Temas Especiales

04 de Jun de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Buen salto Rubén

Durante dos días el diario La Estrella de Panamá, ha cubierto las sendas acusaciones del ‘negro’ Paredes (alias como es conocido en las ...

Durante dos días el diario La Estrella de Panamá, ha cubierto las sendas acusaciones del ‘negro’ Paredes (alias como es conocido en las extintas FFDD) en contra de la política de seguridad, que dice desconocer, sus presupuestos, cuyo volumen de equipamiento califica de innecesario e incluso de su propio actual Ministro, al cual pide renuncie bajo el argumento de su responsabilidad por la muerte de 15 panameños que, agrega, carga sobre sus espaldas.

La verdad no entiendo por qué el ‘negro’ Paredes ha cambiado su tradicional estilo de buen componedor para actuar con esa ira y esa verborrea de teórico militar y de justo juez de la democracia. Una figura con su historial debiera medir cada paso, cada letra, cada palabra para evitar que alguien le abra el baúl de los recuerdos. El ‘negro’ debiera estar feliz de su suerte en la vida. Esta libre, goza de buena salud y administra una muy acomodada herencia, -engrosada por los cientos de miles de dólares que el actual Ministerio le pagó por supuestas deudas de la antigua FFDD, cuando, hasta donde recuerdo, ya había sido cobrada con creces, en las negociaciones para su retiro en 1983- con lo cual ha tenido mejor destino que su colega de armas Manuel Antonio Noriega. Todo eso gracias al código de silencio y a la cultura castrense de la obediencia debida. O sea, que sus subalternos, han tenido que cargar con buena parte de sus trapisondas.

Valga la oportunidad para escribir sobre estas cosas. Supe de su presencia en la Policía Nacional cuando el levantamiento de los jóvenes universitarios del Cerro Tute y el asesinato y desaparición, del combatiente Santizo, juicio que se realizó el año pasado y en el cual uno de sus subalternos fue condenado por tal hecho. En su hoja militar de vida está el pasaje del levantamiento de Colón en 1966, cuando luego de que el pueblo rebasara las unidades locales, llegó al mando de la tropa proveniente de Panamá. Allí murieron dos activistas estudiantiles.

El general Torrijos le dio un ‘premio con castigo’ sacándolo de su gestión militar y -no precisamente por bueno- designándolo ministro del MIDA en donde volcó toda su patología anticomunista, botando a toda la estructura técnica, cerrando las empresas estatales y mixtas y emprendiendo una verdadera cacería de brujas, liquidando al sector social agropecuario.

Cuando muere Torrijos, esa patología de formación nicaragüense la usa para forzar la jubilación de los coroneles Flores y Contreras, quienes por escalafón les correspondían la jefatura, propicia el golpe de Estado en contra del Dr. Arístides Royo, cierra -desde ya- el diario opositor de La Prensa y recibe, por parte del Comando Sur, el ‘noble’ título del ‘faro que alumbra la oscuridad de la región’ al aceptar el involucramiento de Panamá, en la guerra civil de Nicaragua y El Salvador.

Omito por razones humanitarias y creencias religiosas la trágica muerte de su hijo, en un solitario paraje de Colombia, en la cual él personalmente tendrá que responder a su conciencia y algún día, ante el ser supremo. Pero no quiere decir que sí las circunstancias así lo demanden, estemos obligados a guardar silencio.

Y ahora este estratega de espada virgen nos hace el favor de citar a las autoridades de seguridad pública para ‘tirarnos la línea’ y resolver los problemas del país. De verdad que somos una nación de cómicos e irresponsables.