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21 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Rescatemos el Castillo de San Lorenzo

Domingos atrás fui testigo de los trabajos de la ampliación del Canal en el sector atlántico. Hacía muchos años que no recorría ese sect...

Domingos atrás fui testigo de los trabajos de la ampliación del Canal en el sector atlántico. Hacía muchos años que no recorría ese sector de la provincia de Colón y me llenó de regocijo patrio el ver cómo, las obras que harán más competitivo nuestro Canal, lograrán insertarnos con más fuerza a la economía mundial. A su terminación, harán que el pretendido Canal por Nicaragua resulte más iluso e improbable.

Con visión de estadistas, el trabajo de la ampliación fue promovido por diferentes gobiernos y llevado exitosamente a referéndum durante la gestión de Martín Torrijos y la administración canalera del ingeniero Alberto Alemán Zubieta. Líderes patrios como Ricardo Arias Calderón fueron decisivos en la promoción de estos necesarios trabajos, que pondrán al Canal de Panamá en mejores condiciones de operatividad y competitividad.

Esa parte de nuestra geografía, muchas veces olvidada por los gobernantes, está llena de historia, que muchos desconocen. Antes de que Balboa avistara la existencia del Océano Pacífico ya el Caribe colonense era escenario de episodios que fueron forjando nuestra identidad nacional.

Después de ese acontecimiento, que en estos días conmemoramos su quinto centenario, ese Caribe fue objeto de codicia de corsarios y piratas, como Sir Francis Drake y Sir Henry Morgan (hoy recreado con el libro de Juan David Morgan, ‘Entre el Honor y la Gloria’, Editorial Planeta, 2013) y posteriormente del interés internacional de varios países por encontrar vías entre el Atlántico y el Pacífico que acortaran distancias entre los océanos.

Uno de esos esfuerzos, también desarrollado por el autor Morgan (‘El Caballo de Oro’, Bolsillo Zeta 2006), fue la construcción del Ferrocarril de Panamá a mediados del siglo XIX. En esa obra, el majestuoso Chagres, si bien facilitó el camino para culminar la obra, también fue por su bravura motivo de dificultades y muertes. Custodiando el intrépido río, desde los tiempos de la colonia estuvo el Castillo San Lorenzo, objetivo importante a doblegar por Henry Morgan, cuando decidió adentrarse por el río para cruzar el istmo y tomarse la ciudad de Panamá, punto estratégico español en el trasiego de oro y plata de sus posesiones en Sur América.

En mi reciente paseo por las esclusas de Gatún y la ampliación del Canal, también llegué a la otrora inaccesible fortaleza española de San Lorenzo que protegía la entrada del Chagres. Muchos años habían pasado desde mi última visita al sitio. Me llené de tristeza al comprobar su ruinoso estado. De los 70 u 80 cañones que debió haber, quedará una docena. La maleza se come incontrolada todo lo que queda de estructura. Las bóvedas están llenas de alimañas y de pedazos de la historia arrinconados dentro de ellas. Quizás los gobernantes le presten atención a lo que ocurre cuando alguna olvidada estructura se caiga y le produzca la muerte a alguien.

La ocasión fue propicia días atrás al visitar al administrador del Canal, Jorge Quijano, para felicitarlo por el excelente trabajo que se lleva a cabo en la ampliación, del cual él era responsable antes de asumir su actual posición. Le planteé la triste realidad de ese icono nacional que es el Castillo de San Lorenzo, proponiéndole que sea la Autoridad del Canal de Panamá, en la conmemoración de su centenario, quien asuma la responsabilidad de su mantenimiento y remozamiento. Junto con el Mirador hecho para apreciar lo nuevo que tendrá el Canal, los panameños tendríamos la oportunidad de disfrutar de otro pedazo de nuestra historia visitando también el legendario Castillo de San Lorenzo.

ABOGADO Y POLÍTICO.