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13 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Tristeza electoral

Tengo días en los que la paso deprimido, triste por la impotencia ante el dramático giro que ha tomado el torneo electoral. Un país con ...

Tengo días en los que la paso deprimido, triste por la impotencia ante el dramático giro que ha tomado el torneo electoral. Un país con tremendo potencial, el segundo país más rico de América Latina y, sin embargo, sumergido en las turbias aguas de las ambiciones personales. Panamá se merece mejor suerte. Es increíble que el 60 % de los panameños esté inscrito en partidos políticos y los partidos no puedan proyectar una mejor imagen, ni mejores candidatos. Si lo que vemos hoy es lo mejor del 60 %, no sé quién podrá sacar al país de la actual crisis de moral en que ha caído.

Televisoras utilizando debates para sacar al aire lo peor de la naturaleza humana y exhibir a supuestos voceros y notables en su peor faceta, de insultos, difamaciones, rumores y denuncias no comprobadas. Y al día siguiente, ¡exhortar a sus televidentes a que si se perdió el programa lo vea en Internet! Hemos pasado por peleas propias del más bajo nivel cultural y entre diputados, ministras con abogada, presidente con excontralor, qué cuadros y ejemplos para una juventud que supuestamente queremos que se forme con valores.

Con qué gusto leo yo los tuits de Cristina Fernández, Humala, Santos y Uribe, hasta de Maduro, por mencionar presidentes que sigo. Sin embargo, me duele que sea nuestro presidente el que lo utilice para defenderse o atacar adversarios, usando argumentos de poca altura y no dignos de su posición. Tuits de ministros de Estado, que lejos de anunciar proyectos y aclarar posiciones, los usan como arma de defensa contra denuncias y ataques.

Triste, por una campaña donde hay una pelea entre los medios, el presidente y los voceros de partidos en imponer el debate y la agenda, mientras los tres candidatos oficiales se limitan al Twitter uno, a la publicidad televisiva otro y a reuniones nunca anunciadas previamente, otro.

Semanas atrás me reía solo por la discusión nacional sobre la ‘reunión’ entre Navarro y Martinelli. Y oía a unos decir que no la anunció ni antes ni después y eso era lo criticable. Y yo me reía, porque, hasta ahora, no he sabido antes de una gira, reunión o acto con copartidarios o electores que esta se iba a dar, estamos en la primera campaña que yo llamo clandestina para lograr la Presidencia, mientras Varela y Arias a través de sus voceros y twiteros llaman para que los acompañen en sus reuniones, el PRD prefiere manejarse en silencio, bajo perfil.

Panamá está pasando por una situación crítica. Unas elecciones donde nadie sabe ni qué pasará mañana ni con qué sobresalto veremos los nuevos días. Un candidato oficial que no habla, que en su defecto, habla de más el presidente. Dos candidatos opositores que no lo parecen y hacen todo por disimular que son oposición. Mientras que los aspirantes independientes, a diputado Weeden y a presidente Solís, parecen la legítima oposición como la conocíamos antes. No culpo a ningún elector que a esta altura confiese que está confundido. El país entero está confundido, el país entero está desilusionado y el país entero esperaba otra cosa y otros elementos para escoger sus candidatos.

Casi todas las semanas tenemos encuestas de renombre. Y todas dicen exactamente lo mismo. Hay consenso en la popularidad del presidente, en el orden de los problemas nacionales (costo de vida, seguridad, basura, transporte, empleo), hay consenso en la Alcaldía capitalina, que no varía el orden de intención de voto, Fábrega, Méndez y Blandón. Y por último, el jueguito es listar uno primero y otro segundo de los favoritos a la Presidencia, donde los mantienen en empate técnico por el margen de error, Navarro y Arias, con un distante Varela.

Ocho meses más de esto nos llevará a un hastió tal, que muchos quizás ni voten. El PRD, el mayor partido, que hizo su plan de 20 años en el 2002, ahora requiere de 40 mesas de trabajo y consultas nacionales para poder esbozar un programa de gobierno. Absurdo. Acaso no conocemos todos los problemas, acaso no hemos convivido en todas las regiones con líderes naturales que podrían haber trabajo eso. Varela dándole al país un programa a cuentagotas y basado en el plan actual del gobierno.

Conclusión, el único con ideas claras de su programa parece ser el oficialismo, que simplemente proyecta más cambios en la línea de lo hecho en cinco años.

Quizás por eso me deprimo más en estos meses, consciente de que mi partido PRD, al que yo le daba más mérito del que parece merecer, lo veo cometer error tras error en esta campaña, cuando con cuatro de experiencia de las que ganamos dos, pensé ya tendríamos suficiente experiencia para que esta fuera fácil de dirigir y conducir. Pero no, esa extraña conducta de descartar la experiencia y rodearse de novatos y amigos, hace que la experiencia no cuente y al final quede en desventaja con partidos de menos trayectoria o capacidad. Hoy, así como lo que cuenta para las candidaturas es el dinero, parece que al final los candidatos igualmente buscan, aunque para aparentar, el consejo y experiencia de los ricos y no de los militantes.

El panameño tendrá algún día que dejar de creer en resabios del siglo 19 y 20, el destino de Panamá no está en manos de los gringos, para ser presidente no tienes que ser aprobado por USA ni necesariamente tener visa de USA, el dinero no es sinónimo de inteligencia. Ese día, veremos distinto el país y el futuro.

INGENIERO INDUSTRIAL Y ANALISTA POLÍTICO.