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17 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Venimos a este mundo para ser felices

El gran deterioro del sistema capitalista se acentúa con el dinamismo de la desigualdad, agrandándose la brecha entre ricos y pobres. In...

El gran deterioro del sistema capitalista se acentúa con el dinamismo de la desigualdad, agrandándose la brecha entre ricos y pobres. Inclusive el actual crecimiento económico que se da en varios países de Latinoamérica, no implica la reducción de la desigualdad.

Existen muchas opciones para aminorar la desigualdad y el desequilibrio económico, unas optan por la eliminación del propio sistema, otros por hacer reformas en el sistema y otros simplemente optan por presentar otro sistema que resuelva la gran paradoja de la desigualdad.

Lo cierto es que con este desigual sistema, tal como lo afirma el presidente del Uruguay, José ‘Pepe’ Mujica, hay que revisar el sistema y desarrollar una forma de vida feliz; no podemos seguir funcionando bajo parámetros de competencia, de mercado abierto, en la globalización, en una sociedad de consumo. Esto nos quita la felicidad, vivimos desesperados, en plena incertidumbre y muchas veces sin futuro.

Una sociedad donde pocos no tienen problemas para el desayuno y la gran mayoría duerme con hambre, implica hacer un verdadero cambio donde se inviertan los papeles y muchos lleguemos a la felicidad, porque la vida es corta y se nos va.

De allí que nosotros, los latinoamericanos, empezamos a ver los ejemplos de los países del Cono Sur, que con esfuerzos y con muchas críticas hacia sus gobiernos, empiezan a dar luz en el oscuro camino de la desigualdad y la infelicidad social.

Si el gran problema es la desigualdad en la distribución de las riquezas, que se traduce en grandes renglones de pobreza, que se convierte en desnutrición, analfabetismo, inseguridad, delincuencia, violencia, resquebrajamiento de los valores morales y éticos de la familia, prostitución y drogadicción; hay que hacer algo, no se puede ver pasar el tren hacia el despeñadero y no hacer nada; a eso no venimos al mundo, todos venimos a ser felices y gozar de lo que nos da la naturaleza y convivir solidariamente con nuestra sociedad.

Por lo tanto, hay que revisar el modelo de civilización que impuso el sistema actual, solo así podremos estructurar una mejor forma de vivir. No podemos seguir viviendo en los parámetros del mercado abierto, bajo el concepto de que todo, una vez comprado y usado, es desechable.

En el Cono Sur, utilizando los mecanismos electorales democráticos del sistema capitalista, han podido llegar al poder político y desarrollar verdaderos programas de bienestar social, regulando al capital y llevando felicidad a las grandes mayorías.

Es por eso que, según la CEPAL, en el Perú la pobreza pasó del 49% al 28%, en Chile del 21% al 11%, en Uruguay del 9% al 8%, en Venezuela del 49% al 30%, en Ecuador del 37.6% al 27.3%, en Colombia del 37.2% al 34.1% y en Brasil la tasa de pobreza extrema cayo de un 5.3% a 3.4%, contando con 6 millones 400 mil menos de pobres.

Como dice Pepe Mujica, ‘venimos al planeta para ser felices, porque la vida es corta y se nos va’. Por lo tanto, hay que seguir dinamizando la producción nacional, inversiones sociales, el mercado interno, las pequeñas y medianas empresas, generando empleo y sobre todo dinamizando la integración regional.

Definitivamente, como conceptualizaban los aymaras, ‘pobre no es el tiene poco, sino el que necesita infinitamente mucho’. El Cono Sur sigue enseñándonos muchos caminos de felicidad social. Toca que Centroamérica y el Caribe, como el norte, aprendamos y hagamos el verdadero cambio. El crecimiento económico no puede estar en contra de la felicidad.

ECONOMISTA.