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31 de May de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Con la frente en alto

El 16 de enero concluí otra etapa de mi extensa vida al servicio público. En mis 33 años como docente de la Facultad de Derecho y Cienci...

El 16 de enero concluí otra etapa de mi extensa vida al servicio público. En mis 33 años como docente de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá —a la que pretendo regresar al reincorporarme a mis actividades en Panamá— son mis estudiantes los que pueden dar testimonio de mi constante dedicación responsable a la enseñanza.

Mis más de 15 meses al frente de la Alcaldía de la ciudad de Panamá marcaron una pauta entre lo que eran los sumisos alcaldes bajo la égida militar y lo que debieran ser bajo un régimen democrático. Aún después de 23 años de esa experiencia, me produce enorme satisfacción cuando todavía en la calle haya quienes se refieran a mi como ‘el alcalde Cochez’. Mis más de ocho años en la Asamblea Legislativa como legislador (ahora diputado) dejaron un legado de actividad parlamentaria que marcó una época: el final de la dictadura (84-89) y el inicio de la democracia (91-94). En esos dos períodos la construcción del país fue muy intensa.

En la primera etapa, creando conciencia frente a los militares y, en la segunda, construyendo las instituciones democráticas que pareciera hay algunos que quieren derrumbar. No podía ser diferente atendiendo una Misión Bilateral en el servicio exterior donde, más que defender posiciones políticas del gobierno que me nombró como lo tiene que hacer un embajador, me correspondía asumir la defensa de principios universales, como el respeto de los derechos humanos, con énfasis en el respeto a la libertad de expresión, y el fomento de los principios incluidos en la Carta Democrática Interamericana, de la cual es signatario nuestro país.

En los más de tres años y medio que estuve al frente de la representación panameña ante la OEA, procuré hacer algo que pocas veces se hace: informar a la ciudadanía de nuestros quehaceres acá, a través de columnas de opinión en diferentes medios de comunicación, noticias y comentarios. Espero haber cambiado esa imagen de que los diplomáticos sólo la pasan bien de fiesta en fiesta. Creo haber atendido con igual cariño a todos los panameños que acudieron a Washington, ya fuera a presentar alguna queja contra el gobierno, ya fuera para atender algún evento en representación oficial o para asistir a alguna actividad de la sociedad civil o ciudadanos que llegaron para criticar al gobierno como Samuel Lewis Navarro, Juan Carlos Varela, Gerardo Solís, Guillermo Antonio Adames, por mencionar algunos.

Siempre tuvimos las puertas abiertas para todos: periodistas, líderes indígenas, abogados, estudiantes, escritores, funcionarios públicos, y políticos supieron de su representante en la OEA.

Eso sí: Me voy con la frente en alto. Como me fui de la Universidad, dejando un registro de puntualidad y excelente evaluación de los estudiantes. Como me fui de la Asamblea sin que nadie pueda decir que usé de los recursos públicos para favorecer alguna campaña personal, siendo uno de los primeros que en el ’90 aclaré con rapidez sobre los escasos fondos que se manejaron en mi partida circuital. Como me fui de la Alcaldía, sin que nadie me tuviese que ayudar a tapar algún entuerto judicial por mí cometido, como se ha acostumbrado en los últimos gobiernos con los funcionarios que se les agarra metiendo la mano y se encuentran las formas para exonerarlo de todo.

Creo que la destitución que me hicieron lo único que logra es afianzar los principios de libertad y democracia que he cultivado en los casi 50 años que pronto cumpliré de ejercer la política pero con ‘P’ mayúscula. Consolidar los principios éticos y morales que me enseñaron mis queridos padres y los hermanos cristianos de La Salle. Y, sobre todo, seguir hacia delante pensando que la política hay que adecentarla, como tanto hicimos en ese sentido en los tantos años que estuve militando en la Democracia Cristiana, y que de no hacerlo, estaremos llamados a tener un calvario como el que tiene Venezuela desde hace 14 años.

EMBAJADOR DE PANAMÁ ANTE LA OEA (3 DE JULIO 2009-17 ENERO 2013).