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01 de Jun de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

No nos olvidemos de los chinos en Taiwán

El mundo globalizado de hoy nos enseña que somos una aldea donde nos necesitamos unos a otros. Esa realidad envuelve a naciones hasta ha...

El mundo globalizado de hoy nos enseña que somos una aldea donde nos necesitamos unos a otros. Esa realidad envuelve a naciones hasta hace poco en relaciones irreconciliables y que aunan esfuerzos para hacerle frente a sus problemas conjuntamente. Uno de esos casos es la República Popular China, conocida como China Comunista, y a la República de China, que se conoce como Taiwán.

Separadas desde 1949 por motivos ideológicos, los comunistas de Mao Zedong y los nacionalistas de Chiang Kai-shek, hoy sus tensiones disminuyen para el beneficio de ambas. Desde 2005, tras la visita de paz de líderes taiwaneses a la China Continental, con lentitud, pero firmeza, las relaciones han aumentado. A partir de mayo de 2009, realizaron conversaciones a través de dos fundaciones, haciendo nueve rondas de negociaciones, suscribiendo 18 acuerdos relativos a cooperación económica, seguridad alimentaria, lucha conjunta contra la delincuencia y establecimiento de vuelos directos.

Empresas de Taiwán han hecho inversiones en China Popular por más de 100 mil millones de dólares; 616 vuelos comerciales conectan a ambos directamente; millón y medio de taiwaneses viven y trabajan en China Continental. Esto refleja, sin duda alguna, que el sueño de muchos, la unificación de China, si bien por ahora no política, si va logrando importantes frutos a nivel comercial.

Aunque solo reconocida por 23 países, Taiwán tiene 90 oficinas comerciales en las grandes capitales del mundo. Su potencialidad como la 24ª economía del mundo y el país No. 17 en términos comerciales, le permite que sean 133 países o territorios los que eximen de visa a sus habitantes, incluyendo Estados Unidos, Europa, Japón y Corea, entre otros.

Desde 2009, Taiwán es invitado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como observador, con el nombre Chinese Taipei. Su ministro de Salud ha participado cinco veces a sus asambleas anuales. Ahora intenta ingresar con igual status y nombre a la Organización de Aviación Civil Internacional, OACI, por sus siglas en inglés.

En enero 2011, durante la toma de posesión del presidente Lobo en Honduras, participé en la reunión bilateral que el presidente Ricardo Martinelli sostuvo con su homólogo de Taiwán, Ma Ying-Jeou. Allí se reiteró el permanente apoyo que siempre los taiwaneses dan a nuestro país, así como el compromiso de nuestro país de seguir apoyando a Taiwán en sus aspiraciones de participar como observador en los foros internacionales como OMS y OACI. Basta recordar, además, que hoy hay 200 estudiantes panameños becados en Taiwán donde estudian para obtener su licenciatura, maestría o doctorado.

Y es que tanto para Taiwán como para sus tantos socios comerciales esa categoría de observador en la OACI es importante y vital. Actualmente hay 616 vuelos que conectan las principales ciudades de China y Taiwán. Tienen 150 vuelos semanales desde y hacia Europa; 400 desde y hacia Estados Unidos; y 600 desde y hacia Japón. Están conectados con 117 ciudades del mundo, a través de 181 rutas aéreas de pasajeros y 86 de carga. La seguridad y las reglas internacionales de la OACI son imprescindibles para un país así. Seguro estoy que esta propuesta contará con el apoyo no solo de Estados Unidos, Canadá y Panamá, sino también de un gran número de socios de la pujante China Taiwán.

La OACI, quien controla lo concerniente a la aviación civil en el mundo, especialmente en materia de seguridad aérea, debe promover que todos los actores aéreos, como comprobadamente es Taiwán, se unan en su desarrollo, promoviendo la mayor inclusión posible. Eso favorecerá a la industria, particularmente a quienes utilizan los servicios de la aviación civil: los pasajeros.

Ojalá que en la próxima Asamblea Anual de la OACI se considere incorporar a Taiwán como país observador de tan necesaria organización mundial. Sería de beneficio para culminar esa aspiración taiwanés, pero ayudaría también a consolidar la seguridad y el desarrollo ordenado de la aviación civil a nivel global. Después de todo, en esta aldea en que vivimos, es necesario que nos demos la mano los unos a los otros.

ABOGADO Y POLÍTICO, EMBAJADOR DE PANAMÁ ANTE LA OEA (JULIO 2009 - ENERO 2013).