Temas Especiales

03 de Jun de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Elogio del abogado

El calendario registra hoy la fecha dedicada al abogado, ese profesional que, según Paulo Sexto, es el hombre que defiende y en cuanto l...

El calendario registra hoy la fecha dedicada al abogado, ese profesional que, según Paulo Sexto, es el hombre que defiende y en cuanto le es posible hace triunfar la Justicia. Noble profesión la del abogado, porque encarna, representa y defiende los sagrados valores que son intrínsecos al Derecho como Ciencia: La justicia, la libertad, el orden, la democracia y la paz.

¿Quién es abogado? Abogado no será aquel que de memoria redacte el contrato o el documento legal, si no aquel que se apasione por su arte, el que busca no llevar a su cliente a lo que este le pida, si no a la emanación pura de la justicia, el que de ella ejerza permanentemente.

Al ser nosotros un ministerio para la ley, debemos notar inexorablemente dicha puntualización, ‘ministerio para la ley’, esto que señalo es sin lugar a dudas vértice de la piedra angular en la abogacía.

En muchos casos son los abogados víctimas de la maledicencia humana; pero, como lo recalca el jurista colombiano Londoño Jiménez, lo cierto es que los más viven diamantinamente sus vidas en relación con la justicia, ejercen profesionalmente una dignísima magistratura moral, porque son enemigos del engaño, desfacedores de agravios, contraparte de la iniquidad, custodios del derecho, amantes de la equidad. Por eso, cuando se les comprende en toda su dimensión moral y humana, el espíritu se reconforta por saber que se nos reconoce como mandatarios de la más sublime misión que pueda existir sobre la Tierra, como es la de luchar por el imperio de la justicia.

Una de las herramientas, que es a la vez, su escudo y espada, la ejerce el hombre de leyes a través de la palabra, fungiendo como buen consejero, asesor, orientador, consultor y amigable componedor de las más variadas controversias que se suscitan en el seno de la sociedad. Recordando al jurista poliédrico Gallardo y Osorio, para quien su mayor satisfac ción era ser abogado, traemos a colación las palabras de E. J. Couture que, en los Mandamientos del Abogado, sentenció para siempre: ‘Ama tu profesión. Trata de considerar la abogacía de tal manera que el día en que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un honor para ti proponerle que sea abogado’.

En la excelsa obra sobre la abogacía, El Alma de la Toga, en el capítulo reservado a La Palabra, Osorio certeramente puntualizaba: ‘Quien no fíe en la fuerza del verbo, en qué fiará? El verbo es todo: estado de con ciencia, emotividad, reflexión, efusión, impulso y freno, sedante, decantación y sublimación. Donde no llega la palabra, brota la violencia. O los hombres nos entendemos mediante aquella privilegiada emanación de la di vinidad o caeremos en servidumbre de bruticie. Unas palabras, las de Cristo, bastaron para descubrir una civilización y crear un mundo nuevo. Los hechos tienen sí, más fuerza que las palabras; pero sin las palabras previas los hechos no se producirían. Abominen las palabras los malvados, porque les descubre, los tiranos porque les condena y los necios porque no las entienden. Pero nosotros que buscamos la convicción con las armas del conocimiento, ¿cómo hemos de desconfiar de su eficacia?’.

Los abogados más allá de los escritos debemos contar principalmente con nuestras palabras, somos abogados, es decir abogamos a favor de algo, exponemos una historia encuadrada a un hecho, por lo cual la dicción y uso correcto es fundamental. Si no nos entienden, como habrán de hacernos caso.

La solidaridad en este día del abogado es también con todos los jueces con quienes compartimos los afanes de la justicia, ellos impartiéndola y nosotros invocándola. Ellos más que nadie conocen nuestras angustias, júbilos, ímpetus y esperanzas; hasta de nuestras injusticias con ellos cuando la suerte de las causas que defendemos nos ha sido adversa; pero también los miramos en toda la grandeza de su investidura, en toda la majestad de su misión, en toda la avasalladora fuerza moral de sus sentencias que apoyadas en el derecho y en la equidad realizan la justicia.

ABOGADO Y CATEDRÁTICO UNIVERSITARIO.