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06 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Las paradojas de la vida

Las vueltas de la vida. El magistrado presidente de la Corte Suprema formó parte de los cinco magistrados que juzgaron y condenaron a la...

Las vueltas de la vida. El magistrado presidente de la Corte Suprema formó parte de los cinco magistrados que juzgaron y condenaron a la procuradora general Ana Matilde Gómez. En dicho proceso se recriminó, entre otras cosas, que esta no debía desconocer que en el 2004 se había reformado la Constitución y que se había dejado establecido que las intervenciones telefónicas tenían que ser autorizadas por una autoridad judicial, condición que no tienen, según la Corte, los agentes del Ministerio Público; por lo que, al haber autorizado una intervención telefónica, no solo había violado la Constitución, sino que había incurrido en abuso de autoridad. De igual manera, en dicho proceso del que formó parte el magistrado presidente y fue de los que consideró que se había incurrido en el delito de abuso de autoridad por parte de la procuradora general, se sostuvo que dicha funcionaria también había pasado por alto, al ordenar la autorización de una intervención telefónica, los fallos de la Corte en los que se había sostenido que los fiscales nos son autoridad judicial.

Por tanto, las preguntas que ahora se deben hacer son, ¿desconocía el magistrado presidente de la Corte, al emitir el fallo de 31 de octubre de 2013, mediante el cual la Sala Tercera dispuso suspender provisionalmente una resolución del Tribunal Electoral, que al ser reformado el artículo 143 de la Constitución en el 2004 se estableció que contra las resoluciones del Tribunal Electoral ‘solo podrá ser admitido el recurso de inconstitucionalidad’? ¿Desconocía el magistrado presidente de la Corte y de la Sala Tercera los precedentes de dicha Sala, nos referimos a los fallos de 30 de marzo de 1995, 10 de febrero de 2009 y el de 18 de febrero de 2009, los que fueron emitidos por razón de demandas contencioso administrativas contra decisiones del Tribunal Electoral y en los que la Sala Tercera dejaba establecido que tales decisiones solo son recurribles vía la acción de inconstitucionalidad ante el Pleno de la Corte Suprema de Justicia y no mediante acciones o recursos ante dicha Sala? ¿Consultó el magistrado presidente de la Corte las actas de la Asamblea Legislativa, a objeto de verificar cuál fue la intención al reformarse el artículo 143 de la Constitución en 2004, con miras a dejar establecido que contra las decisiones del Tribunal Electoral ‘solo podrá ser admitido el recurso de inconstitucionalidad’? Estas y otras preguntas fueron las formuladas en ese momento por parte de los cinco magistrados de la Corte, que consideraron, en el proceso penal seguido en contra de la entonces procuradora general, que esta había incurrido en el delito de abuso de autoridad y que ahora, ante circunstancias similares, tendría que hacerse el magistrado presidente de la Corte y que debería contestar, si quiere ser consecuente con su posición adoptada en tal proceso penal, aplicando los mismos criterios que en su momento sustentó.

Pero ahí no se quedan las paradojas de la vida. Decimos esto, ya que ahora, en un acto de cinismo, ciertos personajes que en ese momento auparon y aplaudieron la actuación de la Corte en tal proceso penal salen a cuestionar la actuación del magistrado presidente de la Corte, como si no se tratase del mismo magistrado y como si aquella actuación no fuera similar con la que ahora se le recrimina, como si el abuso desde el poder de entonces, y que auparon y aplaudieron, no formara parte de la misma estrategia política de concentración y abuso del poder que ahora se manifiesta vía la Sala Tercera.

Cuando en aquel momento coqueteaban con el poder veían, con buenos ojos de oportunistas, las actuaciones de abuso del poder en detrimento de las instituciones y que se concretó, entre otros, en el proceso penal seguido a la procuradora general con el único propósito de sacarla de su cargo. Ahora pretenden erigirse, desvinculándose de lo que hicieron, auparon o patrocinaron cuando aquel atropello judicial, como defensores de las instituciones y de nuestra maltrecha democracia. Qué descaro y qué cinismo. ¿Por qué estos personajes ahora cuestionan lo que antes aplaudían? En fin, ¿por qué el magistrado presidente de la Corte y los que entonces lo aplaudieron no son consecuentes con sus posiciones de antes y las de ahora?

EX SECRETARIO GENERAL DEL PGN.