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20 de May de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Elecciones en la UNACHI

Este año debe elegirse al nuevo rector de la Universidad Autónoma de Chiriquí (UNACHI). El cargo se disputará en esta ocasión entre dos ...

Este año debe elegirse al nuevo rector de la Universidad Autónoma de Chiriquí (UNACHI). El cargo se disputará en esta ocasión entre dos profesoras: Etelvina de Bonagas y Carmen de Requena, esposa del actual rector y candidata de la administración. Esta situación, aunque no sea ilegal, es inédita en Panamá; razón por la que existen presuntos indicios de que se está favoreciendo su candidatura desde el poder de la Rectoría con el otorgamiento de prebendas y nombramientos, que no harán claudicar principios y derechos de estudiantes, administrativos y profesores, relativamente reconocidos justamente ahora, a un paso de las elecciones, ¿y por qué no antes?

El Tribunal Superior de Elecciones (TSE) fijó para el 17 de abril los comicios universitarios, no sin antes haber incurrido en violaciones a la ley. Veamos algunas:

1. Introdujo en el reglamento de elecciones de rector un artículo que solicitaba a los candidatos una lista de adherentes, en incuestionable violación a los artículos 36 y 47 de la Ley 38 de 2000.

2. Tampoco está facultado para autenticar firmas de cédulas, ya que esta última es función del Tribunal Electoral y los notarios públicos.

Estas violaciones flagrantes indujeron a solicitar al rector, en dos ocasiones, el convocamiento del Consejo General Universitario para dirimir esas presuntas ilegalidades; tal como lo preceptúa el artículo 9, numeral 1 de la Ley 4 de 2006. Pero fue en vano.

Los hechos anteriores perjudicaron a los precandidatos, que no tenían nexos con la Administración actual, pero favorecieron a decanos y a la candidata de la administración. Tal actuación del TSE hace evidente su actitud parcializada, a pesar de que es el llamado a garantizar unas elecciones transparentes y a perfeccionar la democracia universitaria.

El próximo rector (que será una dama) debe continuar con la acreditación (ya que, incluso, la investigación es el talón de Aquiles de la Institución) y con el plan de mejoramiento institucional a solicitud del CONEAUPA. Se colige que es justo reconocer que la acreditación lograda o el trabajo categórico recayó en el equipo de la Vicerrectoría académica. He ahí por qué surgió esta alianza ganadora, la cual podría denominarse AEI (Alianza Estratégica Institucional), porque la Universidad debe perfilarse con visión hacia el futuro, bienestar de la comunidad universitaria y la sociedad panameña.

La comunidad universitaria no debe olvidar que:

La actual administración Requena se vio convulsionada al mancharse, desde el principio, por el deshumanizado despido de empleados administrativos, sin fundamento legal algunos de ellos.

La demanda interpuesta ante la Corte Suprema de Justicia, contra 37 profesores de tiempo completo, a pesar de que se podían solucionar algunos de los casos, perjudicando lo menos posible al estamento docente (ejemplo, el sonado caso del Prof. Queipo Gutiérrez) trajo agonía e incertidumbre a la familia universitaria.

El caso de un proyecto de investigación financiado por el SINIP (Sistema Nacional de Inversiones Públicas) manejado presuntamente de manera irregular desde la Vicerrectoría de Investigación y Posgrado, despojando a su autora y adjudicándoselo a otro profesor, con un financiamiento que oscila por el orden de $750,000 balboas, han dejado muchas interrogantes como ¿dónde está el dinero que se desembolsó? Y ¿dónde están los responsables por ese hecho?

Concluimos expresando que el escogimiento del nuevo rector (rectora en este caso) debe estar dirigido a cultivar la ciencia y el humanismo, en un ambiente democrático y de justicia social, tal como se colige del pensamiento de Salvador Allende: ‘La universidad es la casa de la cultura, una casa de hermanos’.

DOCENTE UNIVERSITARIO Y ESCRITOR.