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26 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Más allá del lucro personal

Cuando el general Rubén Darío Paredes, respondiendo a la pregunta ‘¿A qué obedece la inseguridad que se vive en este país...?’ (La Estre...

Cuando el general Rubén Darío Paredes, respondiendo a la pregunta ‘¿A qué obedece la inseguridad que se vive en este país...?’ (La Estrella 16/1/13), dijo: ‘Esto es debido a que los gobiernos no quieren aceptar que hay que detenerse a diseñar la estrategia nacional de seguridad, que es algo más allá de lo que se ve en el día a día. Más bien es un problema social, de desarrollo, de la mala distribución de la riqueza nacional, marginación, de la pobreza...’, es una con la cual coincido totalmente.

Empero, opino que, aunque la pregunta fue específicamente relacionada a la ‘inseguridad física y material’ que siente nuestro pueblo, dicha pregunta y la respuesta tienen parámetros más amplios. Es decir, la inseguridad de nuestro país en cuanto a nuestro futuro nacional, nuestro patrimonio histórico, nuestra ubicación política, nuestra cultura y nuestra identidad y nacionalidad. Estoy seguro que el general coincidiría con la opinión que acabo de emitir.

Opino además, que nos corresponde ir un poco más allá del enfoque particular de la respuesta y preguntarnos lo siguiente: ¿Es cierto que nuestros gobiernos no han querido diseñar una estrategia de seguridad nacional —y aquí me refiero a la definición más amplia— o es que carecen de una visión ‘macro’ del futuro de nuestra nación o es que sus intereses, como gobiernos, han sido el interpretar la razón de gobernar como la adquisición de riqueza personal? Para mí la respuesta es obvia e incontrovertible. El ‘lucro personal’ ha sido, en la mayoría de los casos, la zanahoria de nuestros gobiernos.

Si aceptamos esta aseveración, la ampliación del concepto de ‘inseguridad en Panamá’ adquiere una relevancia inmensurable. La veracidad de este planteamiento es indiscutible, pues es un sol que no se puede tapar con las manos; ej., la ola de protestas populares que nos paralizan, las peleas políticas partidistas e internas que nos azotan, las críticas abrumadoras catalogándonos de vivir bajo un gobierno disfuncional, la incertidumbre que enmaraña y confunde a nuestro pueblo, propulsándonos a pensar que navegamos sin piloto y sin sentido de quiénes somos y, peor aún, la creencia de que hemos perdido nuestro sentido histórico de panameñidad. Esta realidad, nos conlleva, como pueblo, a intentar de inmediato ‘enderezar entuertos’ para defender y salvaguardar nuestro futuro.

La formación reciente del ‘Movimiento Ciudadano por el Fortalecimiento de la Identidad Nacional’, fundada por la Dra. Ana Elena Porras y un grupo de académicos, pensadores, y activistas, dado lo anterior, nace en buena hora. Su misión y visión, expresadas en su manifiesto, contiene los elementos esenciales para lidiar con la ‘inseguridad nacional’ de la cual padecemos. Cierto es que tenemos un sinnúmero de movimientos, por ende es posible exclamar: ‘¡Uno más!’. No obstante, para mí, la diferencia básica entre nuestros movimientos es que todos los otros acertadamente abogan y defienden los intereses de su membresía, lo cual es definitivamente loable y necesario, mientras que el Movimiento Ciudadano aboga por y se fundamenta en defender nuestra identidad nacional. Conjuntamente, si se pudiese lograr, la militancia colectiva de estos movimientos podría cambiar de manera positiva la dirección del país.

Habiendo expresado apoyo para el nuevo movimiento, tengo que ofrecerle unas palabras de cautela. Pienso que es de suma importancia que el movimiento sea totalmente independiente y que cree una base de apoyo popular. De ninguna manera puede ser atrapado en las telarañas partidistas, por más que éstos intenten tentarlo.

Tiene que desarrollar un patrón o modelo del Panamá que vislumbran. Es probable que ya lo tenga, pero, en un futuro no muy lejano, éste deberá ser presentado a la nación y sometido a todos aquellos quienes desean ser nuestros gobernantes para comparar su visión.

Finalmente, es imprescindible que el movimiento se mantenga por encima de la corrupción y lo banal, es decir, más allá del lucro personal. El Movimiento Ciudadano tiene por definición convertirse en la voz del nuevo Panamá proyectando, promoviendo e implementando ideas nacionalistas.

ESCRITOR Y DOCENTE UNIVERSITARIO.