El inicio de la dictadura, la historia vista 47 años después

El 11 de octubre de 1968 Panamá sufrió un hecho que la cambió: los militares se tomaron el poder

El 11 de octubre de 1968 hubo un golpe de Estado encabezado por los militares. Tras solo unos días en como presidente, Arnulfo Arias Madrid fue sacado del poder y en una noche desaparece la democracia en Panamá y los uniformados controlarían el país durante los siguientes 21 años.

Leído así, pareciera algo muy simple; pero ese cambio control del poder implicó muchas cosas y estremeció a la sociedad panameña. Tal suceso no hace que el tema sea sencillo recordarlo ni analizarlo.

Hay quienes dicen que el golpe fue bueno para el país y, por supuesto, otros consideran que fue lo peor que le pudo pasar a la nación.

‘La historia no se puede ver en blanco o negro, no es lo correcto', comenta Juan Jované, economista, profesor universitario y excandidato presidencial. Con él coincide Teresita Yaniz de Arias, dirigente del Partido Demócrata Cristiano y esposa de la figura más representativa de este colectivo, Ricardo Arias Calderón, quien, además, fue uno de esos cientos de panameños que vieron afectadas sus vidas por quienes manejaban el poder en dictadura. Tuvo que exiliarse por ser considerado un ‘peligro'.

‘El 11 de octubre no hubo ninguna razón para celebrar. El país no debió nunca haberse sido sometido a una experiencia como esa. Vivimos una dictadura como no habíamos conocido otra; pero tendrá que ser juzgada históricamente con sus luces y sus sombras como son todos los hechos humanos', dice Yaniz de Arias.

Miguel Antonio Bernal es tajante. Para el no hay luces, sino oscuridad total: ‘no se puede ver el tema desde la perspectiva de si hubo algo bueno o si hubo algo malo, porque en todo habrá algo bueno, hasta en el régimen de Adolfo Hitler. El asunto es desde qué punto uno se sitúa: desde la justificación del golpe o de la defensa de las libertades democráticas. El autoritarismo venció a la s libertades'.

¿POR QUÉ?

La caída de Arnulfo Arias Madrid aquel viernes 11 de octubre no fue un suceso que se dio por generación espontánea. En realidad, fue el resultado de ‘la irresponsabilidad, de una lenta descomposición política y de un debilitamiento de las instituciones democráticas. El 11 de octubre es producto de la imprudencia, también, de Arnulfo de no darse el acuerdo al que había llegado con los tres comandantes de la Guardia Nacional (respetar escalafones, por ejemplo)', comenta Teresita Yaniz.

Con su sobriedad característica, el excandidato a presidente Juan Jované añade: ‘hubo un corte en la democracia; pero era una democracia que no funcionaba muy bien'.

Que la democracia fuera endeble no justifica el golpe, considera Bernal, quien insiste en que cualquier logro de los militares queda mancillado por la forma que llega al poder: ‘al romper el orden constitucional (por más inacabado que fuese pero que fue resultado de la constituyente de 1946), para imponer un régimen militar de carácter dictatorial, lo que pudiese venir quedaba marcado como negativo'.

El constitucionalista considera que las razones del golpe son otras muy distintas: ‘respondió a las necesidades de factores externos, el interés de los Estados Unidos en poder evitar que el pueblo panameño, con su demostración de los sucesos del 9 de enero de 1964, jugara un rol de mayor protagonismo en la vida nacional, particularmente en la reivindicación canalera, algo que traía generaciones'.

¿MÉRITO PROPIO?

La visión de Bernal choca con la de muchos que consideran la firma de los tratados canaleros como un mérito de Torrijos .

‘Hubo cosas buenas, la primera de ellas, fue la recuperación del Canal de Panamá, de eso no queda duda que fue positivo. Nadie le puede quitar al general Torrijos conseguir la recuperación del Canal', comenta el profesor Jované.

Yaniz de Arias tiene una visión similar: ‘hay quienes sostienen que esos tratados no se hubieran podido firmar en un gobierno democrático. Probablemente hubiera sido muy difícil hacerlo, porque en un gobierno autoritario se pueden hacer cosas que no puedes hacer cuando todo el mundo grita, chilla, opina'.

Para Bernal Villalaz darle este mérito a Torrijos es un exabrupto: ‘ese logro no era de él ni de nadie en especial, era de las luchas de todo un pueblo que, a su manera, a su ritmo, identidad e idiosincrasia, había venido librando toda una serie de acciones desde el día siguiente que se firmó el tratado Hay- BunauVarilla. Ahí está la historia'.

TIEMPOS VIOLENTOS

‘Los tres primeros años fueron terribles (de persecuciones, de crímenes, de gente que perdió la vida o que se tuvo que ir del país)', recuerda Teresita Yaniz de Arias.

Según la Comisión de la Verdad, en 21 años de gobierno militar hubo 110 muertos. La mitad de ellos, 55, se registraron entre 1968 y 1972 (entre los más recordados está el de Floyd Britton en 1969, y el de Héctor Gallego en 1971). En la siguiente década hubo 22 muertos más. Los 23 restantes se dieron en la etapa final del régimen militar, cuando Manuel Antonio Noriega estuvo al mando.

A pesar de todo, Jované menciona algunos otros puntos a favor del gobierno militar: ‘hubo algún avance en la educación y cierto avance en la salud, desafortunadamente a costa de un endeudamiento bastante fuerte para el país, pues no hubo la sabiduría de hacer una reforma tributaria'. Jované también destaca los cambios ‘sustanciales' al Código de Trabajo.

PERSPECTIVA

‘El golpe de 1968 fue como un puñetazo que se le da a un paralítico. Aún no nos recuperamos' analiza Miguel Antonio Bernal, quien considera que el daño provocado a la institucionalidad aún está ahí.

Sin embargo, Teresita Yaniz muestra preocupación, porque siente que la lección no ha sido del todo aprendida: ‘cada 20 o 25 años, el país pasa por uno de estos estertores que son crisis de la incapacidad que hemos tenido para construir un Estado fuerte, eficiente. Mire la crisis que tenemos ahora en el poder judicial. Esto se ha ido gestando, no se da en un día. El deterioro institucional, el enfrentamiento de los conciudadanos y los actores de la vida política, para no encontrar soluciones democráticas, nos conduce a crisis como la de 1968 y que duró 21 años'.

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