01 de Oct de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Sobre el cultivo del maíz transgénico en Panamá

La Comisión Nacional de Bioseguridad (CNB) aprobó recientemente el cultivo ‘semicomercial’ (SIC) de maíz genéticamente modificado. Dice ...

La Comisión Nacional de Bioseguridad (CNB) aprobó recientemente el cultivo ‘semicomercial’ (SIC) de maíz genéticamente modificado. Dice la noticia que la semilla es de la Empresa Pioneer Hi-Breed, y Melo la distribuirá en Panamá. Me parece que esta aprobación por la CNB ha sido muy a la ligera y no es correcta, por carecer de todo respaldo científico y otros aspectos éticos y legales.

Primero, como la noticia dice entre líneas, Melo tendrá el monopolio de la venta de semilla en Panamá, pero no dice que esta semilla es mucho más cara que la local, y que es del tipo ‘terminator’; o sea que solo puede ser usada una vez, y el agricultor tendrá que comprarla todos los años. Segundo, las ‘pruebas’ que ha hecho el IDIAP con las variedades 30F35H, 30K73H y 30F32WH, son simples parcelas comparativas de producción, en las que estas variedades no mostraron diferencias significativas con las locales no transgénicas. No hay un estudio costo/beneficio de las variedades transgénicas vs. no transgénicas. Tercero: Aspectos éticos. Si estas ‘Pruebas’ están financiadas por las empresas productoras o vendedoras de semillas, la veracidad de estos resultados es objetable. Cuarto: La CNB no ha realizado las investigaciones básicas necesarias para certificar que el maíz transgénico de estas variedades, es inocuo para los animales y el ser humano. Estas investigaciones implican ensayos de alimentación controlada y evaluaciones fisiológicas e histopatológicas de animales de prueba, que duran muchos años.

Los efectos de los cultivos transgénicos en el Medio Ambiente, la Salud Humana, la economía y la seguridad alimentaria se exponen a continuación: Medio Ambiente: Gran parte del maíz transgénico es del tipo Bt, manipulado para producir una toxina que mata al gusano cogollero y otras larvas de lepidópteros que son plagas, pero también perjudica a otros insectos benéficos, entre ellos la mariposa monarca. Esta toxina se acumula en los suelos de cultivo y por lo mismo podría afectar su fertilidad a largo plazo.

Salud Humana: La industria biotecnológica se ha negado a hacer pública la información vital que demuestra los problemas para la salud humana por el consumo de alimentos transgénicos. Las empresas que producen el maíz transgénico alegaban que la toxina Bt se destruía en el tracto digestivo, pero estudios recientes han detectado altas concentraciones de la toxina en la sangre de personas que consumían este maíz, inclusive en la sangre de mujeres embarazadas y hasta en la sangre fetal. Científicos han revelado que las empresas que producen estas semillas omitieron reportar efectos negativos serios, como los signos de toxicidad en los órganos internos de las ratas, infertilidad, tumores, etc. Ya en varios países europeos se ha prohibido el uso del maíz transgénico por problemas de salud con los animales que lo consumen.

Beneficios Económicos: Por el contrario, las empresas que venden las semillas ofrecen préstamos a campesinos pobres para que compren sus caras semillas transgénicas. Al final, los campesinos terminan con deudas y se ven forzados a adquirir más préstamos. Ya sea por comprar semillas o por contaminación ‘accidental’, cientos de productores estadounidenses se han visto forzados a pagar millones de dólares.

Seguridad Alimentaria: En Panamá el maíz es principalmente para alimentación animal. El hambre es un problema de distribución y falta de recursos. Son demasiadas las personas que no pueden tener acceso a los alimentos básicos, no por escasez, sino por no tener suficientes ingresos. Las semillas transgénicas no están diseñadas para resolver el problema de la seguridad alimentaria de Panamá, sino para producir ganancias para los carteles empresariales.