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02 de Dec de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Las mojaderas y los culecos

Las mojaderas, actividad alegre, muy divertida que involucra a la mayoría de las comunidades de la Región del Canajagua, durante el perí...

Las mojaderas, actividad alegre, muy divertida que involucra a la mayoría de las comunidades de la Región del Canajagua, durante el período de los carnavales; comienza el uno o primero de enero de cada año y se da por terminado el Martes de Carnaval a la una de la tarde. Desde tiempos inmemoriales las mojaderas se efectuaban con un toque de picardía, en la que participaban desde los niños muy pequeños, hasta los adultos mayores; mujeres y hombres. Entre los participantes había una sola regla que cumplir: solo se practicaba entre individuos de sexo opuesto. Era muy mal visto y daba ‘mala espina’ que un hombre mojara a otro hombre o que una mujer le ‘tirara un bandazo de agua’ a otra mujer.

Sin duda esta tradición involucraba situaciones de sorpresa, de picardía y un tanto de malicia. Entre los niños y niñas, la inocencia, les permitía una diversión muy sana.

Mediante el solo hecho de asechar a escondidas, a la dama de su preferencia; un varón bien apertrechado con un buen recipiente: ‘churuco’, cubo, lata o ‘bangaña’ llena de agua limpia y fresca; para al menor descuido, vaciársela en el cuerpo de la dama elegida; la gracia consistía en tomarla por sorpresa y gozar de su reacción. Luego del susto la dama generalmente, emitía una amenaza: ‘esperate, que esta me laj pagai’. El pretendiente le demostraba con esta acción, interés de entablar con ella una relación amigable o amorosa.

Las damas, aunque de forma más discreta, se las ingeniaban para hacer lo mismo. Era y es un juego que conlleva, como hemos afirmado, un gran toque de picardía entre las personas que lo disfrutan.

Las Mojaderas se siguen practicando en las pequeñas comunidades de la Región del Canajagua y en el mismo pueblo de Las Tablas, aunque fue allí en donde esta tradición tan divertida originó una variante que le ha ‘robado’ la individualidad a las mojaderas, llamada ‘CULECO’. Desde el siglo XIX se entonaba la siguiente tonada, misma con que las tunas del pueblo de Las Tablas, por primera vez unidas en un solo bando, se enfrentaron a las autoridades colombianas que, en plena Guerra de Los Mil Días, pretendían mediante decreto, suspender las tunas y especialmente los CULECOS. Aunque fueron muchas las tonadas que cantaron las ‘cantalantes’, luego de haber forzado al militar colombiano a retirar la insensata orden de suspender las ‘TUNAS’ y ‘CULECOS’; la primera fue:

A Parrampapam pam pam (cantadelante)

Coro: El CULECO

Viene del otro la’o (cantalante)

Coro: CULECO

Con las patas cenizas (cantalante)

Coro: El CULECO

Con el vestido moja’o (cantalante)

Coro: El CULECO

Jeee, je, je, je, je, joiga (la cantalante continuaba en un ritmo más acelerado).

El hecho de que se entonara esta tonada, en aquella oportunidad de tanta importancia para demostrar al militar colombiano lo que era la tradición de TUNAS y CULECOS, claramente nos indica que ambas actividades carnavalescas son originarias de la Región del Canajagua específicamente, del distrito de Las Tablas, de las cuales no hay registro exacto.

Los CULECOS, tanto como las TUNAS, han sufrido transformaciones a través de los años. Originalmente los CULECOS se desarrollaban en las calles de Las Tablas. Mojándose cada quien (propios y extraños) con pertrechos comunes de la mojadera tradicional, como: cubos, platones, ‘bangañas’ y provisiones de agua, antes mencionados; resultando bastante incómodos.

A medida que estas festividades fueron más famosas y más gente participa de LOS CARNAVALES DE LAS TABLAS, con la consecuente escasez de agua, causada por la estación seca de la época; las autoridades del distrito tableño, como las autoridades del Ministerio de Salud, han reglamentado la provisión de agua, la que tiene que ser tratada con cloro y otros químicos, con el sano propósito de evitar la contaminación con enfermedades terribles, como la Tifoidea.

La provisión de agua para los CULECOS tableños, se hace mediante carros llamados cisternas, que surten de agua ‘purificada’, mediante mangueras, de forma masiva a la muchedumbre desenfrenada que se da cita, muy especialmente en el Parque Porras, al son de ‘LAS MURGAS’, otra de las modalidades introducidas en el siglo XX; de las cuales nos ocuparemos en otra oportunidad.

El Carnaval Tableño no solo recibe a la gente buena que viene a divertirse sanamente, a disfrutar de su hospitalidad, de una estadía divertida, diferente. También recibe visitantes poco gratos, que se dedican a desordenar la diversión, a robar; perpetrar actos indecentes que riñen con la moral y las sanas costumbres de los nobles habitantes.

En otros pueblos del distrito de Las Tablas, como: Sesteadero, La Laja, Santo Domingo, San José y La Palma, se puede disfrutar en pequeño de estas festividades del carnaval, de la vieja tradición de las ‘MOJADERAS’ y de las ‘TUNAS’; cantalantes, tambor y caja, con apego a lo verdadero, a lo original.

COMPOSITOR, ESCRITOR Y FOLCLORISTA.