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03 de Dec de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Cultura y formación política

Retorno nuevamente luego de pequeño paréntesis, debido a que participaba de ejercicio electoral interno en la selección de 20 candidatos...

Retorno nuevamente luego de pequeño paréntesis, debido a que participaba de ejercicio electoral interno en la selección de 20 candidatos al Parlacen que postulará el PRD para las elecciones generales de 4 de mayo 2014. Anticipo que, entre los 70 aspirantes de ambos sexos que participaban del torneo, fui el último de los electos. Precisamente de esa agridulce, pero enriquecedora experiencia trataré la colaboración que hoy.

Espero sí, que mis planteamientos sean asimilados en la dimensión y preocupación que expreso, cuyo primordial objetivo e interés busca el mejoramiento y saneamiento de los asuntos que atañen y vulneran la credibilidad y confianza en la clase política. No olvidemos que es a través de este mecanismo que como baluarte y emblema de la democracia, se accede al poder.

Por supuesto se que heriré susceptibilidades, no obstante grave daño sería el negar o no aceptar una patología que a corto o mediano plazo puede ser catastrófica para la propia vida. Pareciera un chiste de mal gusto decir que en política existen personas que en principio ideológico o sentimental tienen el anhelo y vocación de servir. Y digo chiste, porque la percepción y virtual realidad, nos muestra que muchos solo buscan los cargos para usufructuar y servirse del poder.

De mi periplo proselitista en la geografía nacional buscando adeptos a mi propuesta, conversé y constaté la cantidad y calidad de dirigentes que tiene el Partido en el Directorio Nacional. Profesionales, artesanos, campesinos empresarios entre otros, cuya capacidad y conocimiento nos enorgullecen. Sin embargo, estableciendo excepciones, muchos fueron seducidos por el endémico y negativo virus del mercantilismo y clientelismo electoral. Más que escudriñar o investigar trayectoria, militancia y crédito político, prevaleció la conquista por seducción indecorosa. Incluso algo que para los Torrijistas era un pecado capital ocurrió, postularse a más de un cargo de elección, aprovechándose electoralmente de la antidemocrática y aberrante Ley 54.

Esto a mi manera de pensar sucede, por la deficiencia y carencia en cuanto a la docencia y proyección de valores y principios éticos como primordial cualidad en miembros de cualquier colectivo político. Entiendo que no es tarea fácil el procurar cambiar esta realidad, pero de una u otra forma es un deber impostergable del nuevo gobierno intentarlo y cristalizarlo. Aún con las aprensiones personales o cuestionamientos que pueda tener, dejo en manos de quienes obtengan alguna responsabilidad, estas palabras de Bertrand Russell en su magistral obra Ideales Políticos: ‘Las cosas que deseará el hombre para su propio país ya no solo serán las cosas que solo pueden adquirirse a expensas de los demás, sino más bien las cosas en que la excelencia de cualquier país es para la ventaja de todo el mundo. Deseará que su país sea grande en las artes de la Paz, que sea eminente en el pensamiento y en la ciencia, que sea magnánimo, justo y generoso. Querrá que ayude a la humanidad en el camino hacia ese mundo mejor de libertad y de concordia internacional que debe lograrse si alguna felicidad ha de haber en el mundo para el hombre. No deseará para su país los efímeros triunfos de una estrecha avaricia, sino más bien el triunfo eterno de haber ayudado a encarnar en los asuntos humanos algo de aquel espíritu de hermandad que enseñó Cristo y que las iglesias cristianas han olvidado’.

*DIRECTOR NACIONAL DEL PRD.