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07 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Campañas electorales conflictivas y ventajistas II: 1940

Los procesos electorales que se realizaban en Panamá antes de 1968 no eran un dechado de virtudes. Si analizamos las contiendas presiden...

Los procesos electorales que se realizaban en Panamá antes de 1968 no eran un dechado de virtudes. Si analizamos las contiendas presidenciales desde inicios de la República, muy pocos calificarían con las cualidades propias de transparencia y la honestidad. En esta ocasión nos referimos al proceso conflictivo y ventajista de 1940.

Con la muerte de repentina del presidente Juan D. Arosemena en diciembre de 1939, le correspondió asumir la Presidencia de la República, para completar el periodo constitucional, al Primer Designado, Augusto S. Boyd. El proceso electoral de 1940 se inició inmediatamente, y, como es característico de la política panameña, las fuerzas electoreras buscan su acomodo de acuerdo con los intereses de las clases dominantes. La alianza conservadora-liberal, que existió desde 1903, se rompió con el golpe de Estado de 1931. Como efecto inmediato de este agotamiento, proliferan los partidos liberales de diversos signos en la política nacional.

La generación heredera de Acción Comunal se mantiene vigente. Arnulfo Arias, uno de los líderes del movimiento ‘regenerador’ se considera legítimo aspirante a la Presidencia. El presidente interino Augusto S. Boyd, que había relevado a Juan Demóstenes Arosemena, toma partido a favor de Arias. Arnulfo llega al país procedente de Europa en enero de 1940. Los más importantes partidos deciden apoyar su candidatura (Partido Nacional Revolucionario —creado por Arnulfo—, Liberal Nacional, Demócrata y Liberal Unido). Alrededor de ellos se ubican los más importantes medios de comunicación que estaban en manos de las familias Arias y Duque.

Se perfilaba una bonanza económica en Panamá, provocada por las grandes inversiones en estadounidenses como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Incluso, el Senado acababa de aprobar para 1940, la construcción de un tercer juego de esclusas en el Canal. La oligarquía criolla aglutinada en dos facciones liberales (una, muy conservadora y, la otra, emergente, industrial y más evolucionada), que aspiraban un aprovechamiento personal y clasista de la economía del país. Ambas se suman al discurso ‘panameñista’ del candidato Arnulfo Arias, quien había prometido, en principio, ser amigo de EE. UU. Estos mismos grupos le manifiestan apoyo incondicional al candidato y luego, cuando es derrocado en 1941, lo abandonan a su suerte.

Ricardo J. Alfaro, quien había ocupado la Presidencia interinamente, luego del golpe de 1931, se postula como candidato opositor. Lo apoya una alianza denominada Frente Popular (Liberal Renovador, Liberal Doctrinario —Partido de Alfaro—, Socialista y Acción Comunal). La tormentosa campaña dura unos cinco meses. Hubo denuncias de transfuguismo y de falsificación de cédulas. Las elecciones se programaron para el 2 de junio de 1940.

La prensa gobiernista identificaba a Alfaro como el candidato socialista y hacía campaña negativa ubicando al Frente Popular como seguidor doctrinas comunistas-estalinistas. Por el contrario, a través de sus escasos medios de expresión, la alianza opositora acusaba a Arnulfo de fascista y seguidor de Hitler. Hubo una clara parcialidad de la Policía y del gobierno hacia la candidatura de Arnulfo Arias. En abril de 1940, el Presidente Boyd viaja a Chiriquí a bordo de un barco de la compañía bananera norteamericana, con una lujosa delegación, en compañía del candidato oficial, para hacer ‘inspección oficial’ en el oriente chiricano.

Se fundó una Guardia Cívica Nacional a cargo de los arnulfistas para reprimir a los opositores. Las manifestaciones del Frente Popular fueron constantemente hostigadas por la Policía Nacional y sus seguidores eran detenidos y acusados de sedición. Ante la presión oficial contra la libre expresión y el excesivo control estatal, hubo levantamientos armados en varios sitios del interior. Los campesinos de la región norte de San Carlos (La Laguna, El Valle, Las Animas) seguidores del Partido Socialista de Demetrio Porras, producen hechos de violencia en que mueren policías y civiles.

En general, la campaña de 1940, fue excesivamente desigual. No había garantías para los opositores. Ricardo J. Alfaro denuncia persecución, coerción a favor del oficialismo y falta de libertad electoral, por lo que debe retirarse de la campaña unos días antes de las elecciones. Finalmente, Arnulfo se presenta como candidato único y la prensa oficial anuncia que triunfó por más de 100 mil votos.

PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ.