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28 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Mis deseos del 2014

Dicen que soñar no cuesta nada, pero todo lo que existe toma forma porque alguien lo soñó. Precisamente por ello es que expreso los dese...

Dicen que soñar no cuesta nada, pero todo lo que existe toma forma porque alguien lo soñó. Precisamente por ello es que expreso los deseos que como panameño tengo para el año que ha comenzado. Espero que sean compartidos.

En un año electoral todo se trastoca. La gente piensa en lo que puede pasar, lo bueno y lo malo, y medio país se paraliza. Le preocupa el futuro y lo que le produzca malestar en sus actividades diarias, producto de la normal incertidumbre de estos periodos, que gracias a Dios solo se dan cada cinco años. Esperemos que en los cuatro meses que faltan hasta las elecciones podamos convivir de tal forma que la vida ciudadana no sienta cambios bruscos y que sean parecidos o iguales a los ya vividos desde la restauración de la democracia en 1989.

Ojalá que el proceso electoral sea limpio y cristalino; sin triquiñuelas y de propuestas que se puedan cumplir; de altura. Que sea ejemplo para los países autoritarios que piensan que la democracia se resume en el acto de ir a votar y se olvidan que incluye todo el proceso electoral, que obliga a éste ser pacífico, igualitario, sin abusos ni coacciones, sin torcedera de brazos, sin graves delitos electorales. En fin, propio de un país que, como Panamá, cada vez se convierte más en aquel pedazo de poesía que nos decía que éramos ‘centro del mundo y corazón del universo’. Como hemos dicho, cada vez hay más razones para pensar que el Mundo nos Mira, como decían Endara, Arias Calderón y Ford en 1989.

Ojalá que el nuevo salario mínimo constituya mayor crecimiento económico e igualdad social para los panameños. Y no, como presagian algunos, un acto populista y sin mayor análisis de sus consecuencias, hecho con miras en las elecciones. Que el mismo no constituya un aumento del desempleo y de la canasta básica al trasladarse al consumidor. Ojalá, también, que como ocurre hoy, todos ganen el salario mínimo, y no que éste sea esquilmado a muchos trabajadores que aceptan como pago menos, sobre todo en el interior del país y los extranjeros que carecen de permisos de trabajo y sus patrones abusan de ellos. Que lleguemos a un día en que los ingresos del trabajador sean producto del desarrollo de su talento y su productividad y no de un decreto.

El país espera que las tantas obras que se han construido y las que todavía esperan su inauguración hayan sido supervisadas adecuadamente, para que no resulte que fueron hechas de mala calidad y en forma apurada. El país pide transparencia en la construcción de tales obras, para que lo que se haya pagado por ellas sea lo que verdaderamente debieron costar.

Panamá por igual exige que el crecimiento del país continúe y se multiplique y diversifique, pero en circunstancias de igualdad entre todos los panameños. Resulta inconcebible que a más riqueza para unos pocos haya más pobreza para la mayoría. Resulta lamentable que los servicios básicos que recibe la población del Estado, tales como salud, aseo, transporte, vivienda, cultura y educación, no vayan de la mano del crecimiento económico que tanto nos gusta alardear. Los panameños, de cualquier estrato social, quisiéramos convertirnos en paladines de la justicia y equidad social, ejemplo para todos.

2014 debe ser un año para reverdecer el sistema judicial panameño. No es posible afianzar nuestro crecimiento económico ni garantizar la llegada de más inversiones transparentes, si no contamos con un sistema judicial que sea ejemplo de imparcialidad, donde todos los ciudadanos seamos juzgados, no por lo que valgamos económicamente o por los contactos que tengamos, sino por la razón que tengamos y con rapidez y de acuerdo a lo que establece la Ley.

Todo lo anterior se podrá lograr si aunamos esfuerzos gobernados y gobernantes; pobres y ricos, nacionales y extranjeros que conviven con nosotros. Si hemos logrado ser ejemplo mundial por la forma como administramos el Canal, igualmente podríamos serlo en la clase de democracia que rige nuestros destinos.

¡Feliz 2014 para todos mis amigos y mis enemigos!

ABOGADO Y POLÍTICO.