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17 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Basura eléctrica

Recientemente escuché al primer mandatario de la nación referirse al tema de la basura, de los desechos, de los restos que produce una s...

Recientemente escuché al primer mandatario de la nación referirse al tema de la basura, de los desechos, de los restos que produce una sociedad consumista como la nuestra, a propósito del incendio que arde por más de una semana y que de paso ha consumido cientos de miles de dólares en hombres horas y productos importados para tratar de sofocarlo.

En esas elucubraciones del mandatario se refirió a que la basura debería manejarse de mejor forma, se quejó de que la empresa sin rostro que es responsable, no apareció en ningún momento para dar cara al problema y que el Estado ha tenido que asumir todas las responsabilidades, añadió que los desperdicios debían utilizarse para generar energía eléctrica.

Salté de la silla. Al inicio de su gestión conocí, incluso colaboré como relacionista público a dos empresas internacionales interesadas precisamente en utilizar la basura de las urbes de Panamá, San Miguelito y los alrededores, para generar energía eléctrica y destinar este voltaje para mover el Metro que iniciaba su construcción.

A la par, rescatar las cientos de hectáreas de tierras contaminadas por el mal manejo y convertirlos en parques en la que el ciudadano podría transitar en bicicletas, los restos convertirlos en una especie de abono y desde luego, rescatar todos los metales y plásticos que la basura panameña lleva.

Los acompañé a las diligencias, las puertas se cerraron una y otra vez, les daban esquinazos, no concurrían a las citas, no contestaron las notas de propuestas hasta que las empresas, Du Temp Corporation y MCC Capital & TAG Corp, ambas de origen norteamericano, liaron sus maletas y se fueron. Privaron los intereses de siempre.

Semanas después estallaban los problemas de recolección de basura y sus disposición por parte de la Alcaldía de Panamá, que luego fue trasladada a la DIMA, en la que, a pesar de ponerle todo el dinero negado a la Alcaldía, la compra de vehículos y equipos, la ciudad de Panamá sigue siendo la más sucia del área latinoamericana y ya vemos las consecuencias de la improvisación y mal manejo de estos residuos que nos cuestan miles y miles de dólares.

Ahora el presidente atina en lo que debe hacerse con la basura, pero ayer sus adláteres tenían otros intereses... ¿Qué pasará en un apagón eléctrico con el Metro sin su propio suministro? Y el problema se agrava.

*PERIODISTA.