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26 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

El votante

El próximo 4 de mayo poco más de 2,500,000 votantes tendrán la responsabilidad de elegir al próximo presidente de la República, alcaldes...

El próximo 4 de mayo poco más de 2,500,000 votantes tendrán la responsabilidad de elegir al próximo presidente de la República, alcaldes, diputados y representantes de corregimiento. Poco más de la mitad de ellos están inscritos en partidos políticos, pero eso no los compromete a votar con nadie. Igual escogerán de toda la oferta electoral los que prefieran. Cierto que el mayor sentido de compromiso lo sienten por el voto presidencial y allí el voto de los miembros es donde más duro aparece, pero ya desde las últimas elecciones hemos visto muchos de un partido votar por otro candidato y no de su partido.

Los candidatos son los indicados para tratar de entender la sicología del votante, si lo identifican correctamente pueden lograr que voten por ellos. Las pautas publicitarias, los eslóganes, van en función de lo que el candidato cree que motivará al elector en su dirección. Hasta ahora, sin embargo, solo la campaña presidencial parece seguir el patrón correcto. Las campañas de alcaldes, diputados y representantes, hasta ahora, no han generado ningún tipo de pasión en el electorado.

Para José Domingo Arias, basta con apoyarse en las obras y cambios efectuados por el gobierno actual, su campaña va dirigida a lograr que el electorado, asumiendo que está contento con el gobierno actual, asuma que Arias continuará la obra y modelo del gobierno Martinelli. El discurso de Arias es sencillo y directo, aplaude los logros y promete continuarlos. Hasta el día de hoy, no ha visto necesidad de reconocer ninguna falla que piense corregir.

Juan Carlos Varela tiene sentimientos encontrados. No puede criticar al gobierno, porque siente que en los primeros 26 meses con su participación se dieron los cambios sociales más importantes, beca universal, 100 a los 70, subsidios y proyectos como Curundú. Le es imposible criticarlos, más cuando se adueña de la creación de esos programas.

Navarro, por su parte, no ha sabido manejar cómo golpear programas que él sabe el pueblo apoya y agradece, pero en lugar de obviar tocar el tema y concentrarse en su propuesta y programas innovadores que traería al gobierno, busca minimizar su valor con las frases de seguir lo bueno, mejorar lo malo y hacer lo que falta. Pero, las tres campañas, parecen no haber analizado a los votantes.

Al panameño no le preocupan sobrecostos ni coimas, ninguna forma de corrupción parece molestarlo al extremo de no votar por un supuesto corrupto. Es impresionable, viendo las cantidades de obras en la capital, asume que el gobierno está trabajando duramente. Tiene un presidente cerca del pueblo, lo que le agrada y candidatos que han estado regalando a los necesitados desde comida hasta mejoras de vivienda. Ahora, ese votante, ¿es agradecido al extremo de dar su voto disciplinadamente? Hasta las elecciones pasadas, no.

El votante panameño ha aprendido a mentir, a engañar a los que le ayudan. En 1984 fue con ‘con Colina hasta la cortina’, en el 1998 con el referéndum de Pérez Balladares iban vestidos de SÍ a votar NO. Hoy, las encuestas muestran al candidato oficial ganando, pero ¿puede ser? Al ojo, médicos, enfermeras, técnicos, auxiliares, educadores, obreros, los bocatoreños, los indígenas, los colonenses, todos parecen rechazar al gobierno en su intento de reelegirse. El gobierno a su vez cuenta con pasos elevados, mejoras a la red vial capitalina, el Metro, el Metrobús, beca universal, subsidios y otras obras para pensar que el voto popular es de él. Pero, ¿es? El panameño tiende a votar oposición, no es dado a reelegir ni candidato ni partido. En la balanza tiene a un candidato que fue 10 años alcalde, uno que estuvo un año en el gabinete y otro que por 26 meses fue vicepresidente formal. Detrás de ellos, dos partidos fuertes y un partido histórico dividido, lamentablemente, por miembros de alta militancia incluyendo a la expresidenta. Sin embargo, el voto a estas alturas no está claro, el record de promesas cumplidas es fuerte en CD, es pobre en el PRD. Pero, en contrasentido, el gobierno carga hoy con cantidad de regiones sin agua, con problemas de la basura, con poca seguridad en el país, con una bancada desprestigiada y a la que el pueblo vio enriquecerse. ¿Querrán más de lo mismo? A su favor, un presidente que ha demostrado ser el mejor político del momento en el país, una campaña publicitaria que impacta mucho más que sus dos contrarios principales, un presupuesto que nadie va a equiparar. Y un pueblo que juzgará este gobierno versus los gobiernos anteriores, PRD de Martín y Panameñista de Mireya. Con mucha osadía, el oficialismo pide que juzguen los cinco años de este gobierno versus los 40 años anteriores, sabiendo que al final el pueblo los comparará con los dos últimos. Curiosamente, durante los gobiernos de Martín y Mireya se criticó mucho las partidas circuitales, las partidas secretas del Ejecutivo, los viajes. En este gobierno la oposición nunca atacó con fuerza esos elementos, aunque en todos este gobierno excedió los anteriores.

Convencer a un pueblo que no le importa la corrupción, que lo que busca y mide son resultados, obras y beneficios recibidos, la campaña será muy interesante. ¿CD, PRD o Panameñista? El gobierno termina con 60,000 funcionarios más que en 2004, un presupuesto de más de 16,000 millones de dólares, un presidente con casi 60 % de aceptación. En mi apreciación, si el PRD y el Panameñista no suben el tono de sus críticas esto podría decidirse antes de mayo.

INGENIERO INDUSTRIAL Y ANALISTA POLÍTICO.