07 de Oct de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

La crisis del Benemérito

Una situación que se mantenía latente dentro de la estructura del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Panamá hizo crisis, ante la falta de ...

Una situación que se mantenía latente dentro de la estructura del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Panamá hizo crisis, ante la falta de voluntad, decisión y de respuesta que exigían los componentes de la Guardia Permanente.

Esta situación contrasta con los planteamientos que hemos observado de parte del Gobierno Nacional, quien le ha inyectado recursos, equipos y capacitación para elevar la calidad del servicio que durante más de 100 año, nos presta esa entidad.

Al parecer la llegada del comandante Pablo Tuñón ha generado una serie de grupos que solo responden a sus lineamientos, en lo administrativo y operacional, lo que levantó los ánimos de quienes resultan la piedra angular de la entidad, los miembros de la guardia permanente y los voluntarios, sin dejar de mencionar a muchos administrativos que han visto vulneradas sus responsabilidades, que se alejan mucho del manual de procedimiento que siempre ha regido en la estructura administrativa.

Con salarios jamás vistos en la planilla del Benemérito Cuerpo de Bomberos, se han beneficiado los de la cúpula superior. Disfrutan de toda clase de canonjías y beneficios, lo que contrasta con la política de ‘falta de recursos’ que la administración esgrime para los demás. Mientras las bases cumplían sus labores bajo muchas presiones y limitaciones en equipo móvil, personal y de mantenimiento, los componentes de la Guardia Permanente, cruzaban información con los mandos superiores para que se tomaran medidas que permitieran corregir las graves limitaciones en las que se desenvolvían, convirtiendo en peligrosa la actividad. Nada de diálogo, solo recibían amenazas, sanciones, y retaliaciones, apoyados en un reglamento obsoleto que se ha quedado en el tiempo.

Los quejosos debieron responder la falta de respuestas de sus superiores, asumiendo la drástica decisión de paralizar, por primera vez, su compromiso con la sociedad, pero, sin dejar de brindar los servicios para los que están capacitados. En medio de la crisis jamás ni el comandante Pablo Tuñón, y menos el segundo al mando, depusieron sus posturas radicales y amenazantes para intentar encontrar puntos concordantes que evitaran el triste y lamentable espectáculo que observamos.

Hay que decirlo, lo que le bajó respaldo a los quejosos ante la sociedad, que siempre se mostró de acuerdo con sus exigencias, fue la nefasta aparición de algunos dirigentes sindicales, que contaminaron el movimiento.

También es lógico que ante la destitución del teniente Cruz Gómez, galardonado por su sacrificio y dedicación durante 17 años de servicios honorables y las amenazas a quienes los secundaron en su acción de exigir soluciones, generara que se aplicaran medidas más radicales para que se respetara la decisión de exigir respuestas a los graves problemas que confrontaban en su diario desempeño profesional ante la incapacidad de los jefes para dialogar y proponer salidas acortando la crisis.

Al parecer alguien dentro de la estructura superior ministerial, entendió que no era aplicando medidas drásticas como se podía conciliar las justas reclamaciones de la Guardia Permanente, que van más allá de la homologación salarial establecida en la Ley que rige al organismo, planteada en un pliego de 13 puntos. Es en esta situación que aparece en la escena el consagrado sacerdote Rafael Siu, capellán de la entidad, quien logró abrir el camino para establecer una mesa de diálogo.

Lo que queda después de esta situación, debe servir de experiencia al comandante Pablo Tuñón, al sub Baruco y a los componentes de la estructura superior, que no pueden pretender seguir manejando el Cuerpo de Bomberos de Panamá con mentalidad de los pastores.

Ahora, le queda a las partes cumplir los acuerdos, de manera que no se pierdan en el tiempo esas justas reclamaciones que los llevaron a tomar una decisión, que jamás estuvo en sus mentes, ya que son hombres disciplinados. Sin retaliaciones, sin expedientes negativos, la plana mayor de la entidad debe entender que la comunicación, el buen trato y el respeto a la dignidad humana de los miembros de la Guardia Permanente no debe vulnerarse más nunca. Sabemos que con los acuerdos alcanzados, el Benemérito Cuerpo de Bomberos podrá desenvolverse como siempre para retomar el respeto, respaldo y admiración de todos los panameños.

PERIODISTA.