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24 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Asesoría para canal nicaragüense

‘ Candil de la calle, oscuridad de la casa’, decían nuestros abuelos para identificar a aquel familiar que, en lugar de ayudar primero a...

‘ Candil de la calle, oscuridad de la casa’, decían nuestros abuelos para identificar a aquel familiar que, en lugar de ayudar primero a los suyos, optaba por ofrecer favores a terceros. El viejo refrán cae a pelo a nuestro presidente, quien ofreció asesorar a Nicaragua en su proyecto de construir un canal que compita con el de Panamá, mientras, al mismo tiempo, mantiene en el olvido su propuesta de ‘convertir a Panamá en la primera potencia marítima y logística de la región’.

El diario La Nación de Costa Rica reportó el 8 de mayo de 2013 que el presidente panameño ofreció a su homólogo nicaragüense, Daniel Ortega, brindarle ayuda técnica para el desarrollo del proyectado canal interoceánico por Nicaragua. El ofrecimiento ocurrió, según el diario, el 5 de mayo de 2013 durante la reunión en San José del presidente de EE. UU., Barack Obama, con sus pares del Sistema de Integración Centroamericana (SICA).

Según el canciller tico, Enrique Castillo, Martinelli le dijo a Ortega que Panamá estaba dispuesto a darle asistencia técnica a Nicaragua en base a la experiencia que tiene en el Canal de Panamá. En contraste, y en expresión más realista que diplomática, el canciller Fernando Núñez Fábrega diría a fines de julio durante una misión oficial en Londres que, ‘es más fácil llegar a la luna que se construya un canal por Nicaragua’ (BBC Mundo, 29 de julio de 2013).

Lo cierto es que el gobierno nicaragüense pretende desarrollar un complejo que incluye no solo un canal de esclusas como el de Panamá, pero con mayor capacidad. En su proyecto figuran, además, un oleoducto, un ferrocarril, dos puertos de alto calado en ambas terminales del canal y dos zonas libres. De materializarse, el conjunto de estas obras competirían con el proyectado centro logístico regional que persigue Panamá como parte de su Estrategia Marítima. Algo que, como ya indiqué, Martinelli incluyó en su plan de gobierno ‘por el verdadero cambio’.

Pero volviendo a nuestro presidente, ¿ignoraba él que la concesión a la empresa china HKND Group enfrenta en Nicaragua la oposición de gran parte del pueblo de ese país, en donde se han presentado más de una treintena de demandas de inconstitucionalidad? ¿Y que tanto Colombia como Costa Rica tienen reservas contra el proyecto, por la posible afectación de áreas que ambas reclaman como propias? ¿Pretendemos también entrar en conflicto con nuestros vecinos inmediatos?

Aparte de los elementos que configuran una contradicción entre los objetivos del país y la visión muy personal del presidente sobre las relaciones exteriores, lo cierto es que la asesoría técnica ofrecida por Martinelli a Nicaragua, en la práctica, iría contra nuestro gran objetivo nacional de convertirnos en centro logístico de las Américas.

Y mientras ocurren estas contradicciones, veamos lo que ha pasado hasta ahora con la promesa de convertir a Panamá en potencia logística regional. La capacitación del capital humano ha sido más un negocio que una realidad, con el resultado de que el sector marítimo y logístico atraviesa por una grave escasez de recursos, que ha estimulado el canibalismo entre las multinacionales que operan en Panamá por la mano de obra calificada. Se han gastado, que no invertido, millones en ‘capacitación’ y los resultados son deprimentes.

Mientras el sector privado ha actuado con energía para impulsar el sector, creando el Consejo Empresarial Logístico (COEL), el gobierno más bien ha tomado medidas que impiden o afectan su desarrollo. Una de esas medidas fue la aprobación de la Ley 41 de 14 de junio de 2013, que prácticamente prohíbe la inversión extranjera en la industria marítima auxiliar. Y, como para añadir sal a la herida, ahora se propone aprobar una tasa por el escaneo de contenedores en los puertos panameños. Esta tasa lógicamente encarecerá las operaciones de trasbordo en Panamá.

Y supuestamente para integrar esfuerzos con el sector privado, el gobierno creó hace más de un año el Gabinete Logístico (Decreto No. 90 de 18 de mayo de 2012) para coordinar planes y programas, a fin de allanar el camino para desarrollar el centro logístico, pero hasta la fecha no ha celebrado su primera reunión con el sector privado. Los elementos descritos dan pie para concluir que la actividad logística ha tenido, al menos hasta ahora, un lustro perdido. La pregunta ineludible es, ¿terminaremos trabajando para los nicaragüenses?

PERIODISTA.