y conservador, la cual posteriormente ultrajó esta tierra, solicitando intervenciones estadounidense desde 1860, 1865 y 1902, esta última a causa de la Guerra de los Mil Días.

Recordemos siempre que fue Colombia y no Panamá quien invito a los Estados Unidos a esta región.

De tal manera el accionar de nuestra Separación es legítima, y nuestros próceres actuaron como todos los demás en la incertidumbre, en el patriotismo ¡sí! y en la esperanza de una nación propia, en un brillante amanecer como consta en nuestro Escudo Nacional; el 3 de Noviembre de 1903 se creó primero el Estado Nacional Panameño y después de esta fecha vino todo lo demás: Un siglo en busca de nuestra totalidad, ciertamente una lucha generacional por reafirmarnos.

Aunque a algunos no les guste, y necesiten de estampillitas: Loor a nuestra patria Istmeña en un 3 de Noviembre.. .

DOCENTE.