El fallecimiento del dirigente deportivo Melitón Sánchez Rivas hace unos días de este mes de febrero, cierra una época en el deporte donde llenaron un importante espacio en la actividad deportiva, dirigentes como: Carlos Alberto Vásquez Arrocha, Samuel Mowatt, Eduardo De Bello, Víctor D’Anello jr. y Enrique Ruidiaz, entre otros periodistas de la talla de Bienvenido Brown, Víctor Raúl Vásquez y Oliver Zachrisson y atletas como: Pedro Rivas, Julio Osorio, Luis Ernesto Tapia y Selin González, por mencionar a algunos.
En el caso de Melitón Sánchez Rivas, nos referimos a una persona de origen humilde de la provincia de Coclé que comenzó a destacar en la dirigencia deportiva entre las décadas de 1960 y 1970 en el béisbol y sóftbol, llegando a ocupar la presidencia de la Federación de Sóftbol en una época estelar de ese deporte donde descollaban Eduardo Morrell, Miguel Spencer y Sixto Romero. Sánchez ocupa la presidencia del Comité Olímpico de Panamá entre 1982 y 2007 y, además del planeo nacional en el campo internacional, fue presidente de la Organización Deportiva Centroamericana a (Ordeca) y directivo de la Organización Deportiva Bolivariana (Odebo), Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe (Odecabe) y de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa). Fue distinguido por el Comité Olímpico Internacional (COI) como miembro honorario y miembro del Salón de la Fama de la Federación Internacional de Béisbol y Sóftbol.
Como toda persona en su vida, la de Melitón está llena de múltiples aciertos y de algunas fallas como todo ser humano, pero nada de eso puede demeritar su compromiso inquebrantable con el desarrollo deportivo del país y su lucha por principios y valores. A pesar de que fue víctima de una campaña mediática para estigmatizarlo ante la opinión pública, en ningún tribunal de justicia de la Republica de Panamá pudo probarse nunca las tendenciosas y calumniosas acusaciones que se le hicieron para tratar de sacarlo del ambiente deportivo.
Mientras que a nivel internacional, Melitón Sánchez fue objeto de numerosos reconocimientos y del apoyo que brindó a distintos países de América Latina y el mundo en materia deportiva, como ya es habitual en Panamá se le mantuvo en el ostracismo y desconozco que a la fecha alguna institución dedicada al deporte u organización deportiva se hubiera empinado y le hubiera dado el sitial que se merece, más allá de la hojarasca y mendicidad que hoy pulula en el campo deportivo panameño ¡Hasta luego Melitón!