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18 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

En honor a la Dra. María Teresa Jaén Esquivel

El 25 de enero murió en la Ciudad de México, María Teresa Jaén Esquivel, ‘Teresina’, la protectora de mi niñez, mi compañera y amiga de ...

El 25 de enero murió en la Ciudad de México, María Teresa Jaén Esquivel, ‘Teresina’, la protectora de mi niñez, mi compañera y amiga de mis años de adolescencia y escuela secundaria, mi entrañable e inolvidable hermana mayor.

Teresina y yo nos separamos al terminar nuestros estudios secundarios; ella a México; yo a EE. UU. Ella permaneció en México, donde por más de 50 años se dedicó al estudio, la investigación y enseñanza superior en Antropología Física. Carlos Salinas de Gortari, su amigo, siendo presidente la hizo ciudadana mexicana. A pesar de las distancias, mantuvo estrecha relación con nuestra familia.

Teresina fue extremadamente modesta sobre sus logros profesionales; conocíamos de sus éxitos académicos y profesionales; mas solo a su muerte logramos conocer el alto grado de prestigio profesional que había alcanzado y lo extenso de su labor científica. Aún, luego de su partida, el 6 de febrero pasado recibía homenaje póstumo por su colaboración en un último libro La población antigua de la Villa de Guadalupe de la Ciudad de México.

Puedo escribir tomos sobre nuestra relación filial, pero hoy no le rindo tributo a mi hermana Teresina, sino a la Dra. María Teresa Jaén Esquivel, no en mis palabras, sino la de sus colegas y colaboradores, los distinguidos académicos mexicanos, Carlos Serrano Sánchez y Josefina Bautista Martínez, en homenaje a la Maestra Jaén; aún viva. Abro citas:

‘Hablar de la obra de la Dra. María Teresa Jaén Esquivel, es recordar un momento en la vida de cada uno de nosotros, si consideramos no solo lo que se escribe, sino lo que se da y lo que se enseña, que es en última instancia lo que más satisfacción ofrece a un científico formador de muchas generaciones de antropólogos físicos como lo es la Maestra Jaén.

La mayoría de nosotros la conocemos no solo como maestra, sino como compañera de trabajo y como amiga. Sabemos de su amplio conocimiento de la Antropología Física, ya que no solo ha trabajado osteología antropológica, en especial paleopatología, a la que ha dedicado gran parte de su vida, sino también ha incursionado en el campo de somatología.

La Maestra Jaén nació en David, Chiriquí, República de Panamá, el 4 de julio de 1933. Realizó sus estudios de maestra normalista en la Escuela Normal ‘Juan Demóstenes Arosemena’ y una vez concluido estos, vino a la ciudad de México, donde cursó Maestría en Ciencias Antropológica con especialidad en Antropología Física. Siendo estudiante, en el año 1959, ingresa al Instituto Nacional de Antropología e Historia con plaza como practicante en Ciencias Histórico Geográfico. A partir de 1964, fecha en que se crea el Departamento de Antropología Física del INAH, hoy Dirección de Antropología Física, recibe el nombramiento de profesora investigadora de tiempo completo.

En el año de 1962, presenta la tesis de grado, enfocando su trabajo a un tema craneológico. Comparación de los métodos para estimar la capacidad craneana. En el año 2012, 15 de octubre, presentó el examen doctoral con el trabajo titulado ‘Condiciones de vida y salud en una comunidad religiosa de la ciudad de México, en los siglos XVI a XIX’.

Sobresalen los años dedicados a la docencia en varias instituciones, desde 1964 hasta 1990. Impartió cátedra frente al grupo en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, en la Universidad Iberoamericana, en la Escuela Superior de Medicina del IPN y en el Centro Universitario de Ciencias Humanas, A.C. Entre las cátedras que impartió sobresale la materia de Paleopatología, impartida desde 1974 en la ENAH. Cabe destacar su labor como directora de tesis a nivel de licenciatura y de maestría.

La Maestra Jaén realizó trabajos de campo desde 1960, tuvo la oportunidad de participar no solo en exploraciones de tumbas prehispánicas, sino también de entierros coloniales y de realizar reconocimientos arqueológicos en varios sitios de México.

El trabajo de laboratorio ha absorbido buena parte de su tiempo académico...’. Fin de cita.

Sigue un impresionante recuento de los trabajos científicos y publicaciones de la Maestra Jaén, muy extenso para esta publicación. Solo resalto su trabajo de hallazgo y reconocimiento de los restos de Sor Juana Inés de la Cruz, la insigne poetisa iberohispana.

Rindo así merecido homenaje a la Dra. Jaén Esquivel, agradeciéndole a sus colegas y alumnos y a ese gran y extenso país, por la oportunidad que le brindaron a mi hermana de pleno desarrollo de su inteligencia y amor a su profesión.

Teresina, gracias por haber puesto en alto nuestros apellidos. Hasta pronto.

BANQUERO Y EXDIPLOMÁTICO.