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09 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

¡Salud!

Hoy, primer día del nuevo año, es el escogido por antonomasia para desearnos felicidad, parabienes y todo lo mejor. Salud, dinero y amor...

Hoy, primer día del nuevo año, es el escogido por antonomasia para desearnos felicidad, parabienes y todo lo mejor. Salud, dinero y amor nos auguramos unos a otros, mientras alzamos nuestras copas para desear que los próximos doce meses nos traigan cosas buenas, progreso para cada uno de nosotros y nuestras familias.

Coincide este 2014 con varias conmemoraciones de gran significado nacional: 100 años de la apertura del Canal de Panamá, que tanto impacto ha tenido en nuestra vida independiente, económica y política; 50 años de aquel glorioso 9 de Enero cuando un puñado de jóvenes patriotas estuvo dispuesto a dar la vida por la soberanía de nuestro Panamá; 25 años de las funestas y trágicas elecciones que desencadenaron el tramo final de la dictadura militar.

Estas conmemoraciones deberían llamarnos a reflexionar con mente objetiva sobre dónde estamos, hacia dónde vamos, qué debemos hacer, qué granito de arena cada uno puede aportar en el camino seguro, que nos lleve a un estado cada vez más cercano al bienestar de todos.

Comienzo por desear a todos mis conciudadanos lo más fundamental en la existencia de todo ser humano: su salud. Porque no es el dinero ni el poder ni la fama lo que hace grande al individuo, como tampoco son los individuos con esas ambiciones quienes hacen grande al país. Es su gente saludable: física y emocionalmente.

Por ello les deseo que continúen saludables quienes se sienten físicamente sanos hoy — 84 % de la población según una encuesta reciente — y sobre todo al 15 % que se siente enfermo o no sabe. Le deseo también salud a quienes, empleados o desempleados, no logran alimentarse adecuadamente, porque sus ingresos les impiden consumir las calorías diarias que todo ser humano necesita para conservar saludable su organismo, llevándolos por esa ruta a las consecuencias de una futura desnutrición segura.

Les deseo salud a quienes carecen de agua potable para asearse o, lo que es peor, para ingerir la suficiente cantidad diaria que todo nutricionista recomienda, viéndose obligados en tantas regiones del país a tomarla impura con bacterias e inmundicias.

Les deseo salud a los infectados por el virus VIH, a las víctimas de bacterias y venenos adquiridos en el Seguro Social, a los que padecen del dengue, a niños inocentes que solo pueden practicar natación en las calles inundadas con aguas servidas fétidas tras un aguacero o en la asquerosa bahía capitalina.

Pero también deseo salud emocional a quienes sufren de estrés. El ambiente enrarecido de tranques en el tráfico citadino y del transporte público, la lucha por el pan diario, el dinero que no alcanza, y las peleas e insultos entre los políticos criollos, todos causan estrés. El 46 % de la población, también según una última encuesta, se siente estresado en el Panamá de hoy y los médicos coinciden en que el estrés psicológico tiene repercusiones dañinas en el organismo, haciendo aparecer más tarde toda clase de enfermedades, que incluyen el cáncer y fallas cardíacas.

Finalmente, también les deseo salud a esos meritorios estudiantes miembros de las bandas de música de los colegios José Daniel Crespo de Chitré y Moisés Castillo Ocaña de La Chorrera quienes, orgullosos y con pechos henchidos de amor a la patria, pasearán su juventud, nuestra nacionalidad, nuestro rico folklore, nuestro hermoso pabellón para ser vistos por millones en California, Londres y el mundo entero a través de la televisión, divulgando lo bueno de los panameños, demostrando que ellos — y muchos otros acá como ellos — tenemos un futuro brillante para lograr una vida feliz, muy lejos de las pequeñeces que consumen a algunos.

¡Salud, Panamá!

EX DIPUTADA DE LA REPÚBLICA.