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24 de May de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Efectos del ruido

Cuando los ruidos producen más de 80 decibeles generan aceleración de la respiración y del pulso, aumento de la presión arterial, dismin...

Cuando los ruidos producen más de 80 decibeles generan aceleración de la respiración y del pulso, aumento de la presión arterial, disminución del peristalismo digestivo, que ocasionan gastritis o colitis, Además causan problemas neuromusculares, que producen dolor y falta de coordinación, disminución de la visión nocturna, aumento de la fatiga y dificultad para dormir, entre otros.

El estrés relacionado con el trabajo y actividades rutinarias, aparece cuando las exigencias del entorno laboral superan la capacidad del trabajador para hacerles frente o mantenerlas bajo control. Existen muchos factores que contribuyen al estrés laboral, y es poco usual que un único factor lo provoque.

Esas reacciones son aquellas que afectan físicamente al organismo en sus funciones y contribuyen a cambios psicológicos. Se ha observado que ante el ruido excesivo y constante, disminuye la concentración, la efectividad y la productividad y aumenta la frecuencia de accidentes de trabajo, la irritabilidad y los estados histéricos y neuróticos.

En cuanto a los daños orgánicos, cuando una persona está expuesta a más de dos horas diarias a un ruido excesivo, se producen lesiones de mayor o menor gravedad en el oído. Inicialmente los daños pueden recuperarse en alrededor de 10 días, pero con una exposición más prolongada, las lesiones son irreparables y la sordera se va desarrollando de forma crónica y permanente.

Entre los efectos físicos más serios está la pérdida auditiva o presbiacusia que afecta principalmente a personas mayores y la socioacusia que es medible después de algunos años. Otra de las consecuencias es el silbido en los oídos, efecto que se presenta después de una intensa agresión acústica.

Entre las reacciones inmediatas al ruido están la dilatación de las pupilas, la contracción de los músculos que se ponen tensos y dolorosos, sobre todo los del cuello y espalda, taquicardias, movimiento acelerado de los párpados que se cierran una y otra vez, agitación respiratoria y disminución de la secreción gástrica que dificulta la digestión. Además hay una menor irrigación sanguínea y una mayor actividad muscular.

En enfermos con problemas cardiovasculares, arteriosclerosis o problemas coronarios, los ruidos fuertes y súbitos pueden llegar a causar hasta un infarto y en los enfermos de diabetes, la elevación del azúcar puede ocasionar estados de coma y hasta la muerte.

Muchas personas soportan el ruido como una consecuencia inevitable de su actividad profesional. Sin embargo, hay medidas importantes que deben tomarse en cuenta y seguirse regularmente mediante el uso de auriculares protectores, para evitar daños irreversibles.

Con respecto a las reacciones del sistema circulatorio, una de las más frecuentes se produce en los vasos sanguíneos de los dedos que se tensan y en las sienes lo que puede ocasionar dolor de cabeza.

El ruido excesivo, también afecta las relaciones sociales, debido a que la adecuada comunicación se ve afectada y las personas suelen reaccionar agresivamente cuando se perturba su tranquilidad. Uno de los efectos es el tener que aumentar el volumen de la voz, con lo que la plática cambia de tono y muchas veces de sentido. El entorno físico de trabajo también puede ser una fuente de estrés para las personas. El ruido en el lugar de trabajo, puede ser un factor de estrés. Por ejemplo, un teléfono que suena con frecuencia o el zumbido constante de un equipo de aire acondicionado, aunque sus efectos se deben generalmente a la combinación con otros factores.

PATÓLOGO DE AUDICIÓN Y LENGUAJE.