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23 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

La música típica panameña (I)

E s mucho lo que se ha escrito sobre la música típica panameña y grande el aporte de estudiosos como los esposos profesores Zárate, que ...

E s mucho lo que se ha escrito sobre la música típica panameña y grande el aporte de estudiosos como los esposos profesores Zárate, que nos han dado luces sobre el origen de nuestra música vernacular, que hoy llamamos típica panameña.

No cabe duda de que la influencia española marcó su esencia en el caso de la música autóctona de Azuero, específicamente en la de la Región de Las Tablas, que es muy diferente a la de la Región de Ocú o a la de la Región de La Colorada; regiones que se definieron claramente en el aspecto folclóricos desde la época de la colonia. Quedan muy claras evidencias de dicha influencia.

Estas tres regiones manifiestan diferencias, más que nada de forma en algunos aspectos tanto en el vestuario femenino, como en el masculino, utilizado para bailar dicha música; en las diversas formas de interpretar y bailar la cumbia cerrada o abierta, en las formas del canto del tamborito, en las variantes del tamaño y sonoridad de los tambores y cajas utilizadas para marcar con la percusión el ritmo cadencioso de nuestra música, entre tantas otras, sin entrar en el tema del canto de la mejorana y la instrumentación de la misma; de las controversias entre trovadores o en el caso muy aparte de los ‘PUYADORES’, cuyo significado es claro y estimo exclusivo de la provincia de Veraguas.

La música típica popular bailable, objetivo de este humilde trabajo, tiene variantes como es lógico suponer. Así tenemos como ejemplo que el Tamborito, aunque es un evento colectivo de alcance nacional, se baila en parejas, pero en ningún momento en el desarrollo del baile existe un contacto directo, cuerpo a cuerpo de la pareja, igual ocurre con el Punto, en el que, aunque hay en algunos momentos de su coreografía un acercamiento coqueto entre la pareja, no se llega a concretar el mencionado contacto, igual ocurre con el baile de la Cumbia Santeña y la Ocueña. Son bailes de gran estilo y donaire que cada intérprete sabe impartirle para darle mayor lucidez y prestancia a los mismos.

Las cumbias (cerradas y abiertas), originalmente y hasta donde conocemos, eran interpretadas con violines y guitarras ‘españolas’, acompañadas con ‘maracas’ o ‘güiros’ y un triángulo. Poco a poco se le ha ido agregando o incorporando el acompañamiento de un tambor para mejorar o marcar el ritmo y que, dicho sea de paso, no es de mi agrado.

Podemos agregar que surgieron otras modalidades con los violines y que fueron producto de creaciones de los compositores de la época como: el danzón, el danzón cumbia, la cumbia atravesada, los pasillos, el punto que enriquecieron aún más esta maravillosa música, que tuvo su mejor época en el siglo pasado en las décadas de los 40, 50, 60 y hasta en los 70, básicamente y que permitieron que las parejas, en muchos de estos ritmos pudieran bailar ‘agarrados’, permitiendo ese contacto cadencioso, cuerpo a cuerpo.

Los violines y guitarras que llamamos ‘españolas’ llegaron a estas regiones desde Europa, principalmente de España, país al cual la península de Azuero estuvo plenamente ligada, desde la fundación de la antigua ciudad de Panamá, la cual tenía como objetivo principal preparar desde allí, la conquista del Perú. Un nutrido grupo de bandidos, violadores y criminales fueron a parar a las costas de Mensabé, luego de que el galeón donde viajaban al Perú zozobrara; muchos de sus ocupantes náufragos fueron a parar a la región del Canajagua donde fundaron un villorrio, que a la postre con la llegada de Santa Librada y los escapados de la ciudad de Panamá, destruida por el Pirata Morgan muchos años después, fundaron la hoy floreciente ciudad de Las Tablas.

Al aparecer en el panorama musical figuras de la talla de Juan Gómez, músico académico de un gran conocimiento musical y loable maestro, quien preparó muchas figuras propias de la región de Las Tablas, como el caso de Francisco ‘CHICO PURIO’ Ramírez, quien fuera uno de sus mejores alumnos, porque, no solo destacó como músico interprete del violín y como compositor, sino que se encargó muy a pesar de las condiciones de transporte entre los pueblos que era rudimentaria y cuyo mejor medio era el caballo, mismo que permitía viajar por los senderos a los diferentes pueblos de la región santeña a llevarles alegría con su música e impartir sus conocimientos.

Continuará...

ESCRITOR, COMPOSITOR Y FOLCLORISTA.