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20 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

El futuro del 9 de Enero de 1964

Próximamente estaremos recordando la gesta heroica del 9 de Enero de 1964. Existe un abundante material histórico bibliográfica sobre e...

Próximamente estaremos recordando la gesta heroica del 9 de Enero de 1964. Existe un abundante material histórico bibliográfica sobre esa fecha. Documentos muy valiosos que recogen los antecedentes graves que lesionaron las fibra íntimas de la nacionalidad, y que motivaron las reacciones patrióticas de toda la población en los años que le precedieron y posteriormente. Es preciso destacar la participación valiente de los estudiantes que tomaron las iniciativas en varias ocasiones. Junto a ellos, ese 9 de Enero el pueblo se lanzó a las calles a reconquistar su soberanía y su identidad nacional. Panamá y Colón fueron los principales escenarios, pero todo el país se movilizó: la gente de la calle, los trabajadores, los maleantes y las prostitutas, todos por una sola bandera y la decisión firme de hacer respetar nuestra patria. Con la asistencia de 180 organizaciones se efectuó el Congreso de la Soberanía (no incluyó militares), que fijó los objetivos de esa gesta. Consecuencia directa de esa acción han sido todas las conquistas, reconocimiento de soberanía y ventajas materiales y económicas que hoy tenemos.

Patéticamente no fueron los políticos los gestores, sino los estudiantes. Tampoco fueron los militares, que huyeron y se escondieron en los cuarteles y, peor aún, encarcelaron a los héroes de esos días (Torrijos); tampoco fueron los comerciantes y banqueros, que, al presionar USA, rápidamente protegieron sus bolsillos y clamaron por ceder. Los muertos, heridos, encarcelados y perseguidos fueron del “pueblo”. Ahora algunos nuevos politiqueros y militares pretenden cubrirse de gloria por las conquistas logradas, cuando ellos no solo no actuaron, sino que se opusieron a la lucha popular. Posteriormente, han querido usurpar los sacrificios de otros para quedarse con las áreas revertidas, y todos los negocios y beneficios monetarios que se han derivado del 9 de Enero.

Desde el inicio de la República se viene clamando por soberanía. En la década del 30 Acción Comunal (panameñista) logró eliminar del tratado la cláusula que permitía la intervención militar de USA. (Fue nuevamente impuesta en el tratado que firmó Torrijos). El Frente de Reafirmación por la Soberanía y los diferentes grupos estudiantiles y populares desde la década del 40 estuvieron manteniendo esa lucha. El Dr. Arnulfo Arias, de indiscutible posición nacionalista, fue electo en 1968, justamente para llevar adelante las negociaciones de un nuevo tratado. El gobierno de USA, para no enfrentarse a Arnulfo Arias que no aceptaría acuerdos antinacionales, decidieron apoyar un golpe de Estado militar. Hecho denunciado antes por Leopoldo Aragón, periodista, en base a documentos sustraídos del ejército de USA. En ese golpe se asesino, se encarceló y exiló a cientos de panameñistas, izquierdistas y políticos. Se violaron todos los Derechos Humanos. Solo fue apoyado por la oligarquía, los banqueros y algunos oportunistas.

Con apoyo monetario, diplomático y militar, que les dio USA, diezmaron las guerrillas izquierdistas y nacionalistas de Chiriquí, Coclé y Las Cumbre. Entonces plantearon aprobar un tratado del Canal, que, si bien ofrecía algunas ventajas materiales, mantenía unas condiciones a la soberanía económica en los peajes y les daba derecho a PERPETUIDAD a intervenir militarmente en todo el país, convirtiéndonos en un protectorado. Después de un año de cárcel y otro año de exilio de los izquierdistas; para que Cuba (que inicialmente se oponía) aceptara apoyar los tratados que USA nos ofrecía, y con la aceptación de USA, rompieron el embargo a Cuba, reanudaron relaciones diplomáticas y con ello el regreso y apoyo de los comunistas al gobierno fascista de los militares (igual a las otras dictaduras militares de la región). Crearon un partido político, brazo civil de la dictadura, el PRD e inventaron una “revolución” y un “liderato nacionalista” que nunca participó del 9 de Enero del 64.

Hoy, estamos ampliando el Canal. La lucha continua. Es nuestra obligación de hoy, cambiar el Tratado de Neutralidad, que dé efectivas garantías al mundo y Panamá de seguridad y real neutralidad. Eliminar la cláusula que, a interpretación de USA, les ha permitido invadir el país. No permitir la intervención armada de ninguna potencia, y reemplazarla por la participación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y la OEA. Esta es una deuda que tenemos con el 9 de Enero del 64 y que no se ha cumplido.

Esta propuesta exige una preparación diplomática internacional con suficiente tiempo, para en la geopolítica actual permitirnos continuar brindando un “pro mundi servicio”, lejos de todos los conflictos bélicos mundiales que ponen en peligro la paz. El crecimiento por deudas y el comercio volátil debe ser superado por el desarrollo social, educativo, agrario y la justicia legal y social que el país necesita. Esto exige toda la capacidad, eficacia, honestidad y trabajo de todos. Los aspectos materiales y económicos y la participación de inversiones transnacionales deben concretarse en la permanencia y desarrollo local. Nuestras futuras realizaciones para la superación intelectual, psicosocial y el bienestar de todos, deben estar bajo un nuevo paraguas de transparencia, soberanía, sabiduría, civismo y auténtica panameñidad.

—Cuente en Balboas.

—En memoria de Urracá.

MÉDICO Y EX MINISTRO DE ESTADO.