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10 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Hacen falta cuatro dedos de frente

En medio de luchas generacionales por la recuperación de nuestro territorio de la Zona del Canal, que empezaron en 1918 y la explosión s...

En medio de luchas generacionales por la recuperación de nuestro territorio de la Zona del Canal, que empezaron en 1918 y la explosión social producto de la terminación de la construcción del Canal, nace en la campiña veragüense, en 1929, un niño a quienes sus padres bautizaron de nombre Omar Efraín Torrijos Herrera.

En 1968, Omar, el hombre y oficial del ejército panameño, junto a Boris Martínez, encabeza un golpe de Estado.

La intranquilidad se apropió del país. Hubo encarcelados, exiliados, muertos, heridos.

El estilo de Boris Martínez, jefe de la Revolución de 1968, proclive a la ‘mano dura’ y de tendencias fascistas, no auguraba un mejor futuro para los oprimidos de este país.

Hay un punto de inflexión en el 16 de diciembre de 1969, cuando, a Torrijos, estando en Méjico, la Junta de Gobierno le da un golpe de Estado y gracias a Manuel Antonio Noriega, los jefes de Zona Militares, Damián Castillo Durán, Emilia Arosemena y Alejandro Remón Cantera, secretaria y embajador respectivamente de Panamá en Méjico, entre otros, Omar pudo regresar a suelo patrio e inició el Proceso Revolucionario.

En los doce años de Gobierno de Torrijos, se crearon 3,004 escuelas. El país produjo 23,360 educadores; 574,000 muchachos pudieron asistir a las aulas de clase, se otorgaron 40,034 becas de estudio.

Se crearon los Centros Regionales Universitarios, llevando la educación superior al alcance de todos los ciudadanos y se crearon los Centros de Orientación Infantil (COIF), innovando con la estimulación temprana y ayudando a las madres trabajadoras.

Se creó ‘Salud Igual para Todos’ con el Sistema Integrado de Salud. Este país produjo 1,821 médicos y 1,946 enfermeras. La tasa de mortalidad descendió en un 23% y la tasa de mortalidad infantil bajó en un 65%. La clase media tuvo acceso a viviendas propias y los pobres mejoraron considerablemente su calidad de vida.

Se crearon las Instituciones de Cultura, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, los Institutos de Seguro y Mercadeo Agropecuario. Se instituye la Reforma Agraria, se crean 208 Asentamientos Campesinos y 61 Juntas Agrarias. El país iba camino a la Soberanía Alimentaria. Se desarrolló el Sector Bancario, las telecomunicaciones y la energía eléctrica llegó al campo.

Se creó el Código de Trabajo, Fuero de Maternidad, Décimo Tercer Mes, estabilidad de empleo, negociaciones colectivas, se crearon 120 sindicatos y se aprobó una nueva Constitución. Panamá se incorpora al Movimiento de Países No Alineados, se establecen relaciones diplomáticas con Cuba, se realizan acciones de mediación y solidaridad internacional y el 7 de septiembre de 1977 se firmó el Tratado Torrijos-Carter, donde está contemplado el Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente del Canal que tiene vigencia indefinida. Esto, entre muchos otros beneficios. El Canal representa ochenta kilómetros cuadrados de territorio (área neutral). Hemos observado un comportamiento histórico neutral de todo el territorio nacional ante conflictos bélicos, dado el carácter de neutralidad contemplado en los Tratados.

Por todo lo anterior, hacen falta cuatro dedos de frente para sumarse al carro de serviles internacionales, que se inclinan a favor de la agresión que Barak Obama pretendía realizar a Siria.

¿Es que los voceros de este régimen no se documentan antes de emitir una opinión?

El Derecho de Intervención Unilateral fue eliminado en 1945 por la ONU y solo se justifica por el voto unánime del Consejo de Seguridad de este mismo Organismo.

¿Acaso no se dan cuenta de que es un atentado contra los principios de la paz mundial, apoyar un bombardeo ‘quirúrgico’ contra Siria?

Hacen falta cuatro dedos de frente para emitir una nueva y peligrosa interpretación de la Neutralidad del Canal de Panamá y su territorio ribereño.

La tesis absurda de que solo la obra de Ingeniería del Canal es neutral, implica que las ciudades de Panamá y Colón podrían ser atacadas, al igual que el resto del territorio nacional.

Hacen falta cuatro dedos de frente para propiciar esta peligrosa interpretación en un país desarmado constitucionalmente.

Las dádivas, el metro, los puentes, la zona paga y todas las obras de infraestructura sobrepreciadas que este gobierno ha construido no se comparan con un gobierno que mantenga un clima de paz y de bienestar, lo cual adolecemos con este régimen.

Apelo al sentido común de todos los panameños a que escuchen los planteamientos de los candidatos a puestos de elección popular, sus conductas, su lenguaje corporal y su trayectoria. Votemos a conciencia, por los mejores, por los que percibamos sinceros e incorruptibles, amantes del bienestar y la paz. Por los que hayan demostrado amor por la patria, por la gente, por lo que ellos creen...

ESPECIALISTA EN FINANZAS PÚBLICAS Y HUMANISTA.