01 de Oct de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Adiós Karina

Hoy es un día muy especial, es el día de mi funeral. Anoche por fin logró matarme. Me golpeó hasta morir. Si por lo menos hubiera tenido...

Hoy es un día muy especial, es el día de mi funeral. Anoche por fin logró matarme. Me golpeó hasta morir. Si por lo menos hubiera tenido el valor y la fortaleza de dejarlo. ¡Si hubiera aceptado la ayuda profesional, hoy no hubiera recibido flores!...

El femicidio es la máxima expresión de violencia que imprime el hombre hacia la mujer. La tranquilidad de la barriada San Roque en Aguadulce se vio empañada, cuando se escuchó a unos niños llorando, tras descubrir en uno de los cuartos de la casa a sus padres muertos.

Aparentemente, el padre de los menores, Jorge Helgueta, asesinó a su esposa Karina Calderón (35 años), degollándola con un cuchillo y luego se ahorcó. Los vecinos manifestaron, impresionados, que esta pareja jamás presentó en público ningún problema. ‘Parecían una pareja perfecta y no discutían, no entendemos que pudo haber pasado’, aseguran que Jorge era un padre ejemplar con sus cuatro hijos y prueba de ello es que se fue a trabajar a Colón para mantener bien a su familia. Este homicidio y posterior suicidio dejaron a cuatro menores de 11, 9, 7 y 5 años en la orfandad.

En la actualidad, 130 millones de niñas y mujeres vivas hoy en día han sufrido mutilación genital femenina y 5,000 mujeres mueren cada año, como consecuencia de los denominados ‘crímenes de honor’, cometidos por miembros de sus familias, que consideran haber sido previamente deshonrados por la víctima.

Karina, se sumó a la dolorosa lista de mujeres que mueren cada año asesinadas a causa de la violencia de género. No era exactamente un familiar, pero me dolió su desaparición tan brutal. La conocí en sus años de infancia, era la hija mayor de tres hermanos, una linda niña, de dulce sonrisa, de tierna mirada, tenía unos ojos expresivos, que brillaban siempre de alegría y de un cabello muy hermoso. El diecinueve de noviembre de 2011, fue victimada por su marido, agonizó y murió en el hogar formado con Jorge Helgueta, a los pocos minutos su exmarido se suicida ahorcándose en presencia de sus hijos.

El asesinato de Karina, es uno de los miles de homicidios de mujeres por violencia de género que se registran en Panamá. En siete de cada diez casos, el presunto agresor resulta el marido o expareja de la víctima. Uno de los daños colaterales más dramáticos de los femicidios, es la cantidad de niños y niñas que quedan huérfanos brutalmente, siendo la mayoría menores de edad.

La violencia contra las mujeres es un problema que involucra a toda la sociedad, erradicarla requiere ni más ni menos que transformar la cultura, una cultura patriarcal que considera a la mujer como objeto o como persona moralmente inferior a los varones, que debe subordinar sus intereses a los de otra persona, pareja, hijos, padre.

En ese cambio, debemos estar involucrada toda la población. Esto necesita no sólo campañas, sino también colocar el tema en el centro de la agenda de las más altas esferas de decisión política. Por lo que es imperioso considerar a la violencia sexista como una cuestión política, social, cultural y de derechos humanos, de esta forma se podrá ver la espinosa situación que viven las mujeres, niñas y niños.

Que sirva la muerte de Karina Calderón, para tomar conciencia y como una forma de llamar la atención de las autoridades y la opinión pública sobre la gravedad de la violencia hacia las mujeres. Adiós Karina.

COMUNICADORA SOCIAL.