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29 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Desigualdad en la riqueza del mundo

A lgo no está funcionando bien en nuestro mundo capitalista. Sencillamente, el capitalismo ha perdido su visión social. No hay duda, cap...

A lgo no está funcionando bien en nuestro mundo capitalista. Sencillamente, el capitalismo ha perdido su visión social. No hay duda, capitalismo es la mejor opción para generar riqueza y seguramente seguirá siendo así por mucho tiempo, salvo que no ha demostrado ser más justo con el mecanismo para la distribución de esa riqueza entre los siete mil millones de habitantes de nuestro planeta. Se ha desligado de su contrato social y de continuar de esta manera, no será inclusivo, aumentará la desigualdad en la riqueza del mundo.

Un tema que no es ajeno a nuestra realidad ya que teniendo una de las tasas de crecimiento económico más envidiables del mundo, estamos en el grupo de países de mala distribución de riqueza.

Sobre el tema, un amigo me suministro acceso a un video titulado ‘Así anda el mundo’ que muestra gráficas y estadísticas atribuidas a fuentes confiables sobre la desigualdad de la riqueza en el mundo, estimada en $293 mil millones. Las cifras son aterradoras. Empiezan indicando que el 1% (los menos) tiene mucho más que todos los demás. El problema de desbalance no escapa a los Estados Unidos, nos dice, pero es peor en el resto del mundo.

Las estadísticas del video indican que en términos de distribución de la riqueza, el 11% de la población mundial tiene el 94%; mientras que el 80% tiene solo el 6%, casi nada. También muestra que el 2% de la población tiene más riqueza que la mitad de la población del mundo.

Mucho más dramático es el siguiente dato: las 300 personas más ricas del planeta, que pueden caber en un avión, tienen más riqueza que 3 mil millones de personas y acumulan más riquezas que las poblaciones combinadas de India, China, Estados Unidos y Brasil. Sin duda, algo no funciona bien en este nuestro mundo capitalista.

Otro buen ejemplo de esta situación de desigualdad lo presenta David Simon, creador de ‘The Wire’ (El Pinchazo) considerada la serie de televisión más exitosa de la historia. La serie toma lugar en la ciudad de Baltimore, Estados Unidos y cubre los bajos fondos de tráfico de drogas y corrupción moral en las escuelas, el puerto, la alcaldía y la policía.

Me intereso su recién discurso en Sidney, Australia, publicado en el periódico The Guardian de Londres, pues dice cosas muy interesantes y pertinentes a nuestro caso. El artículo es muy extenso para cubrirlo en este medio, solo me permito unas breves citas. Recomiendo su búsqueda y lectura que aunque se refiere a su país, los Estados Unidos, no se aparta de nuestra realidad actual.

Simon, conmovido por la diferencia social y económica existente entre su residencia en Baltimore y 20 cuadras y lo poco que tiene que ver un habitante con el otro, concluye que su país está dividido en lo que concierne a su sociedad, su economía y sus políticas, y que definitivamente existen dos Estados Unidos de América. Algo similar ocurre aquí sin tener que andar 20 cuadras.

Simon nos dice... ‘Nosotros de alguna manera hemos logrado marchar hacia dos separados futuros distintos y pienso que estamos viendo más y más de esta situación en el Occidente’. Cataloga lo que sucede en su país como un ‘horror show’ (un espectáculo de horror).

Simon continúa comprometido con el capitalismo como la mejor manera de generar riqueza, pero que es necesario reversar su curso y buscar su mejor distribución. Considera que ‘la tragedia final del capitalismo de nuestro tiempo es que ha obtenido dominación sin consideración a su responsabilidad social, sin estar conectado a otro valor métrico de progreso humano’. Por el valor métrico actual, léase: ganancia.

Finalmente, un mensaje de advertencia: el hecho de que nuestra situación refleje la misma situación mundial y la de los Estados Unidos, no es excusa para que seguimos profundizando las brechas sociales y económicas. Solo echemos una mirada a nuestros vecinos hermanos latinoamericanos y veremos en algunos las consecuencias de la desigualdad, situaciones en las que bien podemos caer nosotros sino introducimos más elementos de responsabilidad social en nuestras acciones, sobre todo, en nuestras políticas públicas..

Recordemos, pesar y dolor de otros es consuelo de tontos. Despertemos de nuestra apatía inducida y empecemos a trabajar para construir un mejor Panamá sobre bases más justas y equitativas. La oportunidad está cerca en mayo 2014. Seamos severamente críticos y muy selectivos en nuestra escogencia de los nuevos gobernantes.