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26 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Enfrentamiento de las Coreas

Como secuela de la extinta Guerra Fría, la península coreana nos lleva a vivir en la incertidumbre de entrar en un nuevo ciclo de guerra...

Como secuela de la extinta Guerra Fría, la península coreana nos lleva a vivir en la incertidumbre de entrar en un nuevo ciclo de guerra mundial y con tonalidad nuclear. Se denominó Guerra Fría porque no se activó la guerra entre EE.UU. y la extinta URSS, desde la culminación de la Segunda Guerra Mundial (1945), hasta 1991 con el colapso soviético.

Sin embargo, la presión ideológica, política y económica de estos dos bloques buscó salida en conflictos regionales, donde ambos participaban, pero en escala menor. De allí los conflictos en Vietnam, Corea, Nicaragua, los misiles en Cuba, África, Afganistán y en muchas operaciones encubiertas, donde cada imperio bajó o destruyó gobiernos para imponer a sus aliados políticos.

Las Coreas firmaron un tratado de paz en 1953, dando fin a un conflicto armado de tres años. Desde entonces viven en constante tensión. Corea del Norte, a través de su líder Kim Jong-un, declaró al país en ‘estado de guerra’ con Corea del Sur; así mismo ha declarado que cualquier provocación militar cerca de las fronteras terrestres o marítimas entre Corea del Norte y Corea del Sur acarreará un conflicto en gran escala y una guerra nuclear.

Por tal razón, ha amenazado con atacar territorio gringo y las bases militares que hay en Hawái, Guam y Guantánamo. Estados Unidos, aliado incondicional de Corea del Sur, ha desplegado dos buques con capacidad de detectar y destruir misiles en el Pacífico y ha incrementado su fuerza militar en el área. Por su parte, la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, tomará una represalia enérgica e inmediata, sin ninguna consideración política, si Corea del Norte protagoniza cualquier ataque militar al país.

Este conflicto se da por las pruebas nucleares hechas por Corea del Norte y por el reforzamiento de las maniobras militares conjuntas entre Corea del Sur y los Estados Unidos; sin embargo, muchos opinamos que la verdadera razón del conflicto es el creciente impacto en la economía mundial que tiene la región emergente de la península coreana, China, Japón y Rusia, rompiendo el ya deteriorado liderazgo económico norteamericano.

Este conflicto generaría grandes beneficios a la economía en crisis norteamericana, no solo por la venta de armas militares de alta tecnología, sino por lanzar el mensaje de advertencia hacia otros países emergentes que luchan por ser independientes y soberanas.

Las economías de los países emergentes buscan nuevos mercados alternativos, que no solo los lleven a tener un sólido crecimiento económico, sino un buen desarrollo económico, capaz de aminorar la desigualdad económica nacional y mundial .

Es apremiante, en especial para nuestro Panamá, hacer todo lo posible por evitar un conflicto nuclear entre las Coreas y sus consecuentes repercusiones con el resto del mundo, a la vez condenar todo interés mezquino y hegemónico de las grandes potencias occidentales que aumentan sus riquezas con el dolor y destrucción de estas naciones, donde el interés económico individual persiste ante las desastrosas repercusiones de un conflicto nuclear, poniendo en peligro la propia existencia de la humanidad.

Definitivamente, tal como lo afirmo Einstein, ‘hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana’; ojalá no llevemos al mundo al precipicio, allá todos perdemos.

ECONOMISTA.