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22 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Los patriotas somos más

América Latina y el mundo se agitan en contradicciones políticas, ideológicas y económicas sin definir el verdadero camino que nos condu...

América Latina y el mundo se agitan en contradicciones políticas, ideológicas y económicas sin definir el verdadero camino que nos conduzca a una sociedad mejor. ¿Es asunto de principios, filosofía, cultura, metodología? ¿O es la evolución histórica que nos conduce a esos senderos tortuosos, difíciles y trágicos? ¿Son nuestros antecedentes, las bases de nuestro pasado, las presiones de los colonizadores de ayer y hoy, el no captar los modernos procedimientos, o no adoptar o adaptar las experiencias propias y las de otras regiones para aplicarlas al beneficio de nuestros pueblos?

El capitalismo salvaje con sus violencias, explotaciones, impunidades, corrupciones e inequidades, definitivamente tiene mucho que ver en los siglos pasados y ahora.

Pero la salida del socialismo selvático, como posible alternativa experimental, no ha dado todos los brillantes resultados que de esa práctica se ha esperado, en algunos sitios.

Los medios de comunicaciones de todas las corrientes expresan en ambas ideologías, los errores, las injusticias, los robos, las muertes que se dan en diferentes países, épocas y sistemas.

Tal vez las causas estén en la calidad humana, en las actitudes y conductas, en la educación, en el egoísmo, en la falta de conciencia y sensibilidad social, en no valorar el concepto de prójimo, de solidaridad, en la falta de amor, en la codicia. Y tantas otras cosas que faltan o se distorsionan o se manipulan en las personas, las autoridades y las sociedades; buscando solo los intereses sectarios, individuales, empresariales o hasta transnacionales.

La abuela original de tantas calamidades, porque siempre hay varias abuelas, pueden ser la ignorancia, la deshonestidad, las injusticias. Pero las madres que reconocemos son: la ineficacia, la corrupción, la impunidad, el despilfarro, las injusticias sociales y legales, la explotación.

Y los hijos de esas madres desnaturalizadas son las ganancias ilícitas, las coimas, el juegavivo, las estafas, el fraude, los sobreprecios, la especulación, los tránsfugas, y tantas hijitas que muchas veces pasan desapercibidas o disfrazadas de nacionalistas, revolucionarias, demócratas, libertarios, populistas, y tantas otras formas de mimetizarse con diferentes colores en la política, la economía y hasta en las universidades.

Los padres, cuando llegan a ser conocidos, suelen ser prepotentes, autoritarios, alcohólicos, militares o comerciantes, pero otras veces llegan convertidos en Santa Claus, con regalos, guaro o papeletas de votación.

Los pueblos exigen eficacia, honestidad, dignidad, capacidad, valentía, verticalidad, trabajo productividad, democracia, justicia, desarrollo social, credibilidad y... tantas otras cosas bellas.

Y estas son precondiciones fundamentales para que cualquier forma de gobierno tenga la opción a cumplir, con el objetivo de darle felicidad integral a sus pueblos.

El socialismo comunizante ha sido una utopía desde Platón y Tomas Moro. Las líneas liberales y neoliberales siempre terminan en monarquías y dictaduras. El socialismo civilizado y humanizado con regulaciones democráticas sobre un empresariado técnico, productivo y domesticado no tóxico, como se ha estado intentando aplicar en los países emergentes del BRIC, China, Sudamérica y los nórdicos; pudieran ser una vía a perfeccionar, ajustada a las idiosincrasias y modalidades de América Latina.

La permanente lucha anticolonial de Bolívar, aquí debemos mantenerla por sobre el globalizante ‘Pro mundi beneficio’ de las oligarquías comerciales que nos han gobernado en 4 y 40; y contra el perpetuo paraguas como protectorado del Pentágono en que nos dejó la dictadura del 11 de octubre del 68. El autoritarismo y la corrupción han sido los excesos de los colonial-fascismos, ante la ideología fundamentalista de la social-panameñidad.

Los maestros, la familia y los medios de comunicación masiva son los llamados a inyectarle a la sociedad: civismos, desarrollo social, soberanía real, amor social, paz. Crear empresarios con responsabilidad social, políticos con vocación de servir, con la habilidad y la inteligencia para crear progreso para todos, no solo para la elite de amigos, trabajadores que disfruten sus actividades.

Y ahora electores con dignidad, que no se vendan, empleados públicos que no se prostituyan, ciudadanos que analicen las trayectorias de los candidatos, las razones de los argumentos, la conveniencia para el pueblo de las propuestas, que el esfuerzo de todos no se malgaste. No es el dinero, ni la propaganda lo que hace un buen presidente, sino su efectivo interés en trabajar por el bien de todos, que somos la patria. Por un Panamá mejor.

MÉDICO Y EX MINISTRO DE ESTADO.

—CUANDO MANEJE NO TOME. MINSA 91.

—EN MEMORIA DE GUILLERMO ENDARA.