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06 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Un adiós a una educadora a carta cabal

El 6 de noviembre del año que discurre, en la Iglesia Santa Marta en la ciudad de Panamá, le dimos cristiana sepultura a la consagrada y...

El 6 de noviembre del año que discurre, en la Iglesia Santa Marta en la ciudad de Panamá, le dimos cristiana sepultura a la consagrada y cabal educadora ROSINDA CABALLERO DÍAZ DE TRISTÁN. Una virtuosa educadora que silenciosamente, por 50 años, le entregó sus mejores días a la educación panameña.

Efectivamente, nos correspondió despedir hacia ese camino imperceptible de la eternidad, a una hermana, una cristiana, creyente, católica, filantrópica y piadosa. Falleció en un ‘sueño sin retorno’, luego de una intervención quirúrgica. Partió hacia una mejor vida, hacia ese encuentro con el PADRE CELESTIAL y, diría, hacia ese reencuentro con sus padres, hermanos y familiares que se adelantaron con fe en el camino del Señor.

Rosinda, una extraordinaria madre, hermana y esposa provenía de una familia humilde, pero con un pensamiento creador y una voluntad batalladora, norte y garantía de un futuro mejor. De una familia de 12 hermanos, muy estimada y escrupulosa en sus quehacer cotidianos, una ejemplar educadora que, con sus propios recursos, adquiría los materiales didácticos, cartulina, papel manila, tiza o borrador en aquellos gloriosas épocas, en que en la comunidad, tres figuras eran vitales: El Sacerdote, el Doctor y el Maestro.

Esta elocuente e inagotable educadora, laboró en escuelas de difícil acceso, retando la furia del Río Ponuga y, a caballo, superó los grandes escollos del momento, en aquellos tiempos en que el maestro devengaba 60 balboas. Laboró en la escuela primaria de Ponuga, El Cirbulaco y se graduó con esfuerzo titánico de maestra en los Cursos de Verano en la Escuela Normal de Santiago. Fue nombrada maestra Directora en la Escuela Primaria de El Embalsadero, Distrito de Santiago, dejando huellas imborrables por su encomiable labor social. Logró su traslado a la Escuela primaria Pedro J. Sosa, en Panamá, propicia ocasión que le permitió obtener el título de Profesora de Pedagogía en la Universidad de Panamá. En reconocimiento a su meritoria ejecuciones, fue seleccionada como Directora de la Escuela Primaria República de Argentina y seleccionada por su encomiable formación pedagógica, como docente en el Colegio MARIA INMACULADA, plantel donde dejó una impronta de recuerdos.

Pese a su brillante hoja de servicio, en el año de 1994, declinó la propuesta que le hicimos en torno a su postulación para optar a la ORDEN MANUEL JOSÉ HURTADO, pues ella consideró que ese era su deber de cumplir a cabalidad con ese apostolado que abrazó desde muy temprana edad. Esta apreciación, así de sencilla, nos retrata la conducta y la personalidad de una insigne educadora, que hoy recordamos y que ha de ser un ejemplo para las presentes y futuras generaciones, cuando se escriba su biografía.

Por sus ejecutorias, por sus virtudes y ejemplar trayectoria, pedimos con humildad al Señor de Los Milagros, a la Virgen Santísima y a Don Bosco, mucha fortaleza para su esposo Jorge Tristán, sus hijos, los doctores Franklin Espino y Reina T. de Espino, nieto y familia, para aceptar, con resignación, la voluntad de Dios.

*DOCENTE Y EX LEGISLADOR DE LA REPÚBLICA.