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03 de Jun de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Panamá, ¿país poncheroso?

A ntes de iniciar la redacción de este artículo preferí indagar a jóvenes adolescentes sobre qué significaba para ellos la palabra ‘ponc...

A ntes de iniciar la redacción de este artículo preferí indagar a jóvenes adolescentes sobre qué significaba para ellos la palabra ‘ponchera’. Son los que más utilizan el término y ahora en ‘imitación educativa’... los adultos y gerontes.

Por supuesto que la gran mayoría no se refería a la vasija que se utiliza para hacer ponche. La respuesta más frecuente era la ‘travesura’ o ‘locuras’ o ‘desorden’ o lo ‘no correcto’. O todas en un ponche.

Bajo esta última acepción decidí escribir sobre el ‘Panamá Poncheroso’, sin echar a un lado el hecho de que el ponche es una bebida que mezcla varios componentes.

Utilicé este adjetivo para nuestro país, porque a diario las conductas prevalentes y quizás mayoritarias de los panameños se acercan a esta definiciones.

Si Ud. observa y tiene tiempo para ello, nuestros conductores a diario realizan todo tipo de infracciones a los reglamentos de tránsito con secuelas mortales. Si no lo cree, estudie las estadísticas de muertes por accidentes de tránsito. Chateo, celular, licor y drogas acompañantes del quehacer poncheroso del conductor. Públicos y privados.

Si acude a una fiesta ‘familiar’ constata que la mayoría de los asistentes están sordos. Los decibeles producidos de lo que se intenta calificar como música, ejemplo el reggae, van más allá de lo que nuestros tímpanos pueden soportar. Fiestas poncherosas.

Si va a almacenes, cuyos productos a vender son variados, notará las miles de travesuras que realiza un porcentaje elevado de clientes, como adquirir desenfrenadamente de todo, lo útil y lo superfluo, con predilección en equipos de comunicación. No hay diferencias entre consumismo y consumerismo. Es una shopping-ponchera.

Para las recientes fiestas de Navidad y Año Nuevo, y se repite con mayor intensidad cada año, la ingesta poncheroso de licor, la gula y cualquier tipo de desenfreno al que lo sexual también aporta su cuota. Navidad y Año Nuevo poncherosos. Y el Carnaval... ¿qué decir?

En lo político, significativas decisiones ejecutivas, legislativas y judiciales llevan su marca poncherosa. Hay una locura de despilfarro económico con respuestas que pretenden respaldarlas... más poncherosas.

Los partidos políticos en su mayoría, están nutridos de la cultura poncherosa. La locura ataca y enferma a los denominados tránsfugas o ‘militantes’, que hacen una ponchera con los programas, estatutos y principios de sus partidos originales.

La gasolina asciende en la mayoría de los fines de semanas ‘puentes’ y otra ponchera de viajes descontrolados hacia el interior del país a celebrar Navidad, Año Nuevo y el 9 de Enero, que al final es un ponche ‘igual para todos’. Respaldados por una absurda ley zanahoria, cuyas secuelas se miden con indicadores que no revelan las verdaderas desgracias que ocasionan.

Peculados, prevaricatos, fraudes, estafas, coimas, etc. se cubren del ‘manto poncheroso’ y quedan como nuevas virtudes sociales. La delincuencia y crímenes cotidianos son una alabanza a lo poncheroso.

Algunas empresas privadas también se hacen poncherosas al no desarrollar ambientes laborales sanos, motivadores y que al final produzcan un trabajo decente. Lo poncheroso es acumular riqueza y acrecentar neo-esclavos.

Algunos bancos y entidades financieras que a nivel mundial se han contagiado, hoy causan a través de sus conductas poncherosas, miseria, penalidades y hasta muertes en hermanos países. En Panamá los recientes escándalos en mundos muy semejantes señalan que el ‘virus poncheroso’ los ha enfermado.

En ciertos acto religiosos, las prácticas semejan más actos poncherosos, que verdaderas liturgias.

En encuesta reciente, cuestionada por las preguntas hechas, resultamos ser uno de los países más felices del mundo, proyectando que somos un País Poncheroso. ¿Cuántos años transcurridos y más por transcurrir?

Creyentes y no creyentes, favor, al menos lean la reciente declaración de la Conferencia Episcopal Panameña.

MÉDICO INTERNISTA.